viernes, 11 de noviembre de 2016

Capítulo 28
Bella PVO
Había pasado más de un mes desde lo de Nicole, y aunque en un principio su reacción ante mi embarazo me preocupó, el tiempo había hecho que su mirada cargada de odio y escepticismo quedara relegada al olvido.

El bebé me había mantenido muy ocupada, actualmente estaba de casi 7 meses, de 27 semanas. Hace un mes aproximadamente habíamos ido al ginecólogo a una revisión con la esperanza de que nos dijese si lo que venía era un niño o una niña, pero mi bebé que es tan caprichoso, estaba dado la vuelta haciendo imposible conocer el sexo. Así que el viernes iríamos de nuevo al ginecólogo a comprobar que todo estaba en orden con el embarazo y teníamos la esperanza de que nos pudiese confirmar si es un niño o una niña.

Ethan iba a pasar lo que quedaba de semana con Alice y Jasper, los cuales se iban de viaje a Forks huyendo de las altas temperaturas propias del fin del verano en Seattle. Alice me había pedido permiso para llevarse a Ethan para disfrutar de él a tiempo completo a la vez que me daba unos días de descanso para mí. Edward había decidido tomarse dos días libres en el trabajo, mañana jueves y pasado viernes, para aprovechar el poco tiempo que nos quedaba para estar los dos solos antes de que naciera el bebé.

Mientras Edward estaba en el trabajo dejando todo arreglado para poder estar conmigo estos dos días, yo estaba en casa preparando la maleta de Ethan. En su pequeña maleta de Bob Esponja, metí mucha ropa entre la cual había un jersey y sudadera propios del invierno pero es que en Forks el verano es muy fresco. En una pequeña mochila, preparada por Ethan esta mañana, estaban los juguetes que iba a llevarse.

Bajé la escalera desde donde escuchaba a Ethan jugar con los coches en el patio trasero. Me acerqué hasta allí para verle tirado en la hierba jugando a chocar coches.

-Ethan cariño nos vamos ya, venga levanta- en cuanto se lo dije corrió hacía mi posición. 
Estaba ansioso por este viaje a Forks.

Le puse la mochila donde llevaba los juguetes a la espalda y le agarré la mano para salir de casa, en la otra mano llevaba la maleta con la ropa. De camino a casa de Alice y Jasper le pregunté por todas las cosas que iban a hacer en estas mini vacaciones. Ethan estaba más emocionado por ver osos que por ninguna otra cosa. Al llegar a casa de Alice y de Jasper, Ethan fue recibido como el rey de la casa, cosa que le encantaba.

-¿Qué tal estás?- me preguntó Alice tocándome la tripa, que ya era bastante grande.

-Me encuentro bien pero ya me noto algo pesada. Tu futuro sobrina o sobrino está creciendo mucho aquí dentro- digo mientras me toco yo también la tripa y recibo una patada del bebé, Alice también lo nota.

-¿Eso ha sido una patada?- pregunta asombrada.

-Sí, le encanta patear.

Alice cambia su alegría por seriedad y sé que en estos momentos se alegra por nosotros, por volver a tener un hijo, pero siente envidia de no poder quedarse embarazada y poder sentir como crece un hijo suyo en su interior.

Me despido de Ethan dándole muchos besos y varios abrazos, se me hace difícil dejarle ir 5 días. Me promete que me llamará en cuanto esté en Forks y yo me rió porque habla como si tuviera 30 años y no 4. Finalmente salgo de la casa de Alice un poco triste y me meto en el coche antes de conducir hasta casa.

Sin embargo siento que no me apetece estar sola y paso el primer desvío de la interestatal 5, que es el que me lleva a nuestra casa y tomo el tercer desvío en dirección Pioneer Square, donde están las oficinas de Edward. Cuando llego frente el edificio pienso en llamar a Edward porque no sé si está reunido o si está siquiera en el edificio. Decido mantener el factor sorpresa mientras aparco el coche unos metros más allá de la entrada del edificio.

