Y con eso, se fue. Sabía que lo de Laurent no iba a durar para siempre, yo tampoco lo esperaba, pero me costaba pensar en alejarle de mi vida por la libertad que me ofrecía. Así que dispuesta a retomar mi matrimonio al 100% y no al 90% salí del restaurante pagando mi Martini y viendo en unas mesas más atrás a un ex compañero de universidad de Edward que conocí en la boda de Jasper, el hermano de Edward y esposo de mi cuñada y amiga Alice.
Después de ir a comprar los ingredientes para la comida con mis padres el domingo fui a recoger a Ethan a la guardería el cual se alegró de verme y poder comer conmigo en el restaurante que estaba debajo de las oficinas de Edward. Decidí darle una sorpresa y trace un plan con Ethan. Subimos en el ascensor y en cuanto las puertas se abrieron salió corriendo hacia el despacho de su padre.
-Tía, tía, tía Alice-le escuche gritar. Alice era la secretaria de Edward ya que cuando se casó con Jasper quería trabajar cerca de él pero no ser su asistente personal.
-¿Ethan has venido a ver a papi?
-SIIIII.
-Enano algún día me contarás tu secreto para correr tan rápido con esas piernas tan pequeñitas. ¿Alice… está Edward?
-Bells para ti siempre está y lo sabes, y ya que estás cuñadita, entrégale estos documentos. Iba a ir yo…pero ahora que está aquí este demonio-dijo haciéndole cosquillas y besándole la mejilla-nos vamos a ver a Jasper y al Mc Donadls, ¿te apetece?
-Siiiiii
- Te lo traigo en una hora-dijo dándome un beso- te dará tiempo.
-¡Alice!
-Tranquila, por cierto Bella el jueves cena en mi casa.
-¿Motivo?
-Reunión de mujeres, que se venga Rose, ya sabes…. No maridos y no niños.- al mencionar a Rose me eché a temblar. Rose y Alice eran tan cercanas entre ellas como yo con alguna de ellas dos. Y no quería que Alice se enterara, el hermano de Edward era Jasper, pero a veces parecía más hermana Alice que Jasper.
Cogí la carpeta de encima del mostrador de Alice y entre a la oficina de mi marido. Todo tan minimalista, tan ordenado… era la marca Cullen.
Edward hablaba por teléfono en portugués, dándome la espalda mirando el skyline de Seattle. Cerré la puerta con cerrojo sin hacer ruido mientras el continuaba hablando, dejé los documentos encima de su mesa y avancé hasta colocarme detrás de él. Besando su cuello y después mordiéndole el lóbulo de su oreja contraria a la que estaba hablando por teléfono.
Al sentir mis labios se dio la vuelta y me miró, primero sorprendido y luego sonriéndome con picardía mientras me sujetaba la cintura pegándome a él.
Yo también hablaba portugués y con mayor fluidez que Edward así que sabía perfectamente que se estaba despidiendo. Finalmente cortó la llamada y colocó el teléfono en su sitio. Se sentó en su silla de cuero y tiró de mí hasta hacerme sentarme en su regazo.
-Menuda sorpresa, la señora Cullen en el despacho de su esposo. ¿A qué se debe su grata visita?
-Yo… he venido para traerle unos documentos jefe-me levanté de su regazo y rodeé el escritorio, no sin que antes me diera un azote en el culo, para recoger la carpeta que me había dado Alice. Me puse delante suya y comencé a desabrocharme los botones de la camisa mientras la sacaba por fuera de mis pantalones vaqueros que se ceñían como una segunda piel.
-Venga aquí y enséñemelos de cerca- dijo aflojándose la corbata.
-Sí señor, pero antes…-comencé a bajarme los pantalones quedándome en unas pequeñas bragas negras de encaje que se trasparentaba todo.
Fui hacía donde estaba Edward y lo empujé para que se sentara en su silla y ponerme sobre él a horcajadas.
-Este es el documento.-dije pasándole la carpeta.
