miércoles, 23 de noviembre de 2011

capitulo 6

BELLA PVO

Habían pasado exactamente tres meses desde que Edward y yo nos separamos. No habíamos vuelto a hablar desde ese día en su oficina aun que lo veía casi a diario cuando pasaba por mi piso a recoger a Ethan antes de cenar.

En cierto modo prefería que no habláramos puesto que sabía que las únicas palabras que tenía para mí no serían agradables. Pero echaba de menos compartir con él las cosas más cotidianas como el ir a la compra juntos, ver la tele, incluso discutir… y por supuesto hacer el amor con él. Eso no lo echaba de menos, eso lo necesitaba tanto como respirar.

Rose estaba todas las mañanas conmigo puesto que el médico la había prohibido trabajar, tenía un embarazo de riesgo y mi amiga no lo estaba pasando bien, seguía con vómitos y mucho dolor de espalda.

Ahora estaba en mi casa cambiando la ropa de verano que tenía en el armario por la de otoño cuando sonó el teléfono.

-Bella…

-¿Dime Emmet está todo bien?-contesté preocupada por Rose.

-La verdad es que no, te estás haciendo más vieja.

-Emmet normalmente pillo tus bromas pero esta se me escapa.

-¿Bella sabes qué día es hoy?

-Ni idea.

-13 de septiembre.

-Oh.-mierda este año me había olvidado de mi propio cumpleaños. Otros años ese hecho no podía ser posible puesto que dos semanas antes Edward ya me lo estaba recordando.

-¡¡¡¡FELICIDADES!!!!

-Muchas gracias.- ‘’Emmet déjame ponerme al teléfono’’ escuche la voz de Rose al otro lado ‘’cariño deberías estar en la cama’’ ‘’me duele el culo de estar tumbada y en la tele no ponen nada’’.

-Felicidades Bella.-

-Muchísimas gracias Rose, ¿qué tal estas?

-Como siempre. Con molestias que intento ignorar. ¿Qué vas a hacer hoy?

-Nada lo de siempre ir a recoger a Ethan a la guardería, pasar la tarde con él, devolvérsele a Edward, cenar, trabajar y dormir.

-Pero es tu cumpleaños. Quiero estar contigo, ven a cenar esta noche como mínimo.

-Solo me apetece celebrarlo de una forma y no es posible. Además tú no estás como para preparar cenas.

-Vamos Bella, aunque Edward y tú ya no estéis juntos no significa que  debas dejar de hacer cosas que hacías antes. Y por lo de la cena no te preocupes. Necesito distraerme, pero si te sientes mejor te dejo fregar los platos.

-No lo sé Rose ya veré, ¿te llamo luego de acuerdo?

-Está bien, ¡te quiero abuela!

-Oye que solo tengo 32 años.

- Lo sé, y lo que más me molesta es que estas mejor que cuando tenias 20.

-Adiós.

-¡¡¡Chao!!!

Flash back.

Esta mañana del 13 de septiembre fui despertada raramente por mi marido.

-MMM..-me queje.

-Vamos despierta, tengo un regalo para ti.

-Le veo luego- Edward se puso a reír fuertemente haciendo que la cama temblara.

-Mira.-dijo zarandeándome un hombro.

Levante la cabeza lo justo para ver amanecer. Estábamos en una cama pero no en nuestra habitación donde recordaba haberme acostado ayer, si no  en la playa. En una cama de hierro con dosel blanco que lo hacía parecer a todo más irreal.

El cielo estaba teñido de un color morado que se mezclaba con un naranja.

Edward se puso detrás de mí con las piernas abiertas y yo me tumbé sobre su pecho con cada una de sus piernas a un lado de mi cadera.

Cuando finalmente salió el sol me di la vuelta para besarlo y agradecérselo.

-Es una de las cosas más bonitas que me has dado.

-De nada- dijo con sarcasmo- ¿y cuál es la MÁS bonita?

-Ethan desde luego. Por cierto ¿dónde está? ¿Cómo me has traído hasta aquí?

-Ethan está con mis padres se lo llevé ayer por la noche. Y tú tienes un sueño tan profundo que ni te has enterado cuando te he cogido para meterte en el coche y traerte hasta aquí.

-Es un regalo increíble. Muchísimas gracias cariño- dije besándole de una forma muy pasional.

-Aún no has visto todo tu regalo.

-¿A no?

-No mira- dijo señalando hacia su izquierda y después a su derecha. Yo lo único que pude ver fue una larga extensión de arena que a ambos lados terminaba con rocas bastante altas. Acantilados.-Toda esta playa es tuya mi amor.

-¿Qué?

-Lo que oyes.

