Capítulo 28
Bella PVO
Había pasado más de un mes desde lo de Nicole, y aunque en un principio su
reacción ante mi embarazo me preocupó, el tiempo había hecho que su mirada
cargada de odio y escepticismo quedara relegada al olvido.

Ethan iba a pasar lo que quedaba de semana con Alice y Jasper, los cuales
se iban de viaje a Forks huyendo de las altas temperaturas propias del fin del
verano en Seattle. Alice me había pedido permiso para llevarse a Ethan para
disfrutar de él a tiempo completo a la vez que me daba unos días de descanso
para mí. Edward había decidido tomarse dos días libres en el trabajo, mañana
jueves y pasado viernes, para aprovechar el poco tiempo que nos quedaba para
estar los dos solos antes de que naciera el bebé.
Mientras Edward estaba en el trabajo dejando todo arreglado para poder
estar conmigo estos dos días, yo estaba en casa preparando la maleta de Ethan.
En su pequeña maleta de Bob Esponja, metí mucha ropa entre la cual había un
jersey y sudadera propios del invierno pero es que en Forks el verano es muy
fresco. En una pequeña mochila, preparada por Ethan esta mañana, estaban los
juguetes que iba a llevarse.
Bajé la escalera desde donde escuchaba a Ethan jugar con los coches en el
patio trasero. Me acerqué hasta allí para verle tirado en la hierba jugando a
chocar coches.
-Ethan cariño nos vamos ya, venga levanta- en cuanto se lo dije corrió
hacía mi posición.
Estaba ansioso por este viaje a Forks.
Le puse la mochila donde llevaba los juguetes a la espalda y le agarré la
mano para salir de casa, en la otra mano llevaba la maleta con la ropa. De
camino a casa de Alice y Jasper le pregunté por todas las cosas que iban a
hacer en estas mini vacaciones. Ethan estaba más emocionado por ver osos que
por ninguna otra cosa. Al llegar a casa de Alice y de Jasper, Ethan fue
recibido como el rey de la casa, cosa que le encantaba.
-Me encuentro bien pero ya me noto algo pesada. Tu futuro sobrina o sobrino
está creciendo mucho aquí dentro- digo mientras me toco yo también la tripa y
recibo una patada del bebé, Alice también lo nota.
-¿Eso ha sido una patada?- pregunta asombrada.
-Sí, le encanta patear.
Alice cambia su alegría por seriedad y sé que en estos momentos se alegra
por nosotros, por volver a tener un hijo, pero siente envidia de no poder
quedarse embarazada y poder sentir como crece un hijo suyo en su interior.
Me despido de Ethan dándole muchos besos y varios abrazos, se me hace
difícil dejarle ir 5 días. Me promete que me llamará en cuanto esté en Forks y
yo me rió porque habla como si tuviera 30 años y no 4. Finalmente salgo de la
casa de Alice un poco triste y me meto en el coche antes de conducir hasta
casa.
Sin embargo siento que no me apetece estar sola y paso el primer desvío de
la interestatal 5, que es el que me lleva a nuestra casa y tomo el tercer
desvío en dirección Pioneer Square, donde están las oficinas de Edward. Cuando
llego frente el edificio pienso en llamar a Edward porque no sé si está reunido
o si está siquiera en el edificio. Decido mantener el factor sorpresa mientras
aparco el coche unos metros más allá de la entrada del edificio.
Una vez que estoy en el interior la chica que da los pases para subir al
edificio me reconoce y me ofrece el pase de visitante. Cojo el ascensor pulso
el piso 26 y espero a que ascienda en un cómodo silencio. Subo con 6 personas
más, dos mujeres y cuatro hombres, todos vestidos con trajes de oficina y cara
seria. La campanilla anuncia que hemos llegado a uno de los pisos marcados en
el panel de mi izquierda y cuando miro a la pequeña pantalla situada encima de
la puerta veo que quedan dos pisos para llegar al piso 26. Finalmente
vuelve a sonar la campanilla y me bajo
del ascensor. Camino todo recto y giro a la izquierda desde donde puedo ver ya
el mostrador de la secretaria de Edward, Alice, que ahora está ocupado por otra
chica.