Una vez que estoy en el interior la chica que da los pases para subir al edificio me reconoce y me ofrece el pase de visitante. Cojo el ascensor pulso el piso 26 y espero a que ascienda en un cómodo silencio. Subo con 6 personas más, dos mujeres y cuatro hombres, todos vestidos con trajes de oficina y cara seria. La campanilla anuncia que hemos llegado a uno de los pisos marcados en el panel de mi izquierda y cuando miro a la pequeña pantalla situada encima de la puerta veo que quedan dos pisos para llegar al piso 26. Finalmente vuelve  a sonar la campanilla y me bajo del ascensor. Camino todo recto y giro a la izquierda desde donde puedo ver ya el mostrador de la secretaria de Edward, Alice, que ahora está ocupado por otra chica.

-Hola- digo al acercarme al mostrador.

-Buenas tardes, ¿puedo ayudarla?- me dice sonriente.
-Vengo a ver a Edward- le digo.

-El señor Cullen no tenía visitas previstas para hoy, ¿ha pedido usted una cita con él?- me dice en tono amable revisando la agenda de Edward.

-No necesito cita con él, yo soy…- comienzo a explicarla pero me interrumpen.

-Isabella- dice Marcus acercándose a darme un abrazo. Marcus era el jefe de marketing de la empresa y habíamos cenado en parejas en varias ocasiones.

-Marcus-

-Vaya no sabía que estabas embarazada, enhorabuena- dice sonriendo.

-Sí, sí, de siete meses ya- digo tocando mi tripita sonriente.

-Me alegro un montón por los dos- dice sonriendo aun más- ¿venías a ver a Edward?- dice apuntando con el pulgar la puerta del despacho de Edward.

-Así es- le informo.

-Pero señorita si no tiene cita no puedo dejarla pasar al despacho del señor Cullen- dice la secretaria de Edward.

Marcus se ríe y yo con él ante la atenta mirada de la chica que está detrás del mostrador y que no entiende nada.

-Señorita Allard, esta es la esposa del señor Cullen así que no tiene que pedir cita, puedes dejarla pasar que Cullen no te despedirá.



-Oh lo siento mucho señora Cullen, como…. Como en su pase ponía visitante…. Yo… soy nueva aquí a penas llevo 3 semanas y no conozco bien a la gente. Además este no es mi puesto habitual, cubro el puesto de Alice Cullen solamente esta semana porque ella está de vacaciones y….-su nerviosismo me hace gracia, porque parece que no se permite a sí misma cometer un error.

-No te preocupes, soy Isabella Cullen, y tu jefe es mi marido, iba a explicártelo cuando ha venido Marcus.

-Le pido perdón de nuevo señora- dice con tono arrepentido.

-Bueno Isabella, voy a ganarme el sueldo que me paga tu marido. Podríamos hacer una cena antes de que dieses a luz, estoy seguro de que a Gianna la hará feliz conocer tu estado.

-Claro. Apalábralo con Edward y cuando queráis quedamos- le digo con una sonrisa.

Nos despedimos con otro abrazo y después llamé a la puerta de Edward, tras escuchar un ‘’adelante’’ giré el pomo para encontrarle apuntando unas cosas en unos papeles que tenía en el escritorio y al parecer copiaba desde el ordenador, ya que ahí era donde estaba su vista.
Caminé un par de pasos hasta acercarme a la mesa, aun no levantaba la mirada.

-Hola cielo- le digo mientras me siento en una de las sillas que están frente a su escritorio.
Al reconocer mi voz alza rápidamente sus ojos hacía mí.

-¡Cariño que sorpresa!- dice mientras se levanta de la silla y se acerca a mí, cuando está a mi lado se agacha y me da un breve beso sobre los labios- ¿qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?

-Oh no no- le aclaro mientras pongo mis manos sobre sus hombros- no pasa nada. Tan solo he dejado a Ethan con Alice y no me apetecía ir a casa para estar sola. Asi que he decidido venir  a hacerte una visita- termino con una sonrisa y le doy un beso en los labios.

-Bien, me gusta que vengas a verme al despacho- dice mientras sube una mano por mi pantorrilla hasta situarla encima de mi rodilla.