-No puedo, no puedo….creerlo.

-Me hubiera gustado regalártela en las Bahamas o en las Bermudas, pero sé que no vamos a poder viajar con la suficiente frecuencia como para disfrutarla. Así que te la compré en Seattle. Está a tan solo dos horas de nuestra casa.-al ver que no decía nada se asusto – aunque si la quieres en las Bermudas vamos y te la compro el dinero no es problema para mí….

-Edward calla. Es perfecta y estoy en shock ¡¡¡tengo una playa!!!!!- grité besándole y poniéndome sobre él para agradecerle como se merecía este regalo.

Fin flash back

Tres horas después volvimos a casa de Esme para recoger a Ethan, pero me volvieron a sorprender. La casa estaba llena de gente, aunque con todos teníamos una relación estrecha. Esme me había preparado un lunch para celebrar mi cumpleaños aunque con la ayuda de mi niño claro. Y para terminar bien mi cumpleaños esa noche, ya en nuestra casa y nosotros solos, encendimos la barbacoa para tostar unas nubes que a Ethan le encantaban.

Este año no iba a ser así, es más, dudo que Edward me felicite. Fui a recoger a Ethan a la guardería y lo primero que hizo fue venir a abrazarme gritando -felicidades mami.

-Diablillo, pero tú como sabes que hoy es mi cumple.

-Papi me lo a dixho- eso me subió un poco la autoestima. Al menos sabía que a Edward no se le había olvidado.-toma. Dijo dándome un dibujo que traía en la mano.

Era un dibujo de una tarta de cumpleaños con muchas velas y detrás estábamos Edward, él y yo.

-Es precioso, ¿sabes dónde lo vamos a poner?-negó- en la cocina, en el frigorífico, ¿quieres?

-¡Vale!

Pasé toda la tarde con Ethan pintando, viendo la tele y hasta salimos a jugar al fútbol al parque al que solíamos ir con Ethan a jugar por las tardes. Estaba cerca de nuestra casa y tenía un pequeño estanque con peces que Ethan siempre se quedaba atontado mirándolo.

-¡Shuta mamá!- me gritó Ethan desde el otro lado. Di una patada al balón demasiado fuerte para mi hijo, así que tuve que correr a por ella antes de que se fuera ladera abajo. Cuando volví von el balón en las manos Ethan no estaba. No era posible, solo lo había perdido de vista los 3 segundos que tarde en agacharme para coger el balón.

-¡¡¡Ethan!!!-grité- perdonar, ¿habéis visto a un niño de  tres años con una camiseta de los mariners y un pantalón vaquero? ¿Rubio con ojos azules…?- pregunté a dos chicas que iban haciendo footing.

-No lo sentimos.

Me llevé una mano a  la cabeza y di una vuelta sobre mí misa, para levantar la cabeza hacia el cielo. Cuando baje la vista lo vi.

Estaba en el estanque agachado viendo los peces, pero no estaba solo, había otra persona a su lado en su misma posición.

Me fui acercando hasta estar detrás de ellos aunque ellos no se dieron cuenta de mi presencia ya que estaban dando de comer a los peces pequeñas migas de pan.

-¡Mira Ethan! Ese pez se está comiendo todas.

-¡¡Ehh!!-dijo el enano mientras tiraba un poco de arena al pez que se estaba comiendo todo el pan.

-Ethan…

Mi hijo tan solo se dio la vuelta mirándome serio, mientras que su padre se levantó sosteniéndome la mirada en todo momento, hasta que estuvimos a la misma altura más o menos, puesto que él era bastante más alto que yo.

-Lo siento Bella no pretendí ocupar el tiempo que te corresponde de estar con Ethan, he venido a correr y os he visto por casualidad.

-No importa.- dije seria.

-Mamá, papá… ¿podemos jugar al fútbol todos??

-Ethan, tu padre tiene otros planes y a nosotros nos espera la tía Rose para cenar.

-Porfa….

-Ethan es  que no…..-comencé.

-De acuerdo campeón, echaremos un partido si te apetece, aunque solo durante un cuarto de hora.

-¡Bien!



Comenzamos a jugar al fútbol, Edward estaba de portero e Ethan de defensa. Esquive a mi hijo fácilmente y tiré a portería con demasiada fuerza, tanta que Edward se tuvo que apartar para que el balón no le diera y por lo tanto metí gol.

No sé de donde saque la rabia, pero ahora podría decirse que estaba cabreada, esa sensación que tienes de querer pegar a alguien pero que no estás enfadada. Edward me miraba entre alucinado y enfadado y negando levemente con la cabeza.