-Hola- digo al acercarme al mostrador.
-Buenas tardes, ¿puedo ayudarla?- me dice sonriente.
-Vengo a ver a Edward- le digo.
-El señor Cullen no tenía visitas previstas para hoy, ¿ha pedido usted una
cita con él?- me dice en tono amable revisando la agenda de Edward.
-No necesito cita con él, yo soy…- comienzo a explicarla pero me
interrumpen.
-Isabella- dice Marcus acercándose a darme un abrazo. Marcus era el jefe de
marketing de la empresa y habíamos cenado en parejas en varias ocasiones.
-Marcus-
-Vaya no sabía que estabas embarazada, enhorabuena- dice sonriendo.
-Sí, sí, de siete meses ya- digo tocando mi tripita sonriente.
-Me alegro un montón por los dos- dice sonriendo aun más- ¿venías a ver a
Edward?- dice apuntando con el pulgar la puerta del despacho de Edward.
-Pero señorita si no tiene cita no puedo dejarla pasar al despacho del señor
Cullen- dice la secretaria de Edward.
Marcus se ríe y yo con él ante la atenta mirada de la chica que está detrás
del mostrador y que no entiende nada.
-Señorita Allard, esta es la esposa del señor Cullen así que no tiene que
pedir cita, puedes dejarla pasar que Cullen no te despedirá.
-Oh lo siento mucho señora Cullen, como…. Como en su pase ponía visitante….
Yo… soy nueva aquí a penas llevo 3 semanas y no conozco bien a la gente. Además
este no es mi puesto habitual, cubro el puesto de Alice Cullen solamente esta
semana porque ella está de vacaciones y….-su nerviosismo me hace gracia, porque
parece que no se permite a sí misma cometer un error.
-No te preocupes, soy Isabella Cullen, y tu jefe es mi marido, iba a
explicártelo cuando ha venido Marcus.
-Le pido perdón de nuevo señora- dice con tono arrepentido.
-Bueno Isabella, voy a ganarme el sueldo que me paga tu marido. Podríamos
hacer una cena antes de que dieses a luz, estoy seguro de que a Gianna la hará
feliz conocer tu estado.
-Claro. Apalábralo con Edward y cuando queráis quedamos- le digo con una
sonrisa.
Nos despedimos con otro abrazo y después llamé a la puerta de Edward, tras
escuchar un ‘’adelante’’ giré el pomo para encontrarle apuntando unas cosas en
unos papeles que tenía en el escritorio y al parecer copiaba desde el
ordenador, ya que ahí era donde estaba su vista.
Caminé un par de pasos hasta acercarme a la mesa, aun no levantaba la
mirada.
-Hola cielo- le digo mientras me siento en una de las sillas que están
frente a su escritorio.
Al reconocer mi voz alza rápidamente sus ojos hacía mí.
-¡Cariño que sorpresa!- dice mientras se levanta de la silla y se acerca a
mí, cuando está a mi lado se agacha y me da un breve beso sobre los labios-
¿qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?
-Oh no no- le aclaro mientras pongo mis manos sobre sus hombros- no pasa
nada. Tan solo he dejado a Ethan con Alice y no me apetecía ir a casa para
estar sola. Asi que he decidido venir a
hacerte una visita- termino con una sonrisa y le doy un beso en los labios.
-Bien, me gusta que vengas a verme al despacho- dice mientras sube una mano
por mi pantorrilla hasta situarla encima de mi rodilla.
-¿Te queda mucho?- le pregunto mirando hacia su escritorio.
-Media hora y estoy- dice irguiéndose- pero no te vayas. Podemos hablar
mientras acabo con este dichoso papeleo.
Coge la silla vacía de mi lado y la pone a su lado, detrás del escritorio.
-Siéntate aquí- me pide mientras palmea la silla.
-Como mandes- respondo riendo mientras me levanto y voy hacia donde me
indica. Cuando ya estoy sentada a su lado, me toca el vientre con una mano y el
bebé da una patada.