-¿Te queda mucho?- le pregunto mirando hacia su escritorio.

-Media hora y estoy- dice irguiéndose- pero no te vayas. Podemos hablar mientras acabo con este dichoso papeleo.

Coge la silla vacía de mi lado y la pone a su lado, detrás del escritorio.

-Siéntate aquí- me pide mientras palmea la silla.

-Como mandes- respondo riendo mientras me levanto y voy hacia donde me indica. Cuando ya estoy sentada a su lado, me toca el vientre con una mano y el bebé da una patada.

-Sí bebé, es papá- le digo a mi tripa mientras la acaricio por encima de la tripa.

Edward me mira y sonríe antes de besarme y volver al ordenador.

-¿Te ha dado mucha guerra hoy?- dice refiriéndose al bebé.

-No, lo normal, una patada cada minuto- digo riéndome- pero me siento un poco cansada.

-Aprovecharemos estos días que Ethan no está para que tú puedas descansar y para  que yo pueda mimarte todo lo que quiera sin tenerme que preocupar por el trabajo o por si el niño nos pilla- dice riéndose y yo le acompaño.

-No sabes las ganas que tengo de que acabes ya de trabajar- le digo con voz sensual acercándome a su oído.

-No juegues, porque en cuanto lleguemos a casa te puedes quemar- dice girándose y dándome un beso fuerte y ansioso. Justo cuando voy a devolverle el beso se aparta dejándome con ganas de más. Oigo su risa pero no la veo porque se ha girado hacia el ordenador.

20 minutos más tarde Edward apaga el ordenador mientras yo recojo los papeles que hay en su mesa y los guardo en el maletín que siempre se lleva a casa.

-Te noto un poco ansiosa ¿no?- dice juguetón.

-Pues tu percepción falla, porque no estoy un poco ansiosa. Estoy muy ansiosa- digo pasándole la mano derecha por el cuello para bajarle a mi altura y poder besarle cuanto y como yo quiera. Tras unos segundos el beso termina.

-¡Vámonos a casa ya si no quieres que te tire sobre el suelo y te haga mía!- me dice mientras una de sus manos me agarra de la cintura y otra agarra fuerte mi pecho.

Con una risa escandalosa nos separamos y salimos de su despacho. Nos despedimos de la secretaria novata y de camino al ascensor nos damos la mano. Al entrar Edward pulsa el botón del parking y yo el de la primera planta que da a la calle, me mira extrañado.

-Mi coche está en la calle compañero- le explico.

-Joder… vente en el mío- me pide.

-No, me gusta conducir y me quedan pocas semanas para hacerlo- le digo mientras me arrimo lo máximo que puedo a él. Nuestro bebé nos separa y Edward no pierde oportunidad en poner las dos manos sobre la tripa.

-Vale, pero no corras. Que te conozco- dice advirtiéndome.

-¿No correrás tú?- le preguntó intrigada ya que Edward siempre corre con el coche, jamás cumple los límites de velocidad.

-Iré detrás de ti- dice antes de darme un suave beso y salí del ascensor.

Arranqué el coche y me dirigí hacia la autovía. En un momento del trayecto vi como el volvo de Edward se colocaba detrás de mí. ‘’Y no iba a correr…’’ pienso para mí misma. Claramente ha tenido que correr para alcanzarme ya que salí antes que él. Con una sonrisa piso el acelerador y le saco de ventaja unos cuantos metros.

Llego primero que él a casa y meto el coche en el garaje. Rapidamente subo a nuestra habitación donde me cambio de ropa. Me quito el vestido premamá para cubrirme con una bata negra transparente que deja a la vista mi minúscula ropa interior. 

El jueguecito preliminar en la oficina me había calentado hasta límites insospechados y necesitaba sexo, aquí y ahora. El embarazo me había provocado un aumento masivo del deseo sexual. Sobre todo estos últimos dos meses me había sorprendido a mí misma pidiendo a Edward que hiciésemos el amor varias veces al día y en posiciones extrañas que me resultaban altamente excitantes. Él por supuesto no tenía queja alguna de que mi cuerpo desease estar con él a todas horas. Normalmente aprovechábamos la primera hora de la mañana o al final del día cuando Ethan se iba a dormir para dar rienda suelta al deseo, pero aprovechando que estaba fuera de casa, estos días íbamos a disfrutar al máximo del sexo, ese era el plan.