-Bien-contestó tirando la carpeta hacía atrás- ahora tome notas señorita Swan.-me di la vuelta y cogí una pequeña libreta y un bolígrafo con el logotipo de la constructora de Edward.
-Hoy me he levantado queriendo jugar con mi marido, para después dejarle con las ganas, pero he ido a su oficina para volver a calentarle la bragueta y recibir una tunda de sexo desenfrenado.
-¿Nada más señor Cullen? –negó con la cabeza-bueno sí, súbete en esta bonita mesa levantando ese precioso culo.
2 minutos después estábamos ambos completamente desnudos encima de su mesa, con los papeles desparramados por el suelo y Edward jugando con su pene y mi sexo.
-Dime cuanto me has echado de menos desde la última vez.
-Ahhhggg-
-¡Dímelo!-exigió mientras me penetraba duro, fuerte y rápido. –dilo- repitió con una voz más suave pero dura y excitante igualmente.
-Demasiado.
Y era cierto, hacia más de un mes que no hacíamos el amor.
Edward cogió una de mis piernas y me la situó rodeándole la cadera para hacer la penetración más profunda.
-Cariño….-dije cuando comenzó a embestir más fuerte.
-¡Oh dios! Bella…ven…más veces…a mi….a mi…oficina.-dijo incrementando aun más el ritmo.
-Oh!! Ahh…sí..sí…mmmm
El momento culminante estaba a punto de llegar notaba cada embestida mucho más profunda que la anterior y en medio de esto ambos nos corrimos, primero yo y luego él.
-Bella, en serio….cada vez es mejor- dijo todavía con la voz entrecortada.
-Lo sé- me aleje de él y salió de mí solo para ponerme de frente suya y besarle de manera pasional pero con amor.
Minutos después estábamos semivestidos, con ropa interior, sentados en el sillón negro que tenía en la pared derecha.
-¿Cómo que te ha dado por venir a verme?-no le iba a contar toda la verdad, no era necesario mencionar que he contado a mi mejor amiga que le era infiel me ha abierto los ojos y he decidido volver a ser completamente suya de nuevo.
-Hemos venido, para comer juntos.
-¿Hemos?- dijo besándome el cuello.
-Ethan y yo.
-¿Y dónde está mi pequeño diablillo?
-Se ha quedado con Alice que iban a ver a Jasper y después ya sabes cómo es Alice, se lo llevara a comer al mc donalds
-O sea que tenemos….. 35 minutos para nosotros solitos.-dijo de forma insinuante
-Sí creo, que sí.
Volvió a besarme por el cuello hasta llegar al tirante del sujetador y deslizar el dedo por él hasta llegar al broche y soltarle quedando otra vez mis pechos expuestos para él.
Cogió uno de mis pechos en su boca y se lo introdujo por completo haciendo círculos con su lengua en mi pezón y con la otra mano masajeaba el otro.
-Ahhh…-solté un gemido mientras le agarraba del pelo para acercarle más a mí.
Después comenzó a bajar dándome besos y chupándome mi abdomen hasta llegar a mis pequeñas bragas que tan solo las movió hacia un lado para introducir un dedo en mí.
-Dios Bella…estas empapada mi amor.
-Eso es lo que provocas en mí.
-¿Y ahora?-dijo introduciendo dos dedos en mí.
-Mmm, máss…másss rápido.
Incrementó el ritmo haciéndome tener la visión más difuminada, tanto que al final no vi nada, por cerrar los ojos del placer.
-Edward….-me abracé a él y lo besé suavemente, dándole pequeños besos por su cuello mientras yo recuperaba mi respiración habitual.
-Te amo, muchísimo Bella, te amo tanto que es…incompresible.-dijo besándome de nuevo.
-Y yo a ti.-dije colocando mi cabeza en su regazo. Comenzó a acariciarme el pelo y los brazos.
-Si te ha gustado esto, te gustará aún más en las vacaciones.
-¿Me estás tentando?