-Sí bebé, es papá- le digo a mi tripa mientras la acaricio por encima de la
tripa.
Edward me mira y sonríe antes de besarme y volver al ordenador.
-¿Te ha dado mucha guerra hoy?- dice refiriéndose al bebé.
-No, lo normal, una patada cada minuto- digo riéndome- pero me siento un
poco cansada.
-Aprovecharemos estos días que Ethan no está para que tú puedas descansar y
para que yo pueda mimarte todo lo que
quiera sin tenerme que preocupar por el trabajo o por si el niño nos pilla-
dice riéndose y yo le acompaño.
-No sabes las ganas que tengo de que acabes ya de trabajar- le digo con voz
sensual acercándome a su oído.
-No juegues, porque en cuanto lleguemos a casa te puedes quemar- dice
girándose y dándome un beso fuerte y ansioso. Justo cuando voy a devolverle el
beso se aparta dejándome con ganas de más. Oigo su risa pero no la veo porque
se ha girado hacia el ordenador.
20 minutos más tarde Edward apaga el ordenador mientras yo recojo los
papeles que hay en su mesa y los guardo en el maletín que siempre se lleva a
casa.
-Te noto un poco ansiosa ¿no?- dice juguetón.
-Pues tu percepción falla, porque no estoy un poco ansiosa. Estoy muy
ansiosa- digo pasándole la mano derecha por el cuello para bajarle a mi altura
y poder besarle cuanto y como yo quiera. Tras unos segundos el beso termina.

Con una risa escandalosa nos separamos y salimos de su despacho. Nos
despedimos de la secretaria novata y de camino al ascensor nos damos la mano.
Al entrar Edward pulsa el botón del parking y yo el de la primera planta que da
a la calle, me mira extrañado.
-Mi coche está en la calle compañero- le explico.
-Joder… vente en el mío- me pide.
-No, me gusta conducir y me quedan pocas semanas para hacerlo- le digo
mientras me arrimo lo máximo que puedo a él. Nuestro bebé nos separa y Edward
no pierde oportunidad en poner las dos manos sobre la tripa.
-Vale, pero no corras. Que te conozco- dice advirtiéndome.
-¿No correrás tú?- le preguntó intrigada ya que Edward siempre corre con el
coche, jamás cumple los límites de velocidad.
-Iré detrás de ti- dice antes de darme un suave beso y salí del ascensor.
Arranqué el coche y me dirigí hacia la autovía. En un momento del trayecto
vi como el volvo de Edward se colocaba detrás de mí. ‘’Y no iba a correr…’’
pienso para mí misma. Claramente ha tenido que correr para alcanzarme ya que
salí antes que él. Con una sonrisa piso el acelerador y le saco de ventaja unos
cuantos metros.
Llego primero que él a casa y meto el coche en el garaje. Rapidamente subo
a nuestra habitación donde me cambio de ropa. Me quito el vestido premamá para cubrirme
con una bata negra transparente que deja a la vista mi minúscula ropa interior.
El jueguecito preliminar en la oficina me había calentado hasta límites
insospechados y necesitaba sexo, aquí y ahora. El embarazo me había provocado
un aumento masivo del deseo sexual. Sobre todo estos últimos dos meses me había
sorprendido a mí misma pidiendo a Edward que hiciésemos el amor varias veces al
día y en posiciones extrañas que me resultaban altamente excitantes. Él por
supuesto no tenía queja alguna de que mi cuerpo desease estar con él a todas
horas. Normalmente aprovechábamos la primera hora de la mañana o al final del
día cuando Ethan se iba a dormir para dar rienda suelta al deseo, pero
aprovechando que estaba fuera de casa, estos días íbamos a disfrutar al máximo
del sexo, ese era el plan.
-Oh dios mio-dijo-algún día tú y tu lencería negra me vais a matar-
sentenció mientras se acercaba a mí.
Me besó con ansias mientras me tiraba contra la cama y yo le intentaba
quitar la corbata. Una vez que la corbata estuvo fuera comencé a restregarme
contra su bragueta aun con la ropa puesta y él bajó su boca por mi cuello
haciéndome gemir levemente. En un impulso levanté las piernas y con ellas le
rodee la cintura, impidiéndole separarse de mí.