Edward entró en la habitación y se quedó mirándome con ojos lascivos. Sacó su lengua para pasársela por su labio inferior y ante ese gesto sentí un cosquilleo en mi vientre bajo.

-Oh dios mio-dijo-algún día tú y tu lencería negra me vais a matar- sentenció mientras se acercaba a mí.

Me besó con ansias mientras me tiraba contra la cama y yo le intentaba quitar la corbata. Una vez que la corbata estuvo fuera comencé a restregarme contra su bragueta aun con la ropa puesta y él bajó su boca por mi cuello haciéndome gemir levemente. En un impulso levanté las piernas y con ellas le rodee la cintura, impidiéndole separarse de mí.

-Mmmm Bella- dijo contra mi cuello- necesito ducharme.

Solté un gemino lastimero

-No Ed… te necesito ahora, estoy… muy… caliente- le digo moviéndome contra él en círculos.

-Y yo- dice mientras ejerce más presión contra mi entrada. Llevo un tanga de satén negro que me permite sentir todos los movimientos de Edward sin problema.

-Pues no me dejes así- le suplico.

-Vamos a la ducha. Los dos. Ahora- dice mientras se levanta de la cama y me da una mano para que le acompañe. Cuando me pongo de pie a su lado me desata el cinto de la bata lentamente y la desliza por mis brazos creando una agradable sensación que viaja hasta mi vagina y la hace palpitar. Delicadamente pasa las manos por detrás de mí costado y desabrocha el sujetador, también negro, liberando mis pechos. Mis pezones están más oscuros y mis pechos han aumentado de tamaño, al igual que su sensibilidad. Edward se agacha un poco, hasta estar a la altura de mis pechos y pasa la punta de su lengua por mis pezones, haciendo que se pongan duros, seguidamente sopla sobre ellos y el contraste entre su saliva y su soplo, hace que toda mi piel se ponga de gallina. Edward continua bajando dándome besos por mi tripa, dando su parte de protagonismo al bebé.

Se arrodilla sobre el suelo y con su dedo corazón separa levemente la tela de raso de mi tanga de mi piel, lo justo para poder agarrar la tela con sus dientes y bajarlo hasta mis rodillas donde cae solo hasta mis pies. A continuación sonríe y levanta la mirada hacia mí, esa mirada verde brillante que ahora mismo está cargada de promesas sexuales.

Sin dejar de mirarme saca su lengua en su totalidad y acerca su cara a mi pelvis, hasta que noto como la punta de la lengua, mojada, resbaladiza y cálida toca mi clítoris que también está caliente. Comienza a hacer círculos con su lengua por todo mi clítoris y la sensación hace que mi interior se contraiga de placer.


-Mmmm- susurro mientras me muerdo el labio inferior-tu lengua… me encanta…es tan suave y está tan húmeda…- digo antes de cerrar los ojos debido al placer. Edward continua acariciando mi clítoris con su lengua, solo que ahora al juego se han incorporado sus labios los cuales succionan de ven en cuando la zona haciendo que gima más fuerte. A continuación mete un dedo y lo vuelve a sacar suavemente hasta que está prácticamente entero fuera. La siguiente vez que me penetra con sus dedos, mete dos de ellos y hace palanca con ellos dentro de mí causándome una increíble sensación, la cual se suma a la sensación de su lengua en mi clítoris. De un momento a otro para y se levanta quedando frente a mí.

-¡No pares!- le digo besándole- por favor- estoy tan cerca del orgasmo que parar ahora es todo un castigo.

-No quiero que te corras aun nena. Tengo algo mejor preparado- dice mientras me besa y me guiña un ojo. Yo gimo producto del placer que aún queda en mi cuerpo y de las promesas que me acaba de hacer.

Me agarra del culo y me levanta para que enrede mis piernas en su cintura. Una vez que estoy bien afirmada a su cuerpo me conduce hasta el cuarto de baño de nuestra habitación pasando por el vestidor. Dentro del baño me deja sentada en medio de los dos lavabos y él comienza a desnudarse sin apartar la mirada de mí. Cuando finalmente sus calzoncillos elásticos grises caen al suelo y su pene se yergue largo y duro hacía mí, me bajo de un pequeño salto al suelo, me arrodillo y comienzo a besarle la parte del muslo interior que conecta con la pelvis. Edward se retuerce, sé que es un sitio donde los besos le afectan mucho cuando está excitado. A continuación beso su pene en el tronco y voy ascendiendo mis besos hacia la punta donde finalmente le beso el glande.


Abro la boca y haciendo contacto visual con Edward, que me observa desde arriba, me introduzco su pene en mi boca todo lo que me da de sí. Él suelta un gemino y veo como frunce sus labios en señal de placer. Chupo su pene y le succiono un par de veces hasta que noto que Edward me agarra de la cabeza con suavidad y él es quien comienza creando el ritmo en el que su pene entra en mi boca. Cuando entra yo cierro mis labios con fuerza sobre él simulando que es mi vagina. Actualmente Edward me está follando la boca y sé que le falta poco para correrse porque cada vez lo hace más rápido.

De repente noto que para, sale de mi boca y antes de que pueda protestar, me ha arrastrado hacia el borde de la bañera donde él está sentado y su pene está totalmente empinado esperando por mí. Yo no me hago esperar y colocando su pecho contra mi espalda me siento encima de él y poco a poco voy dejándome caer hasta que noto como su pene está totalmente dentro de mí.

Cuando termina por acomodarse en mi interior, me siento llena y giro mi cabeza hacia la derecha para besarme con Edward mientras empiezo un movimiento de vaivén hacia delante y hacia atrás. A los pocos minutos tenemos que dejar de besarnos porque yo suelto un alto gemido el cual Edward responde con otro aun más feroz. Miro hacia delante y nos observo en el espejo. Veo su ceño fruncido, la presión de sus manos sobre mi cuerpo, mi cara de placer y sobre todo me excita ver su enorme polla dentro de mí.

-Edward- gimo mientras siento que me falta muy poco para llegar al orgasmo.

-Bella… aguanta un poco…. más-me pide con voz rasposa por el movimiento que está haciendo.

-Más rápido- pido.

Sus embestidas comienzan a ser más rápidas y yo siento que es cuestión de segundos que me corra.

-Me corro- digo con susurros debido al placer.

-Sí, sí, sí- dice una y otra vez mientras entra y sale de mí.

Sus palabras desencadenan en mí por fin un placer brutal que me recorre de pies a cabeza.
-Ahhh-grito mientras disfruto con los ojos cerrados. Está sensación es brutal, siento la polla  de Edward dentro de mi moviéndose.

-Oggg- Grita Edward mientras sus movimientos se vuelven increíblemente más rápidos-Ohh, Ohh- repite gritando aun más.

Cuando aun siento los resquicios de mi orgasmo en mi cuerpo, comienzo a sentir la humedad y la calidez del semen de Edward derramarse en mi interior. Edward finalmente se tensa y siento aun más su semen en mí.

Poco a poco normalizamos nuestras respiraciones y al minuto siento como Edward sale de mí. Con sus manos me insta a ponerme en pie entre sus piernas y besa el espacio que hay entre mis pechos antes de que yo me agache y le bese con fervor. Mientras nos besamos noto como Edward extiende su brazo hacia un lado y seguidamente oigo el agua caer en la bañera.

-Enséñame mi semen dentro de ti- me pide.

-¿Cómo?- le pregunto extrañada pero con tremendas ganas de hacer lo que me pide. Acabo de tener una liberación de placer pero sigo sintiéndome lujuriosa y caliente.

-Pon un pie aquí- me indica poniendo una de sus manos a su lado, sobre el borde de la bañera. Está posición deja expuesta mi vagina y Edward se baja del borde de la bañera donde estaba sentado y se arrodilla justo debajo de mí, teniendo unas vistas perfectas de mi vulva.

