Capítulo 27
Llegué un poco más calmada a casa con Ethan que no había dicho ni una
palabra en todo el trayecto. Lo cogí en brazos y lo senté en el sofá del salón,
yo me acuclille delante de él para verle de frente.

-Sí- dijo sonriente. Le di un beso en la cabeza y le abracé fuerte- Venga
puedes ir a jugar o ver la tele ¿qué prefieres?- dije separándome de él.
-La tele.
-Vale- Le encendí la tele y le dejé puesto el canal de dibujos, aun así el
mando estaba encima de la mesita de café, así que podría cambiar cuando
quisiera.
Yo me subí a cambiar de ropa a la vez que me permitía 10 minutos para
pensar tirada sobre la cama. Las palabras de Nicole habían vuelto a revolver
los malos recuerdos de meses atrás, y la angustia que viví entonces ahora había
vuelto a mí. Ahora precisamente, que todos estábamos colmados de felicidad y
tranquilidad, había dejado la angustia a un lado, había empezado a construir de
nuevo nuestra historia junto a Edward y una prueba irrefutable era el bebé que
llevaba dentro de mí. Sus palabras me estaban haciendo sentir de nuevo
vulnerable, sucia, indigna…
No quería volver a caer en ese pozo de malos recuerdos y sentimientos
austeros, porque sería como dar 4 pasos para atrás en mi relación con Edward y
por tanto sería volver a abrir una grieta en mi familia. Sin embargo no podía
evitar que a cada minuto que pasase me sintiera peor.
A parte de las palabras de Nicole también estaba su reacción al enterarse
de que estaba nuevamente embarazada, y con mi confesión no había lugar a dudas
de que era de Edward. El hecho de estar embarazada de Edward no suponía una
novedad para mí, quiero decir, que la gente se sorprende al verme embarazada
del que hasta hace poco era mi ex – marido, pero en mi cabeza siempre supe que
Edward iba a ser el padre de mis hijos. Cuando nos separamos me hice a la idea
de que no iba a tener más hijos, porque no hay ninguna posibilidad de que yo
pudiera tener una relación ni parecida a la que tengo con Edward con otra
persona. La complicidad, la confianza, la rutina, el amor… solo con Edward
podía sentir todas esas cosas con esta intensidad tan fuerte, con nadie más.
Pero la reacción de Nicole me había asustado, tenía los ojos sacados hacia
fuera y perdidos en mi vientre. Como si eso hubiera encendido algún tipo de
contacto maligno en su cabeza.

‘’y también me
lo follé en el sofá’’
‘’y en la
cocina’’
‘’y en el
patio’’

Bajé a hacer la cena, al final no había comprado nada de comida así que
cogí 4 patatas, 2 cebollas y 5 huevos de la despensa para empezar a hacer una
tortilla de patatas. Cortando las cebollas lloré un poco, lo cual me venía
estupendo como escusa por si Edward me notaba que había llorado antes.
Mientras se freían las patatas y la cebolla, sobre las 8, llegó Edward.

-Hola- le dije desde mi posición.
-Hola- me respondió acercándose hasta darme un pequeño beso en los labios
–huele bien, ¿qué es?- preguntó mirando a la sartén.
-¿Pasa algo?- preguntó con voz confundida. Mierda Bella contrólate- ¿te ha
seguido dando mucho la lata el bebé?- preguntó poniendo una mano sobre la parte
baja de mi abdomen.
-Un poco- contesté girándome y mirándole a los ojos.
Sonrió y salió en dirección al salón donde segundos más tarde escuché a
Ethan gritar, señal de que su padre le había levantado por los aires. Escuché
más gritos y risas de Edward hasta que finalmente dejé de escucharlos, lo que
significaba que ambos se habían subido a duchar.
Media hora más tarde yo estaba dando la vuelta a la tortilla encima del
fregadero, por si se escurría algo, con ayuda de un plato. Edward bajó con Ethan
entre sus brazos.
-Mmmm que cena más rica está preparando hoy mamá ehh campeón- le dijo
mientras le sentaba en su sillita para comer.
-¿Qué tal tu reunión?- le pregunté mientras movía el mango de la sartén
para que la tortilla no se agarrase.