-No, te ofrezco lo que podrías tener, si tu quieres claro…
Nos vestimos y salimos agarrados de la mano hacia el restaurante que estaba debajo de su edificio. Era un restaurante acogedor con aires muy modernos y diseñado para comer el menú del día entre semana y tomar algo los fines de semana.
Nada más entrar en el restaurante sonó mi teléfono.
-Bells espero no interrumpir pero este niño pequeño quiere comer con sus papis y sus tíos todos juntos.
-Tranquila Alice, no interrumpes, estamos en el restaurante de debajo de la empresa. ¿Y vosotros?-de fondo podía escuchar a Ethan indeciso por saber que hamburguesa comer.
-En el mcdonals de 1122 Madison Street.
-De acuerdo iremos para allá.
Después de comer nos despedimos de Edward, que no fue fácil puesto que Ethan quería subir con su papa, así que Edward le tuvo que prometer traerlo un día con él.
Llegamos a casa y al abrir la puerta de Ethan le vi dormido y me quede mirándolo un buen rato. Era precioso se llevaría a las chicas de calle en cuanto tuviera unos años más, tendría el pelo como su padre porque ahora, al igual que Edward cuando era pequeño, lo tiene rubio, tenía los ojos verdes de su padre. Era una copia de Edward, salvo por mi nariz y mis labios todo lo demás era Cullen.
Lo levante de la sillita en mis brazos y lo metí en casa hasta llevarlo al sofá quitándole los zapatos y tapándolo con una manta.
Cuando termine de meter la comida en el frigorífico, llame al gimnasio para cambiar mi horario el que había tenido desde hace 3 años en vez de martes, jueves y viernes a las 11, lo puse los lunes, miércoles y viernes a las 10.
A las 8 me llamo Rose:
-Bella, lo siento por ponerme tan burra esta mañana, pero es que te quiero demasiado para verte sufrir pudiéndotelo evitar.
-No Rose, me has abierto los ojos y creo que te estaré agradecida toda la vida por ello. Después de hablar contigo he regido a Ethan en la guardería cosa extraña porque siempre lo recojo a las 5 y luego hemos ido a ver a Edward a su oficina. Hemos estado juntos y me he dado cuenta que el sexo en si es vacío pero con Edward no es sexo es muchísimo más.
-No sabes cómo me alegra oírte decir eso, ¿y cómo lo vas a hacer?. Por que el chico este quizás no quiera parar.
-Él sabe cuáles son mis prioridades pero si tengo que hablar con él lo haré.
-Yo lo haría. Deja todos los cabos bien atados.
-Gracias Rose, en serio muchísimas gracias te quiero.
-Vale vale y cambiando de tema aquí esta Emmet que tiene 3 entradas para los Mariners, para este sábado y quiere saber si Edward puede ir.
-Supongo que sÍ porque es sábado pero no estoy segura, mañana te lo confirmo, ¿de acuerdo?. Y Rose el jueves Alice va a hacer una ‘’cena’’ en su casa me ha pedido que vayas.
-¿Una de las cenas de Alice?
-Sí claro, aprovecha que Jasper se irá con Peter a jugar al póker para hacerla imagínate que diría si se llega a enterar.
Nos echamos unas risas por teléfono y no fue hasta que Ethan se levanto que me di cuenta de lo alto que lo hacíamos y lo tarde que era me despedí de Rose y fui a darle un baño a mi pequeñín que todavía estaba un poco dormido. Aunque se termino despertando de todo en la bañera cuando empezó a sacar el agua fuera, bueno más bien tirándomela a mi por lo que termine empapada y él se partía de la risa.
-¡Ethan! -Le regañe cuando volvió a tirarme agua -él soltó una carcajada y cuando iba a volverle a regañar tiró más agua y me la tragué, lo que hizo que se riera aun más, pero esta vez no solo fue su risa fue una risa mucho mas fuerte detrás de mí.
Era Edward, acababa de llegar de trabajar y se había puesto ropa de estar por casa.
-Hola cariño-dije acercándome a él
-Hola mi amor-me respondió besándome suavemente- ¿quieres jugar campeón?
