A la mañana siguiente y con la sensación de si la conversación con mi madre había sido real o no, me levanté y fui al mercado para comprar comida con motivo de la visita de mis padres. Mi despensa estaba prácticamente vacía ya que mis comidas se habían reducido a latas de conserva y agua. Después de ir al mercado pasé a por Ethan a la guardería para comer los dos juntos en casa ya que cada día se me hacía más largo que el anterior.
-¡¡¡¡Mami!!!!- gritó mi hijo sorprendido y corriendo hacia mí.
-Mi tesoro- dije agachándome para cogerle y besarle en la boca.- ¿te apetece comer hoy conmigo? Además te tengo una sorpresa…
-¿Qué mami?
-Ahhh ya lo verás…- dije en tono misterioso.
-No ahora.- exigió frunciendo el ceño. Y ahora era también cuando me estaba dando cuenta de lo mucho que le habíamos consentido desde pequeño.
-No puedo cariño.
Fuimos hacía mi piso donde me puse a hacer la comida para los dos, macarrones con queso que a Ethan le encantaban. Estaba poniendo la mesa cuando llamaron a la puerta, supuse que mis padres. Llegaban pronto, aún no eran ni las dos y media.
Me dirigí hacia el hall para abrir la puerta, pero esta ya estaba abierta y por ella entraba mi padre con Ethan en sus brazos y detrás mi madre, ambos con caras serias.
-Mamá, papá. ¡Qué pronto!
-La verdad es que llevamos aquí desde anoche, pero tu madre prefirió que nos quedásemos en un hotel.
-¿Porqué?
-Bella de eso hemos venido a hablarte. Pero preferimos que Ethan no esté delante, así que vamos a disfrutar de nuestro nieto y más tarde hablamos.
-Como queráis- dije extrañada- ¿Habéis comido?
-Sí, en el hotel las comidas se dan a la una así que nos ha dado tiempo de comer antes de venir.
Deje a mis padres instalándose en su habitación mientras Ethan y yo comíamos y Ethan no paraba de hablar del regalo que le habían hecho ayer sus abuelos Carlisle y Esme por ser mayor y beberse un vaso de leche entero. Yo sonreí orgullosa de mi hijo por que era realmente inteligente, como su padre. Edward siempre pensaba más rápido que yo, incluso se me adelantó cuando estaba embarazada de Ethan.
Yo aún no lo sabía pero llevaba varios días sin poder levantarme de la cama nada más despertarme porque me mareaba y sin poder comer nada que tuviera huevo ni aceite porque lo vomitaba todo. Así que Edward unió cabos y llegó a la conclusión de que podía estar embarazada trayéndome dos pruebas de embarazo casero un día después del trabajo. Siempre había sido tan atento….y yo cada vez que tenía esos detalles conmigo me derretía un poco más. Esperaba poder acostumbrarme con el tiempo, pero el tiempo entre nosotros se había acabado y no me había acostumbrado en absoluto a sus detalles.
Dejé esos pensamientos dolorosos para cuando estuviera sola y poder derramar algunas lágrimas como ya era costumbre en mí, y por extraño que suene, no quería cambiar ese momento del día porque era cuando más unida estaba con Edward y a la vez cuando más me daba cuenta de lo lejos que estábamos.
Cuando terminamos de comer Ethan se sentó encima de mi padre a ver las noticias juntos, lo más seguro es que no estuviera entendiendo nada pero Ethan adoraba a su ‘lito’ Charlie. A mí me carcomían los nervios mientras recogía la cocina. Cuando volví al salón Ethan estaba dormido encima de mi padre y mi madre bajaba las escaleras después de haber colocado toda la ropa que traían en la maleta.
-¿Mamá se puede saber qué pasa?- dije en tono impaciente. Primero me despiertan a las cuatro de la mañana para decirme que venían a Seattle, luego llegaban antes de tiempo a mi casa diciéndome que llevaban aquí desde ayer y ahora no me decían nada.
-Sube a Ethan a su habitación para que esté más cómodo y cuando bajes hablamos. Asentí levemente y me dirigí a coger a mi hijo del regazo de mi padre con mucho cuidado para no despertarlo.
Ethan se despertó en cuanto lo puse en su cama, así que lo volví a dormir convenciéndole de que cuando despertara de su siesta sus abuelos seguirían en casa. Baje las escaleras hasta llegar al salón donde me encontré a mis padres discutiendo en voz baja. Cerré la puerta del salón y me miraron sorprendidos.
-¿Ahora ya si me vais a contar que pasa aquí?
-Bella… - comenzó mi madre.
-René quedamos en que se lo diría yo de forma directa, tú das tantos rodeos a las cosas que nunca se lo dirías.
-Charlie no me hables así delante de mi hija.
-René por favor Bella tiene 32 años creo que ya es mayorcita para saber las cosas tal cual son, ¿no?
-¡Parad!- dije elevando la voz. Me volvieron a mirar de nuevo con una expresión como si se hubieran olvidado de que yo estaba allí.- papá dime que está pasando, mamá después me das tu opinión.