-Bueno… no estaban muy convencidos con el nuevo proyecto, así que mañana
por la mañana tendré otra reunión con más socios e inversionistas a ver si al
fin les convenzo. Es un proyecto muy bueno, mi instinto me lo dice, pero
también es muy novedoso y todo lo nuevo da miedo- me explicó mientras terminaba
de poner la mesa.
-Seguro que te va genial mañana- le dije con una leve sonrisa.
-Sí… pero ahora estoy en casa y no me apetece hablar de trabajo. Quiero
hablar de vosotros dos- dijo señalándonos a Ethan y a mí con cada mano.
-Nosotros no hemos salido de casa, como ya te he dicho- le contestó algo
más seria de lo habitual.
-¿Y ha pasado algo en mi ausencia? Te noto rara desde que he entrado en
casa- me pregunta apoyado en la encimera con los brazos cruzados y mirándome
fijamente.

-Este es el mes en el que se empieza a mover, por eso estás así, ya lo sabes.
Pero dentro de unos meses pasará y te permitirá volver a tu ritmo de vida
habitual- me dijo sentándose en su silla, a mi lado, y dándome un beso en la
tripa sobre el mandil de cocina, gesto que me derritió por dentro. Sé que
Edward no cabe en sí mismo de alegría con el bebé, si por él fuera estaría todo
el día con las manos encima de mi vientre tocándole.
Yo me incliné y le besé la mejilla antes de sentarme a su lado.
Durante la cena Edward habló sobre todo con Ethan, al parecer ya comenzaba
la temporada de fútbol y Carlisle ha propuesto ir un día todos los chicos de la
familia a ver el partido. Eso me ayudó a no tener que fingir con Edward, porque
él sabe de sobra que a mí el tema del futbol no me interesa lo más mínimo.
Al terminar de cenar, empecé a recoger los platos antes de que Edward se me
pudiera adelantar y después me fui al salón donde mis chicos estaban viendo la
tele. Edward estaba sentado e Ethan estaba con la cabeza en su regazo. El
primero notó mi presencia y se giró hacia mí sonriendo.
-Hoy te hemos dejado el sofá grande, para que no te quejes- me dijo
guiñándome un ojo.
-Hoy estoy muy cansada y quiero irme a dormir pronto, así que os dejo los
dos sofás a vosotros- Edward torció el gesto. Si ya sospechaba que algo raro
pasaba entre nosotros antes de la cena, yéndome a dormir pronto, a penas
pasaban de las 10, se lo confirmaba. El rato de después de la cena era tan
importante para nosotros como el de por la tarde, porque era cuando podíamos
estar solos sin interrupciones, ser Edward y Bella y no mamá y papá.
-Está bien buenas noches- me dijo volviéndose a girar a ver la tele.
-Buenas noches- les dije antes de acercarme a los dos y dar un beso a Ethan
en la cabeza y otro a Edward en la frente.
Antes de salir del salón miré detenidamente el sofá.
’’y también me
lo follé en el sofá’’
Joder, esto me está afectando más de lo que creía.

Volví a subir por las escaleras sin hacer ruido, en teoría debería estar
dormida, que para eso me he subido tan pronto a la cama. Entré de nuevo en
nuestra habitación y en vez de meterme en la cama, me senté en el diván que
está junto a la venta. La brisa nocturna entraba por el ventanal refrescándome
el cuello y el brazo derecho, me proporcionaba una sensación agradable.
Me metí de lleno en la lectura hasta que miré el reloj y vi que eran las
11:30, Edward debería estar a punto de
subir y si me ve despierta me va a someter al tercer grado. Y aun no quiero
contarle lo de esta tarde.

Son las dos de la mañana cuando rendida abro los ojos, soy incapaz de
conciliar el sueño y esta vez no es por el bebé que está bastante tranquilo
desde hace dos horas. Esta vez mis pensamientos me mantienen la mente muy
activa y siento un calor asfixiante con Edward pegado a mi espalda. La ventana
continúa abierta pero no me da el aire directamente.
Decido levantarme de la cama y bajar a la cocina a por un vaso de agua. Me
quedo apoyada en la encimera contemplando las vistas desde la ventana que está
al lado de la vitrocerámica. Tengo que relajarme respecto a lo de esta tarde
porque ya está creando muros entre Edward y yo y no estoy dispuesta a que eso
suceda. Sin embargo, no tengo sueño, no puedo dormir y decido irme al salón a
ver la tele.