Las siguientes veces que tiré a portería, tiré más flojo hasta que volví a meter gol y esta vez me puse yo de portera. Edward no era como yo, el caminó con el balón en sus pies para que nuestro hijo fuera capaz de quitárselo sin esfuerzo. Cuando Ethan se lo quitó dio un par de vueltas con el balón en sus pies hasta que Edward lo recuperó tirando a portería. Yo veía a Ethan embobada, por lo tanto no me di cuenta de que el balón venía hacía mí hasta que me dio de lleno en el pecho. Edward también había tirado con todas sus fuerzas así que sin remedio me caí hacia atrás mientras la respiración me tardaba en volver.

-¡Mamá!- gritó Ethan asustado.

-Tranquilo Ethan, estoy bien -dije incorporándome. Edward se encontraba a 2 metros desde el lugar que había tirado pero con la cara desencajada mirando a algún punto detrás de mí sin pestañear. Parece que volvió en si al verme de nuevo en pie.

-Lo siento Bella, de verdad.-era verdad que lo sentía en sus ojos había arrepentimiento aunque su voz no mostraba ninguna emoción, más bien era monótona.

-Por supuesto, estoy segura de que lo sientes tanto como yo.-dije con sarcasmo- Ethan despídete de papá hasta mañana que la tía Rose nos debe de estar esperando.

-Adiós papi -dijo mi hijo agarrando a Edward de las rodillas.

-Hasta mañana futbolista- dijo cogiéndole y lanzándole al aire.

Ethan llegó hasta mí y le cogí de la mano para dirigirnos al coche que había dejado aparcado a las afueras del parque. Íbamos casi corriendo, pero no me di cuenta hasta que mi hijo se paró y se sentó en el césped.

-Perdona cielo, perdona.- le dije sentándome delante de él.

-Mami- dijo sofocado- ¿cuándo vas a volver a casa?- trague fuertemente mientras pensaba en una respuesta adecuada para decir a un niño de tres años que sus papás no iban a estar juntos.

-No lo sé, cariño pero, ¿no te gusta tener dos casas?- soy una mala persona tratando de suplir el cariño de una familia unida con bienes materiales pero es que ni yo misma sabía que iba a pasar con nuestras vidas.

-Sí, pero papi te echa de menos.

-¿Papi?- dije con voz ahogada.

-Sí, papá me lo dice todas las noches.

-Yo también le echo mucho de menos- comenté con voz perdida y más para mí misma- pero algún día quedaremos para comer todos juntos, ¿vale?


- ¿Y la tía Alice también?

- Si tú quieres…. – dije poco convencida de unir a Alice y una comida agradable con Ethan.

-No.- dijo completamente convencido. Su respuesta me sorprendió porque adoraba a Alice pero no le pregunté al respecto. Volvimos a ponernos en marcha hasta llegar al coche pero con un paso adecuado para un niño de 3 años.

Al llegar llamé a Rose para preguntarle a qué hora deberíamos estar en su casa para cenar. A lo que me contestó que ya estaba tardando en llegar y que a Ethan le había preparado un filete de pollo empanado con patatas fritas mientras que nosotras comeríamos sushi.

Al llegar a casa de Rose me abarcaron mucha más gente de la que me esperaba. Estaba Ángela, mi compañera del trabajo, Victoria, compañera de Rose y con la cual había salido muchas veces de fiesta y a cenar en  parejas, Jane, también compañera de Rose, pero con la cual tenía mucha más confianza y Tania la cual era amiga de Rose y mía desde que íbamos al instituto y llevaba sin verla meses.

-¡Felicidades!- gritaron nada más entrar.

-Muchas gracias.-dije dando un abrazo a cada una.

Cenamos tranquilamente, riéndonos como hacía meses que no lo hacíamos todas juntas y recordando anécdotas de cuando éramos más jóvenes.

Ethan se pasó toda la noche jugando con Emmet en el piso de arriba junto a Evan el hijo de Ángela. Finalmente se quedó dormido en el sofá sobre las 11, era más tarde de lo que estaba acostumbrado. Lo llevé a su habitación y cuando bajé todas estaban hablando en voz baja. Parece que la diversión se había esfumado para dar tiempo al relax.

-A ver que estáis cotorreando a mis espaldas….

-Ni que no lo supieras.-dijo Tania tan tranquila.- creo que Edward y tu deberíais arreglar las cosas, no solo por Ethan, si no por vosotros. Tu hoy lo has disimulado muy bien pero estoy completamente segura que te gustaría estar más con Edward aunque sea en la misma habitación y sin hablaros.