-¡Papi! Dijo el niño moviéndose dentro de la bañera y tirando más agua.
-Por favor Edward que pare con el agua no quiero una gotera en la cocina.
-¡Sí sargento!- le di un golpe en el brazo de forma juguetona.
-Por cierto ha llamado Rose, ¿el sábado estas libre?
-¿Otra cena de chicas? Dijo tirándole agua a Ethan con un camión de juguete.
-No más bien un partido de los Mariners, con Emmett.
-Claro ningún problema, ¿quién más viene?
-No lo sé, solo sé que tiene 3 entradas. ¿Quizás Jasper?
-Lo dudo se va con Alice el viernes de acampada- me empecé a reír sin parar.
-¿Qué?
- ¿De acampada?, ¿Alice?, lo dudo jaja, en un camping no hay ducha, no hay enchufes para las tenacillas, sin bañeras llenas de espuma con sales relajantes…
Hice la cena pensando en que le diría a Laurent cuando le llamará mañana, se lo diría directamente quería recuperar mi matrimonio, yo seguía queriendo a Edward como el primer día, como cuando nos conocimos cuando trabajaba de traductora en la empresa de Edward.
FLASH BACK
Acababa de terminar mi carrera y de volver de Italia donde había estado estos últimos 5 meses practicando el idioma y cogiendo el acento. Hoy tenía una conferencia en alemán y tenía que traducirla al inglés para un señor bastante importante en el mundo de la construcción. Un ingeniero que estaba construyendo uno de los puentes más importantes para Seattle.
Me metí en la cabina de traducción y comencé a decir lo que decía el alemán al inglés.
El alemán hablaba rápido por lo tanto yo también tenía que darme prisa en traducir, tanta que no me di cuenta que para la persona que me tenía que escuchar quizás iba demasiado deprisa.
-Perdona, ¿podrías repetir lo que has dicho?, lo siento no te he entendido- una voz aterciopelada, suave y joven me llego a los cascos.
Me sorprendí gratamente puesto que yo pensaba que aquí lo único que había serían hombres mayores vestidos de trajes carísimos y estirados, snobs.
-Por supuesto, perdón.
Le repetí lo que había dicho el Alemán y hora y media después y 3 botellitas de agua salí de la cabina junto a mi compañera Ángela.
-¿Qué tal?
-¿Hablaba rápido eh?- me respondió con una sonrisa.
-Sí, pero hoy al menos lo tenía más fácil traducir a la lengua materna siempre es más sencillo.
-Que suerte, yo lo he tenido que traducir al japonés y que quieres que te diga que ha habido partes de la traducción a las que no he llegado.
-Bueno, ¿vamos a ver a quien le acabamos de traducir todo ese rollo de puentes y diferentes modos de construirles en el futuro?
-Claro.
Después de cada traducción se ofrecían a la salida un refresco y un aperitivo, para todos los que habíamos asistido a la reunión. Yo me decanté por una fanta de limón para que me suavizara la voz después de llevar hablando 2 horas sin parar. Yo estaba más acostumbrada a tratar con turistas, a traducírselo directamente cara a cara y conocerlos un poco así era más fácil con un poquito de confianza, pero en estas reuniones era casi imposible. Había muchos traductores, lo sabía por el uniforme que nos hacían llevar, a las mujeres un vestido como de azafata negro, el cabello recogido en un moño y una placa azul colgando del pecho con nuestro nombre. A los hombres un pantalón de vestir negro con una camisa azul cielo a juego con la chapa que también tenían que llevar, la corbata era opcional y la chaqueta también. Pero en pleno mes de junio hacia demasiado calor para ello.
Estuve con Ángela todo el aperitivo y con Seth, otro traductor, que no conocía a Ángela aunque estudiamos juntas y fuimos compañeras de habitación el penúltimo año. Él ultimo ambas habíamos cogido un Erasmus yo a Francia, donde conocí a Seth, y ella a España.