Llevo dos horas viendo la tele, no hay nada interesante a esta hora así que
básicamente he hecho zapping y ahora estoy viendo un maratón de Castle, todos
los capítulos eran repetidos y ya me los sabía, pero es lo que hay.

-Oh dios Edward- digo con voz sofocada mientras me toco el pecho donde noto
mis pulsaciones a toda potencia.
-Me he despertado por el calor y no estabas. No estoy acostumbrado a
despertarme solo en nuestra cama, me recuerda a… esos meses- me dice mientras
me levanta del sofá y se sienta debajo de mí- no quería asustarte lo siento-
dice poniendo su mano sobre mi corazón que sigue algo acelerado.
-No pasa nada- digo restándole importancia.
-¿El pequeñajo no te deja dormir?- pregunta mientras me pone una mano en la
espalda y otra en el abdomen- está quieto- dice mirándome serio.
-Lo sé. No, hoy no me ha despertado él…-comienzo a explicarle.
-No sé porque le llamamos él, en masculino. Si no sabemos si es niño o
niña. Aun no te hemos visto bien- le dice a mi tripa antes de besarla
ligeramente.
-En dos semanas tenemos cita con el ginecólogo, él nos confirmará qué va a
ser esta vez- le recuerdo poniendo una mano en mi tripa.
Hay unos breves minutos de silencio donde cada uno está perdido en sus
pensamientos en los que yo paso mi mano por la parte de atrás de la cabeza de
Edward una y otra vez.
-¿De verdad no te pasa nada?- me preguntó agarrándome el mentón para que le
mirase directamente.-Te he notado algo rara hoy al llegar a casa, bastante rara
durante la cena y muy rara cuando no te has quedado con nosotros en el salón.
Además precisamente hoy que ha sido un día en el que apenas hemos podido estar
juntos. Dime si estoy paranoico o tengo algo de razón- me pidió.
Decidí que mirándome a los ojos como lo estaba haciendo ahora no tenía
opción a mentirle y decirle que no pasaba nada. Quería tener las cosas que han
pasado esta tarde más frías antes de contárselo, pero esta era una excelente
oportunidad y no debía desaprovecharla.
-Es cierto, pasa algo y te he mentido al decirte que esta tarde no he
salido de casa- siento como se tensa debajo de mí y como su mirada se va
volviendo más oscura, más tenebrosa.
-Pues cuéntamelo ahora- me dice bajándome de su regazo y poniéndome a su
lado en el sofá. No me pasa desapercibido que lo hace para poner distancia
entre los dos, por si lo que le voy a contar le supera.
-Esta tarde he estado en el supermercado con Ethan…-empiezo a narrarle y él
me mira esperando a que le cuente donde está el problema- como siempre ha
cogido muchas chucherías así que le he pedido que fuera a dejarlas de vuelta,
tardaba mucho en volver y he ido a buscarle. Cuando le he visto estaba hablando
con…
-¿Con quién Bella?- me exige Edward en tono ansioso.
-Con Nicole- digo y seguidamente suelto un sonoro respiro como si con él se
fuera todo lo relacionado con esa mujer.
Edward se queda callado mirándome fijamente durante más de un minuto y
cuando la situación se me hace insoportable hablo.
-Di algo- le pido.
-Solo quiero saber por qué no me has llamado en ese momento para decírmelo
¡Bella joder! ¿A caso se te ha olvidado la última vez que la vimos?- dice
subiendo la voz y levantándose del sofá- es peligrosa.
-Lo sé-
-¿Os ha hecho algo?- me pregunta mirándome detenidamente los brazos y las
piernas, supongo que buscando marcas de violencia física.
-Me ha dicho cosas que…- digo mirando hacia el suelo, incapaz de mantenerle
la mirada por lo que le voy a decir- que me han afectado demasiado.
En ese momento Edward se acuclilla frente a mí, justo como esta tarde antes
de irse al trabajo.
-Nicole no tiene poder sobre ti, ni sobre mí, no tiene nada que hacer con
nosotros- me explica- así que sea lo que sea que te haya dicho no dejes que te
afecte Bella.
-Ojalá fuese todo tan fácil. Me ha afectado más de lo que creí en un primer
momento- digo mirándome las manos que están sobre mi regazo.
-¿Qué te ha dicho?- pregunta Edward levantándome el mentón para verme directamente.
Sus ojos son fríos y calculadores, tal y como los recuerdo de las veces que fui
a su oficina cuando no estábamos juntos y las cosas acabaron mal entre
nosotros.
Suspiro y muevo la cabeza para que el dedo que Edward tiene sobre mi mentón
deje de sostenerme. Me levantó y seguidamente lo hace él, quedando los dos
frente a frente.
-Primero me ha acusado de ser una mala madre por dejar a Ethan ir solo por
el supermercado, lo cual es mentira porque yo estaba en el pasillo contiguo-
Edward asintió con la cabeza dándome la razón, es imposible ir con un niño de 4
años a un supermercado y pretender que no se mueva de tu lado en ningún
momento- después me ha llamado puta- digo mientras mis ojos comienzan a
inundarse-
-Bella…- comienza a interrumpirme Edward, y veo que tiene intenciones de
abrazarme así que doy un paso atrás, porque si bajo la guardia un momento voy a
empezar a desmoronarme y no voy a poder terminar de contarle todo.
-Me ha dicho que no merezco estar contigo porque eres un tío con mucho
dinero y que folla muy bien- le digo mirándole fijamente. Su rostro decae ante
mis palabras y se tapa la cara con ambas manos- por si me quedaban dudas de sus
palabras ha sido muy explícita con los lugares de esta casa donde…follasteis.
La cama, el sofá…- en ese momento Edward se quitó las manos de la cara.
-Para Bella- me gritó- para de decir eso. No me siento orgulloso del tiempo
que compartí con Nicole y mucho menos de haberla traído a casa, obligando a
Ethan a convivir con ella, pero eso ya lo sabes.
-Lo sé Edward, ese no es el punto. El punto es que todo me lo ha dicho de
forma muy explícita y ahora…. Me resulta difícil estar en nuestra cama y no
pensar en lo que pasó allí…- comienzo a explicarle, doy un paso al frente
acortando la distancia entre nosotros.
-¿Me estás diciendo que estás celosa? O algo así…- me pregunta.
-No…- Me apresuro a aclarar. Pero en ese momento una imagen suya íntima
pasa por mi mente y noto como la rabia vuelve a apoderarse de mi cuerpo poco a
poco- o sí. Edward sé que tu relación con Nicole no fue un juego de niños con
besos en la mejilla y abrazos, pero que me lo haya descrito de esa forma tan
explícita me ha hecho casi imposible no recrear las imágenes cuando he vuelto a
casa. Y tengo que admitir que me da rabia que ella haya compartido lo mismo que
yo contigo y en los mismos sitios, en nuestra casa- Le digo poniendo mi mano
sobre mi pecho.
-¿Me estás culpando por haber tenido una relación con otra persona cuando
nuestra relación se había roto? Estábamos divorciados Bella- me explica
nerviosamente pasándose ambas manos por el pelo.
-Lo sé. No te estoy culpando, la que rompió la relación fui yo- le digo
apuntándome con un dedo- pero me duele imaginarte con otra persona que no sea
yo compartiendo nuestra casa- le digo bajando la mirada.
-Bella no quiero jugar esa carta contigo, pero a mí me vino un viejo amigo
con unas fotos tuyas con otro tío. Ni si quiera tengo que imaginar porque
durante meses cada vez que cerraba los ojos eran esas fotos las que veía. Y tú
eras mi mujer, me encantaba pensar que solo conmigo habías compartido tus
secretos más oscuros, que solo yo había logrado compartir contigo ese nivel de
intimidad, complicidad, cariño, amor…- en estos momentos él no estaba
mirándome, miraba hacia el fogón que estaba a su derecha. Mis mejillas estaban
bañadas en lágrimas porque estaba viendo a Edward caer por mi culpa y cuando la
persona que amas cae, tu caes con él, su dolor es tú dolor, pero si encima su
dolor ha sido provocado por ti… no hay palabras para definir como de mal me siento-
y en escasos segundos, al ver esas fotos comprendí que esa exclusividad que me
hacía ser especial para ti ya no existía porque habías compartido cosas que
solo deberías haber compartido conmigo, con otra persona.
-Oh… Edward…- digo entrecortadamente debido al llanto.
-No quiero remover esa mierda del pasado de nuevo Bella- dice mirándome-
quiero centrarme en el ahora, y ahora estamos juntos de nuevo. Intento olvidar
cada día un poco más tu infidelidad y mi relación con Nicole, por eso no quiero
hablar de ello. Pero quiero que sepas que tal y como tú te sientes ahora yo
también me sentí así en su momento. Yo no puedo cambiar el pasado y tú tampoco,
de ser así estoy seguro de que la historia sería totalmente diferente pero
tenemos que concentrarnos en el presente. Cuando me encontraste en Forks… me
fui allí para tomar distancia de todo lo que pasaba aquí, allí me di cuenta de
que perder a una persona, perderte a ti para siempre, me dolía más que tu
infidelidad. Los meses curaron esa herida poco a poco haciendo que disminuyera
el dolor pero permaneciera el amor. Nunca estuve enamorado de Nicole, no podía
enamorarme de otra persona porque seguía enamorado de ti, sin embargo mientras
estuve con ella me hice creer a mí mismo que había pasado página y te había superado.
Gracias a dios el destino o lo que sea se puso de acuerdo para volvernos a
juntar en el mismo punto de la vida tanto de uno como del otro y decidimos
volver a estar juntos. Y gracias a eso estamos aquí hoy, yo te quiero como
antes o más, yo sé que tú a mí también me quieres de la misma manera que yo a
ti y para confirmar que tomamos la decisión correcta al volver juntos estás
embarazada otra vez. Mi hijo está creciendo dentro de ti y no sabes como de
exclusivo me hace sentir eso- me dijo sonriendo y acercándose a mí para limpiar
las lágrimas de mis mejillas.
-Edward yo te amo- le digo agarrándole la cabeza para que me mirara de
frente. Le di un suave beso sobre los
labios lleno de amor gratitud y admiración, admiración por este hombre que pese
al daño que sé que le hice sigue amándome como nadie- quiero que sepas que esa
exclusividad que tanto te enorgullecía de nuestra relación en parte siempre
estuvo ahí. Yo compartí mi cuerpo con otra persona, eso fue así y cada día me
arrepiento y te vuelvo a pedir perdón por ello, jamás dejaré de hacerlo. Pese al sexo yo siempre estuve enamorada de
ti dentro de mí, pese a que el libertinaje y la fiesta opacara ese sentimiento
por meses en mi interior, sé que siempre estuvo ahí. Sé que nunca voy a querer
a otra persona como te quiero a ti y que jamás podré compartir tanto cariño,
admiración y amor con otra persona como lo comparto contigo, eres el único con
quien puedo compartir eso mi amor- le digo dándole otro suave beso- y por
supuesto el bebé que crece en mi interior es una señal de que estar juntos es
lo correcto. Es el segundo bebé que llevo dentro de mí y también es tuyo, no
puede ser de otra manera, porque tan solo contigo podría ser madre. Siempre
supe que serias el padre de mis hijos y que si no tendría a tus hijos, no
tendría ninguno.
-Bella…- dijo apoyando su frente contra la mía- te amo. La necesidad de
estar juntos es más grande que los problemas, ¿estás de acuerdo?- me preguntó.
-Por supuesto que sí cariño, necesito y quiero compartir cada minuto de mi
vida contigo- le digo besándole de manera más intensa que las veces anteriores-
quiero que sepas que sigo sintiendo mariposas en el estómago cuando faltan
minutos para verte, ya sea al llegar a casa o al llegar de cualquier otra
parte.
Nos besamos fogosamente y cuando estaba comenzando a meter las manos por el
pantalón a Edward este me paró sujetándome las manos.
-Necesito que zanjemos el tema de Nicole- me pidió- no quiero que a la
larga cree una brocha entre nosotros.
-Edward después de tus palabras, me concentro en el presente-le digo
cogiendo su mano y poniéndola sobre mi vientre -Y te pido perdón por haberte
hecho una escena de celos por Nicole, en ese momento no estábamos juntos.
-Me gusta que me lo digas. Aun que discutamos y sean las…. Se giró para
mirar el reloj que estaba detrás de nosotros- 5:30 de la mañana- dijo mientras
ponía cara de horror.
Nos reímos los dos suavemente y después nos quedamos mirándonos mutuamente.