-Y Edward tampoco lo está pasando bien. Emmet me ha dicho que el otro día no fue capaz ni de hacer 30 abdominales- me quedé mirándola asombrada, Edward no iba al gimnasio desde que nos casamos.- y no solo eso, fuma cigarros como si bebiera agua.

-Joder todo esto es mi culpa- dije poniendo mis manos sobre mi cabeza.

-La verdad es que si Bella no te voy a decir que no, no somos de esas que te van a decir lo que quieres oír, te vamos a decir la verdad.- dijo Victoria.

-También deberías comentarle a Edward que ahora mismo tú no estás con nadie él piensa que sigues con tu…amante.- dijo Rose.

-¡No por dios!-las cosas cada vez sonaban peor. Ahora entendía muchos de los comportamientos raros de Edward como que cuando venía a recoger a Ethan por las noches, nuca subía al apartamento aunque tuviera que esperar 20 minutos.

- Y Ethan…. Cuando has ido a la concina a por el vino nos ha preguntado por vosotros.

-¿Él qué?- dije alucinada. Lo que menos quería es que mi falta afectara a Ethan. Yo era la única que debería pagar por ellos, no Edward y mucho menos nuestro pequeño.
-Que ¿porqué su mamá y su papá ya no dormían juntos? Y ¿porque tenía dos casas?- dijo Ángela.

-Se da más cuenta de las cosas de lo que pensaba. – dije sin cuestionarlo.

-Es un niño, todos los niños quieren ver bien a sus padres. Yo de pequeña les rogué a mis padres para que no se separaran y cuando cumplí los 17 rogué para que lo hicieran, las discusiones en casa eran insoportables casi suspendo un curso por su culpa.-dijo Tania.

-Hoy hemos estado los tres juntos en el parque.

-¿Qué? ¿Habíais quedado para pasar juntos la tarde de tu cumpleaños?- pregunto una entusiasmada Ángela

-No, para nada. Nos hemos encontrado por casualidad, Edward iba a correr y nosotros a jugar al fútbol.- vi sus caras emocionadas como si hubiéramos arreglado algo- pero no hicimos nada más que pelearnos como críos. Cuando él estaba de portero le lancé el balón tan fuerte que se tuvo que apartar para que no le rompiese la nariz y cuando estaba yo me lo lanzó tan fuerte que me dejó sin respiración y  me caí al suelo

-Madre mía parecéis niños de siete años. Pero al menos os habréis disculpado ¿no?- comentó Victoria.


-Sí, pero con sarcasmo le hice ver que seguramente él lo sentía tanto como yo lo había sentido cuando .le di, le hice ver que no me arrepentía. Y ni siquiera me felicito.

-Sinceramente creo que tenéis que poner tierra de por medio, os vais a hacer más daño si os seguís viendo. Dijo Tania

-¿Y Ethan? Yo no puedo vivir sin mi hijo y no tener a su padre más o menos junto le hará daño. No haré más daño a mi hijo.

-Alguno de los dos deberéis renunciar a verlo durante unas semanas cada uno para sanar las heridas. Y esto lo hacéis para no seguir dañándolo.

En eso llamaron a la puerta y Rose fue a abrir extrañada porque eran casi las doce de la noche. Cuando abrió la puerta hizo un sonido de sorpresa con la boca y volvió al salón a buscarme- Bella es para ti- la miré extrañada, porque ya era muy tarde y principalmente porque no era muy normal que vinieran a buscarme a casa de Rose.

Al acercarme al hall vi a Edward sentado en el pequeño diván color crema que tenía Rose junto a la puerta de entrada. Me acerqué poco a poco y aunque estaba completamente segura de que mis pasos eran audibles Edward no levantó la cabeza hasta  que estuve a un escaso metro de él.

-Lo siento Edward pero Ethan ya se ha dormido y no me gustaría despertarlo, mañana por la mañana lo llevo  a la guardería.- comencé a decir nada para romper el hielo y porque era lo único que se me venía  a la cabeza del porque Edward estaba en casa de Rose a esas horas y buscándome.

-Contaba con ello. Pero no he venido por eso.

-Entonces no sé qué es lo que quieres- dije cruzándome de brazos mientras me hacia ilusiones por dentro.

-Todavía es tu cumpleaños…-dijo mirando el reloj.

-Sí, lo es-

-Felicidades- dijo sin alegría.

-Gracias.- ambos nos sumimos en un silencio sepulcral en el cual no se oía absolutamente nada, ni si quiera a las chicas hablando que estaban en la habitación contigua.

-Venia a… disculparme por lo de esta tarde, nos hemos comportado como críos, no sé tú pero yo la verdad es que si que lo siento. – sus palabras sinceras me sorprendieron de una forma increíble.