Cuando salía por la puerta iba mirando mi reloj ya que había quedado con Rose para salir a tomar café cerca de aquí y con su novio Emmet.
Al llegar al café Rose y Emmet estaban sentados uno frente a otro y al lado de Rose estaba un chico guapísimo
-Perdonar chicos el aperitivo de Bridge’s se alargó más que de costumbre.
-Tranquila Bella, mira este es Edward, un amigo de Emmet.-dijo Rose haciendo un gesto con la mano- Edward esta es Bella la íntima de Rose y la señorita que mas idiomas sabe.-terminó Emmet.
-Encantado-dijo alargándome la mano.
-Igualmente.
-Así que traductora ¿eh?
-Sí ¿porqué?
-¿Acabas de traducir la conferencia de Bridge’s?
-Sí, ¿porqué?-me repetí.
-Yo también he estado- me detení a mirarlo y no iba con el uniforme de traductor- no como traductor, a mi me han traducido. Una chica, hablaba un poco rápido pero cuando le he pedido que me lo repita he podido observar que tenía una voz muy dulce.
En ese momento caí en la cuenta de que la voz del tío al que le acababa de traducir y la de Edward eran muy parecidas.
-Perdona es que iba muy rápido.
-¿Así qué has sido tú?-Dijo sorprendido.
-Sí, lo siento de verdad, una profesional no debería cometer esos fallos pero es que iba muy deprisa la verdad.
-Tranquila me he enterado de todo.
FIN DE FLASH BACK
Después de ese café intercambiamos números aunque no supimos nada el uno del otro hasta tres meses más tarde cuando por casualidad volví a traducirle en otra conferencia. Me reconoció por la voz y después de eso quedamos en tomar algo y pasar del almuerzo. Dos noches más tarde estaba en mi cama entre sus brazos jadeando por el placer. No fue hasta meses después cuando me confesó que en realidad no se había enterado de nada estando concentrado en mi voz y que su empresa me había hecho un contrato de exclusividad.
-A cenar….-grite para que me escucharan en el piso superior donde las risas no cesaban. Supongo que porque Edward estaría intentando poner el pijama a Ethan y a estas horas era cuando mas revolucionado estaba. Edward bajo con Ethan entre sus brazos mientras Ethan le agarraba de la nariz.
Lo sentó en su sillita pegada a la mesa entre los dos y él se sentó enfrente de mí.
-¿Qué le das a este niño para que este así?
-¿Y tú me lo preguntas?- dije de forma pícara.
-Entiendo.-contestó con una sonrisa.
La conversación era casi imposible con Ethan haciendo ruiditos de aviones y coches que se chocan mientras sujetaba el tenedor con el trozo de salchicha en él.
-A dormir enano.
-NO jaja- dijo justo antes de comenzar a correr alrededor de la mesa.
-Cielo venga que mañana tienes que ir a la guarde y te vas de excursión.
-¿Encursión?.
-Excursión cielo, vas a ir al zoo, no quieres ir a ver a los osos?
-Siiiii
-Pues a dormir.
20 minutos después baje hacia el salón sonde Edward veía NCIS:Los Angeles.
Me acomode a su lado apoyándome en su regazo y como esta mañana en la oficina también me acariciaba la cabeza y los brazos. Adoraba este momento del día los dos estamos tranquilos sin niños de por medio y sin prisa porque ya habíamos terminado todas las obligaciones. Bueno casi todas yo trabajaba de noche este mes.
-¿Vamos a dormir?-me pregunto restregando su cara en mis pechos. Ya que ahora estaba yo tumbada y el encima mío con su cabeza en mi pecho mientras yo le tocaba la cabeza. Le encantaba eso.
-Sabes que no puedo todavía, tengo que traducir capítulos del libro de Chalaine Harris.
-Está bien pero no te acuestes muy tarde, ¿de acuerdo?-asentí con la cabeza mientras me ponía de pie y le daba un ligero beso en los labios.
-Buenas noches cariño
-Buenas noches.
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