-Bella nos vamos a divorciar- ¿qué? ¿Qué? No podía ser verdad lo que estaba escuchando, mis padres llevaban casados casi 40 años no podían divorciarse ahora.- ¿es una broma? Jaja venga ya me he reído ahora en serio.
- Es la verdad Bella.- dijo mi madre mirándome fijamente para que viera que era verdad, en ese momento fue cuando me di cuenta de la verdad de sus palabras.
-¿porque? ¿Porque ahora? Si lleváis 34 años casados, ¿qué es lo que ha pasado?
- En realidad solo son 30 años de casados.- dijo mi padre en un susurro.
-¿Qué?- dije alucinada.
-Tú padre y yo nos conocimos cuando fui de viaje a Los Ángeles nada más terminar el instituto. Nos vimos, nos gustamos, quedamos, y luego cuando volví a Minneapolis seguimos teniendo contacto. Un día tu padre me dijo que lo iban a trasladar a Plymouth y cuando llegó nos acostamos, me quedé embarazada de ti y decidí tener el bebé. Cuando tenías 2 años estábamos en el parque cuando oí unos cuchicheos sobre quien podría ser tu padre.
-Así que decidimos casarnos. Al principio no había amor, nunca lo hubo, pero nos llevábamos bien. Y nuestro matrimonio era un matrimonio completo asique cuando tenias 7 años decidimos tener otro bebé. Y nació tu hermana Bree.
-Queremos que tengas clara una cosa hija, nunca hubo amor pero si respeto y cariño. Solo que los últimos acontecimientos nos han hecho darnos cuenta de que necesitamos una persona que amemos y nos ame a nuestro lado.
-¿Acontecimientos?- pregunte entre lágrimas.
-Tú te has separado de Edward y tu hermana Bree…
-Charlie, la prometimos que no se lo diríamos ya es suficiente para ella con todo lo que está pasando.
-¡Decídmelo!, maldita sea, decidme de que más mentiras está construida mi vida- grité. Se me quedaron mirando con dolor al haber dicho con palabras todo lo que sentía en mi interior desde que mi padre me había empezado a contar su historia.
-Bella no es una mentira.
-No claro que no, yo solo soy la causante de que vuestro matrimonio se produjera y también de que se acabe así que decidme que es lo que pasa con Bree.
-Bree… tuvo un accidente el mes pasado cuando iba en el coche. En un cruce no miró bien por la lluvia y otro coche la invistió por el lado del conductor.
-¿Qué? ¿Peeero… pppero está bien no?- ellos se quedaron mirando el suelo sin contestarme lo que me irrito aun más- ¡decidme maldita sea como esta mi hermana!
-Bree estuvo en coma durante una semana- jadee ante la sorpresa- ahora está bien pero perdió el bebé que esperaba.
-¿Qué? ¿Estaba embarazada y ninguno de los tres fuisteis capaces de decírmelo?
-Solo tenía 3 meses de embarazo, y Bree, nos prohibió que te contáramos nada de su accidente después de todo por lo que estabas pasando con Edward.
-¡Me importa una mierda lo que os pidió Bree, vosotros no debisteis ocultarme el accidente de mi hermana en el que pudo haber muerto!- grité y acto seguido empecé a llorar desconsoladamente.- mi vida…. mi vida es una mierda- dije entre sollozos- mi matrimonio lo he roto, mi hijo paga las consecuencias, hace semanas que no trabajo porque no puedo concentrarme,- volví a soltar un gran torrente de lágrimas hasta que mi madre se acercó para consolarme.-no me toques, no, no quiero a nadie conmigo, a nadie ¿me entendéis?.
-¡Quiero estar sola!, no me apetece estar con vosotros- volví a soltar un gran hipido provocado por las lágrimas- no quiero que estéis aquí. Me habéis mentido, me habéis ocultado cosas de las que debería haber sido testigo, y si ni siquiera puedo confiar en mis padres en quien lo voy a hacer...- volvi a llorar desconsoladamente y me tape la cara con ambas manos para ahogar mis sollozos.
-Lo sentimos hija- dijo mi padre. Intentó tocarme pero me cambie de sitio en el sillón para impedir el contacto.
-Iros, dejadme sola, merezco estar sola.
Estuve llorando por una cantidad de tiempo inaguantable hasta que sonó mi móvil con un sms de mi hermana, seguramente Charlie y René ya habían hablado con ella. Al mirar la hora vi que llevaba llorando alrededor de dos horas y mi dolor de cabeza era insoportable.
El sms decía: lo siento mucho Bella, te necesito demasiado en estos momentos, llámame cuando lo leas.
Aunque no me apetecía para nada hablar con ella después de que me había ocultado muchas cosas me prometí llamarla esta noche.
Ethan se despertó y no pude ocultar mi tristeza y angustia. El matrimonio de mis padres era una farsa y mi vida había estado llena de mentiras. Yo sabía que mi matrimonio había sido verdad, yo amaba a Edward y nunca jamás engañaría a mi hijo y empezaría por contarle la situación entre su padre y yo. Aunque antes se lo consultaría a Edward porque nos afectaba a los dos.
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