Edward mira hacia dentro de mi vagina y con un dedo me penetra, seguidamente lo saca y lo esparce por mis labios vaginales. Veo como Edward acerca la cara hacia mi vagina y la imagen es tan erótica que tengo que cerrar los ojos. Siento como la lengua de Edward me da una lamida a toda mi vuelva, desde el clítoris hasta donde acababan mis labios mayores.
Cuando abro los ojos Edward está frente a mí ya de pie y me besa. Noto mi sabor en su boca y levemente también noto el de su semen.

-Eres preciosa y espectacular- me dice besándome uno de mis parpados- me encanta hacer el amor contigo- confiesa.

-A mí también me encanta hacer el amor contigo, pero lo que acabamos de hacer no es hacer el amor si no follar- digo- y me ha encantado cada minuto que me has follado- le digo mirándole con picardía. Sabía que hablar sucio y concretamente decirle la palabra follar le alteraba de sobremanera.

-Bella…-dice en tono de advertencia.

-Vamos a la bañera, necesito relajarme- le digo mientras le ayudo a entrar a la bañera. Una vez él está apoyado contra la fría superficie yo me apoyo en su pecho y me relajo con el sonido del agua y sus caricias. Una de sus manos está siempre sobre nuestro bebé el cual está más alterado ahora que hace un rato y supongo que es por el sexo.

-Como se mueve…-dice fascinado con una sonrisa en sus labios.

-Si  te dejase estarías todo el día tocándome la tripa ¿verdad?- le preguntó divertida.

-Ajám- responde- y a todas las horas. Porque me encanta como se siente esto. Y por supuesto me encanta sentir al bebé moverse dentro de ti- me dice dándome un beso en el cuello.

-Dentro de unas pocas semanas podrás escuchar su corazón acercando tu oído a mi tripa. Recuerdo que con Ethan te quedaste dormido en esa posición en muchas ocasiones-

-Así es, y con este pasará igual- me dice acariciando en círculos mi tripa- me encantas embarazada, me produce un frenesí terrible pensar que dentro de ti está creciendo una parte de mí. Tengamos muchos hijos- me dice girando mi cara para besarme.

Yo me rio por su última frase ya que él sabe que no tendré más de tres hijos.

Esa noche estuvimos mucho tiempo en la bañera, hasta que el agua se enfrió totalmente. Cuando salimos nos secamos y nos vestimos con ropa interior o en mi caso me limité a ponerme la bata negra trasparente que Edward me había quitado antes, solo que ahora se veían mi vulva y mis pechos sin dificultad.

Pedimos comida china para cenar, que hacía mucho tiempo que no la comíamos. Obviamente Edward abrió la puerta poniéndose un albornoz sobre el calzoncillo. Cenamos en el salón tumbados en el sofá haciéndonos bromas entre nosotros tal y como lo hacíamos cuando éramos novios.

Esa noche volvimos a hacer el amor, esta vez de un modo más romántico y lento, sobre una manta en el jardín e iluminados por unas cuantas velas que habíamos llevado. Nos dormimos agotados, satisfechos y desnudos.
 


Al día siguiente lo primero que hicimos fue llamar a Ethan para saber qué tal le estaba yendo por Forks y después nos vestimos para salir a dar un paseo por uno de los parques de alrededor. Comimos fuera y por la tarde llegamos a casa donde nuevamente tuvimos varias sesiones de sexo hasta la hora de cenar, está vez fue en la cocina y en la alfombra del salón. Sobre la alfombra del salón me había hecho una pequeña rozadura en la espalda en la zona baja, pero en ese momento poco me importó. Esme nos había llamado en ese momento para invitarnos a comer a su casa porque habían venido unos amigos suyos de Alemania y querían que les conociésemos.

Reacios a dejar nuestro nido de amor y sexo nos vestimos y fuimos a casa de Esme y Carlisle donde cenamos un increíble pollo asado con un puré de castañas y de postre tarta de queso de Esme, que me encantaba. Esa noche llegamos tardísimo a casa y agotados como estábamos decidimos irnos a acostar nada más llegar. Edward se aseguró de poner la alarma a las 10 porque a las 12 tenía cita con el ginecólogo. Por fin íbamos a ver a nuestro bebé.