-Yo también lo siento.-nos quedamos en un silencio incómodo mirándonos a los ojos- aprovechando que estás aquí me gustaría aclarar unas cuantas cosas- me miró a punto de negar- sobre nosotros e Ethan, por favor..

-De acuerdo.- dijo entrando y sentándose en un taburete de la cocina.- tú dirás.

-Vale…empecemos por lo difícil… ahora mismo mi situación amorosa…

-No es necesario que me digas nada Bella.- sacó un cigarro de su pantalón y lo encendió dándole unas rápidas caladas.

-Sí,  sí es necesario. Necesito que entre nosotros haya claridad. Y por favor no fumes…- hice ademán de quitarle el cigarro pero él me agarro del brazo impidíendomelo. Nos miramos a los ojos, como hace un momento en la puerta.

-Es lo único que permito que me toque los labios.- bajó la vista y me soltó. Yo aproveche para cogerle la cara con ambas manos. Nos miramos y vi más sufrimiento y dolor de lo que me esperaba en sus ojos. En un impulso le rocé suavemente sus labios para separarme después, pero Edward profundizó el beso. Con ese beso me trasmitió necesidad, tristeza….

Nos separamos segundos después con la respiración irregular pero con mis manos aun en su rostro y con las suyas aun en mi cintura.





-Esto no...Debería haber pasado, ha sido un error- dijo arrepentido. Y en ese momento mi agrietado corazón estaba dividido en múltiples trocitos. Un error, un error, un error…. Solo podía escuchar esas palabras en mi mente mientras que una fuerza desconocida para mí me susurraba: se fuerte y no llores el no merecía mi lástima. Con todas las fuerzas que conseguí reunir levanté la vista hacia él y continué como si nada hubiera pasado.

-Aún tenemos cosas de que hablar- dije con voz fría y cortante.- te tengo que proponer algo, quiero que seamos amigos o compañeros como prefieras por Ethan, se ha dado cuenta de que ahora tiene dos casas y que no estamos juntos.

-De acuerdo. Pero todo es por Ethan, no quiero confusiones.- asentí de mi corazón hacía afuera, Pero de mi corazón hacia dentro me moría de ganas de volver a sus brazos rogándole perdón, pero no lo hice, no lo hice porque no era merecedora de volver a estar con él.

-Lo dejaremos por ahora en compañeros. -salió por la puerta y nada más cerrarse volvió a sonar el timbre….

-Se me ha olvidado una cosa- dijo mirándome.

-Puedes pasar a por ella.

-No es necesario, felicidades de nuevo- dijo con un intento de sonrisa en la boca.

-Muchas gracias, de nuevo-

-Esto también se me ha olvidado- sacó un rectángulo de cartón muy fino de color azul y me lo dio.

-Edward no tenias porque- comencé a llorar- no merezco….no deberías.

-Los tenía desde hace varios meses. Hay dos, una es para ti y el otro…puedes llevar a quien quieras- contestó con la mandíbula apretada.

-Edward, no... No estoy con nadie. En mi corazón solo estás y has estado tú- le dije lo que me había costado decir tres meses, mirándole fijamente.

-Nunca dudé que en tu corazón solo estuve yo pero en tu cuerpo hubo otro hombre, aun que ahora no estés con nadie…. Yo no puedo.- dijo dándose media vuelta y caminando rápidamente hacia el ascensor.



Él era tan bueno, tan…tierno y yo le había hecho tanto daño... que ahora mismo si no fuera por Ethan estaría tomándome un bote de pastillas por el dolor y la culpabilidad que sentia.

Abrí el sobre mientras me restregaba las lágrimas de mis mejillas y bajaba con la espalda apoyada en la puerta hasta el suelo. Eran dos billetes de avión para Venezuela que caducaban en dos meses.

De repente ocho brazos me abrazaban y me susurraban palabras de cariño para tranquilizarme.

-Me lo ha dado Edward.- dije mostrándoles los billetes.

-¡Oh dios mío!- exclamó Ángela y Rose. Victoria y Tania aún no habían caído en la conclusión de que Venezuela fue nuestro primer viaje juntos.

-¡¡¡Me odio!!!!- grite.

-No digas eso Bella, lo que tienes que hacer es simplemente, volver a vivir pero sin Edward. Ahora tendrás que aprender a organizarte tu sola, a defenderte tu sola y dejar de pensar en la que fue tu vida con Edward. Porque lo que sí es verdad es que tú lo jodiste y viéndoos como estáis los dos lo mejor será que terminéis con vuestra historia.- dijo Tania mientras que yo solo lloraba sin parar y decenas de sollozos salían de mi boca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario