miércoles, 23 de noviembre de 2011

Capitulo 3

A la mañana siguiente Ethan también se metió en nuestra cama, pero Edward que sabía que anoche termine acostándome a las 2 de la mañana, se lo llevo a su habitación para vestirlo y darle el desayuno.


-Cielo son las ocho y media. Me llevo a Ethan a la guardería, tranquila que ya le he preparado yo el almuerzo y la tarjeta con nuestros números por si se pierde, te quiero. No te quedes mucho más en la cama o no llegarás ni a tomar ese Martini con Rose.


Mierda, eso me recordó que tenía unas obligaciones, como ir al gimnasio que había cambiado el horario.


Después de que se fuera Edward me levanté me duché y me fui al gimnasio. A la salida mientras esperaba a Rose llame a Laurent.


-Preciosa, hoy no tenemos gimnasio, pero si quieres quedar,,,,


-No, Laurent no quiero quedar más.


-¿Qué?,¿porqué?


-Quiero recuperar mi matrimonio. Quiero demasiado a mi marido como para perderle y a mi hijo también, no quiero dedicarte el tiempo que tengo para él.


-Claro Bella como quieras. De todas formas si alguna vez inauguran algún club nuevo te llamaré.


-Ni se te ocurra.


-Ya veremos…-y me cortó. No me había dejado muy tranquila la verdad, no era la persona en la que mas confiaba ni mucho menos. Y sabía hasta donde podía llegar para tener algo que quería. Así que ahora más que nunca esperaba que no me hubiese tomado afecto y yo fuera para él lo que él es para mí, mi folla-amigo.


Con Rose no volví a hablar del tema de mi infidelidad y cuando terminé mande un mensaje a Edward.


‘’tienes tiempo para comer conmigo’’


Me tardo bastante en contestar


‘’¿Contigo? Claro, siempre, lo sabes, pero tengo una reunión así que tendremos que esperarnos hasta las 3’’


Mire la hora la  una y media bueno tenía tiempo de ir de compras


‘’de acuerdo te espero abajo a las 3’’


‘’¿hoy no subes ?’’


‘’es que estás muy ocupado, lo dejamos para esta tarde’’


Me fui al Westlake y entre en una tienda de ropa interior, hacia mucho que no compraba cosas para seducir a Edward. Mis bragas y tangas eran bonitas y sexys pero los ligueros, los corseés y demás se habían quedado en los 2 primeros años de matrimonio.


Sin darme cuenta se me hizo la hora de comer con Edward. Me di prisa y llegue 5 minutos tarde. Él ya estaba afuera con sus gafas de sol. Me acerqué a él y le bese suavemente pero demostrándole cuanto le quería, en ese momento oímos un ohhh. Nos separamos y vimos a Marie la antigua secretaria de Edward. Ella nos había visto desde que empezamos nuestro noviazgo, cuando rompimos por una discusión durante 3 semanas, cuando nos casamos, cuando nació Ethan…




-Marie- la saludamos.


-Pasaba por aquí y pensaba en subir a veros a ti y a tu hermano y os veo a los dos aquí, se os ve tan bien como el primer día.


-Mejor diría yo- comentó Edward.


-Me alegro, ¿recordáis lo que os dije cuando os separasteis?


-Disfrutar de los buenos momentos para cuando lleguen los malos.-dije


-Pero veo que de momento la segunda parte no ha llegado. ¿Qué tal el niño?


-Ethan esta guapísimo, te lo ves y te dan ganas de comértelo a besos-dijo Edward.


-Seguro que está en su mejor momento, cuando no paran quietos y te vuelven loca.


-Te lo aseguro el otro día le dio por practicar su capacidad para pintar en el espejo del recibidor, aún no he podido quitar la cera del todo.


Marie se comenzó a reír.


-Bueno chicos me alegro de veros, ¿Qué  tal Esme Y Carlisle?


-Ya sabes en su luna de miel número….no sé perdí la cuenta en el número 20.


-Me alegro. Dales saludos de mi parte-asentimos- subiré a ver a tu hermano. ¿Está  en su despacho?


-Sí supongo, hoy todavía no le he visto.


-Adiós chicos, espero veros pronto con el pequeñajo.


-Claro Marie.


Cuando se fue comente:


-Es tan dulce…


 tiene ese instinto maternal como cuando nos cuidaba a Jasper y a mí cuando éramos pequeños y veníamos  a ver a nuestro padre. Bueno ¿vamos a comer?


-Claro.


Esta vez nos decantamos por un restaurante céntrico especializado en barbacoas y Edward se pidió un chuletón mientras yo me decante por unas costillas con salsa barbacoa. Comenzamos a hablar de nuestras vacaciones Edward tenía muchas ganas y el plan era coger dos semanas de vacaciones una para Edward, Ethan y yo y otra solo para nosotros en algún sitio fuera de los Estados Unidos.


Después de comer me fui a casa para seguir traduciendo el libro cuando a las 5 de la tarde me llamo Alice histérica


-Bella, Bella ven corre, Edward a empezado a  romper todo lo que tiene a su paso.


-Tranquila Alice voy para allá.


Conducí muerta de nervios hasta el edificio de Edward y subí por el ascensor hasta su planta cuando llegué los gritos que se escuchaban por el teléfono habían cesado y Alice no se encontraba en su puesto, supongo que se habría ido con Jasper. La puerta de Edward estaba cerrada, así que me dispuse a abrirla para encontrarme con un despacho desconocido.


Todo estaba tirado por el suelo y algunas plantas de decoración estaban rotas en el suelo con la arena desparramada. Había cristales que procedían de un marco de fotos. Al acercarme vi que era la foto de nuestra boda.


Edward estaba detrás del escritorio sentado en el suelo con la espalda apoyada en los cajones del escritorio.


Me arrodille a su lado poniendo mi mano en su hombro para apoyarle y solo recibí una mirada fría y llena de dolor. Edward tenía los ojos rojos, nunca lo había visto así. Acto seguido se levanto y yo me levanté detrás de el.


Se puso en frente de mí y me dio un tortazo.



-¿Edward que…que haces?-dije con lágrimas en los ojos no reconocía al Edward que estaba frente a mí.


-¿Y todavía te atreves a pedir explicaciones?.- Siseo, sonriendo sin ganas.


-No comprendo…


-Ya claro, pues eres mayorcita para hacerlo.-se agachó hasta su cajón y saco un sobre amarillo.


En él había varias fotos mías con Laurent en el gimnasio. No comprometían a nada.-es solo un amigo.-su respuesta fue reír con amargura.


-¿Un amigo? Volvió a poner esa sonrisa torcida pero con mofa.- y esto que es ¿vuestra forma de salir a tomar café?-dijo mientras cogía mas fotos del suelo. En ellas salía como estábamos apoyados en el coche de Laurent mientras nos besábamos, en otra yo tenía mis piernas enredadas en su cintura, y las demás eran aún mas comprometedoras llegando a una que era del jacuzzi y se podía ver perfectamente nuestras caras de placer y que estábamos uno sobre el otro.


-Edward…


-No digas nada bella NADA!  ¿¡ME ENTIENDES!?-dijo cerrando los ojos- has roto toda la confianza que teníamos, ¿sabes…sabes lo que he pensado cuando me lo han dicho?, que era falso. Iba a llamarte para que vinieras aquí y explicarlo tú misma porque yo pensaba que me querías tanto como yo a ti pero ya veo que no.


-Edward nooo, no puedes pensar asi-dije llorando- claro que te quiero, te amo , eres mi vida.- en ese momento comenzó a reírse a carcajadas, pero carcajadas amargas.-tú y Ethan sois lo más importante para mi.-Paro de reírse y me miró a la cara.


-No te atrevas a meter a mi hijo en esto. No digas que me amas cuando estabas con otro mientras yo me rompía la cabeza para pensar en como sorprenderte cada noche, cada día, para que nuestro matrimonio no se convirtiera en un matrimonio aburrido. Pero tú estabas muy ocupada con tu amigo como para darte cuenta de esas cosas. Nunca te lo he dicho pero Ethan siempre me pregunta porque no vas a buscarle a las 2 para comer con él en casa, yo pensaba que era por tu trabajo pero veo que era por otro trabajo que no conocíamos


-Edward no te atrevas a,,,


-¿Qué no me atreva Bella?. Preferiste pasar más tiempo con tu amante que con tu hijo o conmigo pero yo ya doy igual pero al menos tu hijo Bella…


Tras varios minutos en silencio preguntó…


-¿Desde cuándo?


 Me quede callada por que aún seguía procesando toda la información que me acababa de dar Edward.


-Este tío lo conociste en el gimnasio, por lo tanto supongo que desde hace varios años..


-¡No¡ Edward que dices.


-Pues respóndeme por qué es lo único que se me viene a la cabeza ahora mismo. Por eso no lo dejaste cuando después de un año del nacimiento de Ethan seguiste hiendo con regularidad y cuando te pedí que lo dejaras te cabreaste. Ahora lo entiendo.


-Edward por favor…. No, han sido unos cuantos meses 4 o 5.


-Bien


-¿Bien?


-Voy a ir a por Ethan a la guardería mientras tú vas a casa y recoges tus cosas más necesarias, ¡no quiero saber nada más de ti Isabella Swan!- un gemido de dolor salió por mi pecho cuando me nombro por mi nombre de soltera.


-No lo hagas por favor.


-Yo no he hecho nada, has sido tú. Tranquila podrás ver a Ethan todos los días. Pero el niño se quedará conmigo de momento, hasta que un juez diga lo contrario.


-¿Un juez?.¿Ni siquiera me vas a dar la oportunidad del perdón?-dije en shock


-Lo primero es que yo no perdono Isabella y lo sabes, tengo una gran memoria por lo que no puedo perdonar, soy muy rencoroso. A ti nunca te he mostrado esa parte de mí porque confiaba en ti pero esa confianza se ha roto por lo tanto creo que cuanto antes empecemos los papeleos y las separaciones de bienes mejor para todos. Esto lo hago pensando en Ethan, que yo a diferencia que tú sí pienso en él, es mi prioridad.


-Te mandare tus cosas a la dirección donde te quedes, solo te pido que cuando llegue con Ethan no estés allí, le diré que te has ido a casa de Rose.


-Edward….-dije mientras salía por la puerta, él no me miró pero sé que me escuchaba-perdóname-dije llorando y saliendo corriendo del edificio.


Corrí y corrí hacía nuestra casa y recogí casi toda mi ropa y mis cosas de primera necesidad como las fotos de nuestra familia y algunos videos de cuando Ethan era pequeño. También cogí algunas camisetas de Edward sabía por experiencia que  no iba a poder dormir, pero sin el aroma de Edward menos aún.


El  primer sitio donde se me ocurrió ir fue a casa de Rose ella era mi amiga, mi confidente, la única que sabía mi aventura con Laurent.


-Rose…-dije llorando y lanzándome a sus brazos.


-¿Bella?.¿Qué pasa?.


-Se ha enterado Rose….lo sabe-dije llorando.


-A ver entra y explícamelo todo por qué aún no lo entiendo.


Me senté en el sofá y Emmet que no había abierto la boca me trajo una taza con una tila, para calmar mis nervios.


-Llegué a su oficina, por qué Alice me llamó histérica debido a que Edward había empezado a romper todo lo que se le cruzaba a su paso. Entré en su oficina y me lo encontré tirado en el suelo detrás del escritorio. No sé cómo se ha enterado pero lo siguiente que sentí fue una bofetada en la cara. y a partir de ahí  comenzaron los insultos y me dijo lo  decepcionado que estaba conmigo, no con estas palabras pero también me dijo que había sido una mala madre por haberme quitado tiempo de estar con mi hijo para estar con mi..con mi..amante.


-Oh dios Bella lo siento muchísimo cariño.-dijo abrazándome y limpiándome las lágrimas.- primero que todo tú no eres un mala madre para nada. Eres mi ejemplo a seguir te lo dije ayer. Y muchas de las cosas que te dijo Edward fue por qué estaba cabreado se arrepentirá de habértelo dicho así.


-Eso me da igual, me lo dijo por qué me lo merezco. Pero Rose, Edward es mi vida entera si no estoy con él y si no tengo a Ethan me muero.


-Te ha prohibido ver a Ethan.


-No para nada, nuca haría algo que causara la infelicidad de nuestro hijo- y al pronunciar las últimas palabras me volví a poner a llorar como una madalena.


-Bella aún es pronto pero en días tan negros como hoy lo mejor es que te vayas a dormir.


Cuando estaba en la habitación con la mirada perdida en la pared de enfrente, entró Emmet.


-Ay Bells, cuéntame cómo ha pasado eso de que tú has estado con otro hombre que no era Edward por qué si no lo oigo salir de tus labios no me lo creeré.


Le volví a contar como conocí a Laurent y como empezó nuestra aventura y él porque.


-Si a mí Rose me hiciera eso me enfadaría muchísimo, pero me dolería mucho más. Me moriría y puedo tener una ligera idea de cómo estará Edward. Te dejo descansar pero si yo fuera tú dejaría que las cosas se enfriaran un poco antes de volver a intentar hablar con Edward.


-Gracias Emm, tú siempre has sido mi hermano mayor.


Esa noche no dormí nada, lo máximo que conseguí fue quedarme en un estado de duermevela en el cual te enteras de todo lo que pasa  a tu alrededor. Las luces del amanecer me dieron la voluntad suficiente como para levantarme e ir al salón para al menos cambiar de paredes a las cuales me he pasado toda la noche observando.


Cuando iba de camino al baño, me entró un retortijón en el estómago y se me quedó la boca seca así que corrí hacía el retrete donde vomite lo poco o nada mejor dicho que tenía en el estómago. Cuando termine tenía una mano en mi espalda dándome fuerzas. Era Rose que me miraba con gran tristeza.


-¿Estás bien?


-Sí tranquila ya ha pasado.


-Bella no es por ser melodramática o parecerme a una novela, pero….¿cabe la posibilidad de que….?


-Ojalá Rose ojalá, pero no. Cuando nació Ethan el médico me advirtió de que no podría quedarme embarazada en 4 años, ya sabes la cesárea y todo eso. Así que llevo tomando la píldora desde entonces.


La mañana pasó entre estar tirada en el sofá de Rose, ver la tele, lo cual no me ayudo. Un día normal y corriente estaría haciendo el desayuno mientras Ethan veía la tele y Edward terminaba de vestirse. También intenté seguir con mi trabajo traduciendo el libro pero no tenía cabeza para pensar en mi idioma como para pensar en otro.


Rose volvió a casa a la hora de comer solo para hacerme compañía.


-Rose no era necesario que vinieras, no me voy a suicidar créeme, además tú trabajas en la otra punta de la ciudad y después va a haber un tráfico terrible.


-Me da igual, además esta tarde me la he cogido libre.


-Rose en serio, que no hagas todas estas cosas por mí. Yo estaré aquí una semana, como mucho dos, mientras encuentro un piso lo suficientemente cerca de nuestra casa, bueno de la de…Edward para ver a Ethan y también lo suficientemente lejos como para no toparme con Edward todos los días.


-Lo primero Bella, ya me había tomado la tarde libre, hoy tengo consulta con mi ginecólogo y me partiría toda la tarde así que me cogí la tarde libre y segundo y ahora te hablo como abogada. Esa casa también es tuya la pagasteis ambos si mal no recuerdo puede que Edward sea ingeniero y gane lo suyo pero  tú también ganas bastante como traductora. Además no hace falta que busques un piso puedes quedarte aquí.


-Prefiero que la casa se la quedé él, así no será tan duro para Ethan, y no me voy a quedar aquí para siempre. Esto es provisional, si no encuentro nada me iré con mis padres a Minneapolis. Aunque…guardo la esperanza de que no esté todo perdido con Edward.


-¿Qué le dirá Edward cuándo pregunte por tí?-Rose prefirió evitar mi último comentario porque sabía tan bien como yo que esto no tenía vuelta atrás. Aunque yo todavía no lo aceptaba. Hace tan solo 24 h estábamos hablando con Marie sobre lo bien que estábamos.


-Le dirá que estoy en tu casa.


Comimos hablando del ultrasonido que la iban a hacer a Rosalie mientras yo la contaba cómo fue conmigo, me costaba hablar sobre ello al principio,  pero después me fui soltando al recordar todo lo que viví en esos 8 meses de embarazo.


Por la tarde me tumbé en el sofá, mirando la tele, sin verla, hasta que me quede dormida.

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