-Hay algo más que no te he contado- le digo.
-¿Sobre qué?-
-Sobre Nicole- le digo bajando la vista.
-¿Qué más te ha dicho?- pregunta seriamente mientras pone sus manos sobre
mis hombros.
-Decir… nada. Pero después de lo que me dijo, me enfadé tanto que la rabia
se apoderó de mí y le empuje contra una estantería…-la risa de Edward me hizo
callar inmediatamente.
-¿La empujaste en medio del supermercado?- Me pregunta y yo asiento- me
encantas- dice antes de besarme aun con una sonrisa en sus labios- aun que… no
deberías hacer esas cosas en este momento, tienes a mi bebé ahí- dice señalándome
la tripa con el dedo índice.
-Lo sé- digo acariciando mi tripa suavemente. Y después de todo el follón
aquí montado el bebé me dio una suave patada como diciéndome que le había
despertado- cuando la empujé contra la estantería y después me giré para coger a Ethan me vio la tripa de embarazada y
se quedó mirándome de una manera tan extraña….- digo perdida en el recuerdo de
su mirada- Creo que por nada del mundo ella se imaginaba que tú y yo
volviésemos a estar juntos y mucho menos a tener otro hijo.
-No te preocupes por ella cariño- dice mientras me arrastra al sofá y me
quedo sentada en su regazo- me hubiera gustado estar ahí esta tarde con
vosotros, me corresponde a mí cerrarla la boca- dice enfadado.
Edward sonríe levemente y se levanta del sofá conmigo en brazos.
-Vamos a dormir. Mañana me replantearé si ir a trabajar o no- dice mientras
me sube en brazos por las escaleras. -Por cierto pesas un montón- me dice a la
vez que entramos en la habitación.
-¡Edward!- digo indignada mientras le doy un manotazo leve en el pecho.
Él se ríe y me baja de sus brazos para depositarme en la cama.
-Es broma boba. Pesas como siempre, unos 100 kg- dice volviendo a reír
fuerte.
-¿En serio quieres empezar a hacer chistes metiéndote conmigo?- le pregunto
mientras me arrodillo en la cama, para estar más o menos a su altura- yo
inventé ese juego, así que te aconsejo que no empieces una batalla que vas a
perder- le guiño un ojo cuando termino de decirle eso y me doy la vuelta para
meterme en la cama.
Él vuelve a reír con ganas mientras se mete en la cama conmigo.

-Es cierto, estoy engordando menos. Bueno ni si quiera me he pesado desde
hace meses, antes incluso de saber que estaba embarazada. Pero me veo en el
espejo y no me veo tan mal como con Ethan.
-Con Ethan no estabas mal- me replica.
-Engorde 12 kg- le digo con voz angustiada.
-Bella estabas embarazada- me intenta hacer entrar en razón.
-Sí pero aun así… es demasiado. Me costó más de un año recuperar mi cuerpo
de antes. En este embarazo preferiría engordar solo lo necesario para que el
bebé esté bien- le digo girándome hacia él.
-Vaya… que mal. Mañana pensaba comprar para cenar ese costillar de cerdo
asado con la salsa barbacoa que tanto nos gusta, la que venden en el
restaurante que está al lado del buffet de Rose- dice poniendo voz sexy.
-Aggg calla- digo mientras la boca se me hace agua.
Él se ríe y me da un beso en la mejilla, yo me levantó un poco y le doy un
beso en los labios.
-Buenas noches cielo- le digo.
-Buenas noches cariño- me contesta.
Y así entre los brazos de Edward, mi marido, me dormí en paz dejando de
lado los malos pensamientos infundados por Nicole esta tarde. No debía
preocuparme, Seattle es una ciudad enorme y es casi imposible encontrarte con
una persona por casualidad. En unos meses Nicole solo sería un vago recuerdo de
nuestra etapa más oscura, pero ahora esa etapa ya había acabado. A mi lado
tenía a Edward, a unos metros a Ethan y dentro de mí tenía al pequeño Cullen
que llenaría de alegría a la familia. Sonreí, me puse una mano en mi vientre,
junto a la de Edward y me quedé dormida en seguida.
Antes de quedarme dormida escuché la voz de Edward decirme:
-Y con Nicole jamás estuve en esta cama, porque es nuestra cama.
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