Al día siguiente nos levantamos antes de las 10 porque ambos estábamos ansiosos por ver al bebé. Nos duchamos juntos y Edward insistió lavarme el pelo él mismo. Casi hace que tenga otro orgasmo debido al placentero masaje capilar que me estaba dando. Finalmente tuvimos que parar el masaje para empezar a vestirnos para ir a la consulta.

Una vez allí me atendió la doctora Walsh. Me palpó el vientre y los pechos y me dijo que aparentemente todo estaba yendo bien. Me dio una bata médica y me la coloque bajo la atenta mirada de Edward detrás de un biombo, para después ser inspeccionada por la doctora. Finalmente llegó el momento tan deseado cuando la doctora me esparció el líquido frio y pegajoso por mi abdomen antes de acercarme el sensor.

-Bien… el tamaño es bueno. Mide 38 cm y por lo que puedo ver el latido de su corazón es fuerte- nos dijo mirando el monitor.

Edward tenía una mano sobre mi cabeza y estaba inclinado hacia la camilla mirando anonadado la pantalla, como yo.

-Pero de momento no nos deja ver el sexo- dijo la doctora.

Edward y yo nos miramos un poco decepcionados con su respuesta porque esperábamos de verdad conocer hoy el sexo del bebé. Yo presentía que sería niño pero eso no me confirmaba nada.

-Nos está tomando el pelo y aun no ha nacido- dijo Edward- no quiero ni imaginar cómo será con 15 años- aligeró el ambiente con la broma que surtió efecto, pues los tres reímos.

-Bueno esperar- dijo mirando el monitor y moviendo el sensor por mi abdomen-se está girando- dijo sonriente mirándonos.

-Vamos bebé, déjanos verte- le pedí dándome golpecitos suaves con los dedos en mi tripa. Edward puso su mano justo al lado contrario donde estaba el bebé para que se girase hacia ese lado. Poco a poco en el monitor en 3D vimos como nuestro bebé se giraba mientras se chupaba el dedo. Las lágrimas me inundaron los ojos al observar ese gesto tan tierno y noté como Edward me besaba la frente aun con su mano en mi abdomen.

-Mirarle aquí le tenemos- dijo la doctora moviendo una vez más el sensor- me complace felicitaros porque vais a tener un niño guapísimo y muy sano- nos informó con una sonrisa mientras señalaba en la pantalla los genitales de nuestro bebé.


-Otro niño Edward- digo colmada de felicidad mientras abrazo a mi marido por el cuello y le beso.

-Es estupendo. Yo quería a la niña pero bueno, para la próxima- me dijo guiñándome un ojo.

-Está sentadito chupándose el dedo, es adorable- dijo la doctora.

Nos dejó unos minutos a solas con el monitor encendido para que pudiésemos disfrutar de la noticia a solas. Edward hizo una foto al monitor con el móvil, este era uno de los momentos más especiales en nuestra vida.

Después la doctora me dio unas breves recomendaciones y me quité la bata para poderme volver a poner mi ropa. Ahora que sabía que lo que venía era un niño, estaba aun más feliz de que mis presentimientos se hubiesen cumplido. Iba a ser excelente para Ethan tener un compañero de juegos.

Salimos del hospital y nos dirigimos al coche aun embobados. Cuando nos montamos, Edward conducía y yo iba de copiloto, estuvimos un buen rato besándonos.

-Estoy tan feliz- le digo a Edward.

-Y yo, no tengo palabras. ¡Otro niño Bella!- me dijo agarrándome las mejillas con las dos manos.

-Verás cuando se enteré Ethan- le dije sonriendo. Ethan había dicho en numerosas ocasiones que quería un hermanito y no una hermanita, así que así todos estábamos felices.

Pusimos rumbo a casa de los padres de Edward para darles la noticia. Estábamos pletóricos y necesitábamos gritarle al mundo nuestra felicidad. De camino llamé a mis padres para informales de la noticia y les contagié con mi felicidad, los dos se alegraban por nosotros y nos animaban a ir a por la niña. Yo me reía ante eso porque aun no tenía en brazos a mi segundo hijo y era incapaz de volver a pensar en otro embarazo.

Cuando terminé de hablar con mis padres les prometí que les pasaría por whatsapp la foto del bebé.

-¿Dónde tienes tu móvil cielo?- pregunté a Edward.

-En el asiento de atrás- me informó.

Intenté llegar hasta él pero entre el cinturón y la barriga no podía. Así que me desabroché el cinturón para alcanzar el móvil y cuando lo tuve en mis manos los desbloquee. Busque la foto, la cual me quede nuevamente mirando embobada y se la pase desde el móvil de Edward a mis padres y a Bree con la frase ‘’Este es vuestro nieto’’ y ‘’este es tu sobrino’’ respectivamente.

Cuando envié los whatsapps, volví a mirar a Edward y este me miró devolviéndome la sonrisa. No hacía falta palabras, así que me acerqué y le besé en la comisura de los labios.
Iba distraída mirando por la ventanilla mientras cruzábamos el West Seattle Bridge sobre el Duwamish Waterway. Había mucho tráfico, los 4 carriles estaban ocupados y aunque no íbamos ralentizados, tampoco era posible correr. Algo extraño me sacó de mis pensamientos, un golpe, en la parte de atrás. Miré a Edward extrañada y vi que miraba con el ceño fruncido el retrovisor.

-¡Mierda Nicole!- dijo lanzándome una mirada de angustia.

Miré asustada por los retrovisores para ver un Hummer negro detrás de nosotros, tan solo nos separaban escasos dos metros entre el parachoques de su coche y nuestro maletero.
Resultado de imagen de hummer negroSeguidamente nos dio otro golpe aun más fuerte que el anterior haciendo que chocásemos levemente contra el coche de delante y me impulsará un poco hacia la luna.
Entonces el coche de delante frenó asustado por el golpe y Nicole volvió a embestirnos por atrás esta vez con más impulso, que conjunto a la velocidad, el frenazo de Edward para evitar el inevitable choque con el coche de delante y finalmente el choque con el coche de adelante, hizo que me lanzará contra el parabrisas.

Edward PVO

Sentí como mi cabeza rebotaba contra el reposacabezas del asiento tras el brutal embiste que acababa de darnos Nicole por atrás, mientras a cámara lenta veía como nos acercábamos al coche de delante. Íbamos a chocar, conducía a 120km por hora, intenté frenar para evitar el choque o disminuir la potencia de este pero solo fui consciente como a cámara lenta del tremendo impacto que sentí, el sonido de cristales rompiéndose a mi lado, el sonido de las llantas chirriando contra el asfalto, metal contra metal de los coches y el airbag que comenzaba a cubrirme la cara. En ese momento asustado miré hacia donde estaba Bella, en el asiento del copiloto y no vi nada. Antes de caer inconsciente recordé un aspecto que había sido crucial hace tan solo unos minutos.

Bella se giró hacia atrás para coger mi móvil, no lo alcanzó y se quitó el cinturón.

Bella se había quitado el cinturón de seguridad.

Yo estaba en el coche porque el cinturón me había retenido contra el asiento.

En el asiento del copiloto no había nadie.

Bella se desabrochó el cinturón.

Bella se desabrochó el cinturón.

Bella se desabrochó el cinturón.








4 comentarios:

  1. Que fic tan bueno recien descubri esta historia el viernes y no he parado de leer hasta llegar a este capitulo, porfa que a Bella no le pase nada tan grave y la bruja de nicole no se escape que se de su buen tortazo...............
    Damaris

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    1. Muchas gracias :) La historia en el blog no está completa, en fanfiction sí

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  2. Por dios recien veo q tienes un blog y las imagenes que pones son buenisimas. Hasta ahora nunca habia visto una autora tan jugada con la imagenes.

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    1. Muchas gracias por tus palabras. La verdad intento que las imágenes se ajusten a la historia

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