-Mmmm Bella- dijo contra mi cuello- necesito ducharme.
Solté un gemino lastimero
-No Ed… te necesito ahora, estoy… muy… caliente- le digo moviéndome contra
él en círculos.
-Y yo- dice mientras ejerce más presión contra mi entrada. Llevo un tanga
de satén negro que me permite sentir todos los movimientos de Edward sin
problema.
-Pues no me dejes así- le suplico.
-Vamos a la ducha. Los dos. Ahora- dice mientras se levanta de la cama y me
da una mano para que le acompañe. Cuando me pongo de pie a su lado me desata el
cinto de la bata lentamente y la desliza por mis brazos creando una agradable
sensación que viaja hasta mi vagina y la hace palpitar. Delicadamente pasa las
manos por detrás de mí costado y desabrocha el sujetador, también negro,
liberando mis pechos. Mis pezones están más oscuros y mis pechos han aumentado
de tamaño, al igual que su sensibilidad. Edward se agacha un poco, hasta estar
a la altura de mis pechos y pasa la punta de su lengua por mis pezones,
haciendo que se pongan duros, seguidamente sopla sobre ellos y el contraste
entre su saliva y su soplo, hace que toda mi piel se ponga de gallina. Edward
continua bajando dándome besos por mi tripa, dando su parte de protagonismo al
bebé.
Se arrodilla sobre el suelo y con su dedo corazón separa levemente la tela
de raso de mi tanga de mi piel, lo justo para poder agarrar la tela con sus
dientes y bajarlo hasta mis rodillas donde cae solo hasta mis pies. A
continuación sonríe y levanta la mirada hacia mí, esa mirada verde brillante
que ahora mismo está cargada de promesas sexuales.
Sin dejar de mirarme saca su lengua en su totalidad y acerca su cara a mi pelvis,
hasta que noto como la punta de la lengua, mojada, resbaladiza y cálida toca mi
clítoris que también está caliente. Comienza a hacer círculos con su lengua por
todo mi clítoris y la sensación hace que mi interior se contraiga de placer.
-Mmmm- susurro mientras me muerdo el labio inferior-tu lengua… me
encanta…es tan suave y está tan húmeda…- digo antes de cerrar los ojos debido
al placer. Edward continua acariciando mi clítoris con su lengua, solo que
ahora al juego se han incorporado sus labios los cuales succionan de ven en
cuando la zona haciendo que gima más fuerte. A continuación mete un dedo y lo
vuelve a sacar suavemente hasta que está prácticamente entero fuera. La
siguiente vez que me penetra con sus dedos, mete dos de ellos y hace palanca
con ellos dentro de mí causándome una increíble sensación, la cual se suma a la
sensación de su lengua en mi clítoris. De un momento a otro para y se levanta
quedando frente a mí.
-¡No pares!- le digo besándole- por favor- estoy tan cerca del orgasmo que
parar ahora es todo un castigo.
-No quiero que te corras aun nena. Tengo algo mejor preparado- dice
mientras me besa y me guiña un ojo. Yo gimo producto del placer que aún queda
en mi cuerpo y de las promesas que me acaba de hacer.
Me agarra del culo y me levanta para que enrede mis piernas en su cintura.
Una vez que estoy bien afirmada a su cuerpo me conduce hasta el cuarto de baño
de nuestra habitación pasando por el vestidor. Dentro del baño me deja sentada
en medio de los dos lavabos y él comienza a desnudarse sin apartar la mirada de
mí. Cuando finalmente sus calzoncillos elásticos grises caen al suelo y su pene
se yergue largo y duro hacía mí, me bajo de un pequeño salto al suelo, me
arrodillo y comienzo a besarle la parte del muslo interior que conecta con la
pelvis. Edward se retuerce, sé que es un sitio donde los besos le afectan mucho
cuando está excitado. A continuación beso su pene en el tronco y voy
ascendiendo mis besos hacia la punta donde finalmente le beso el glande.
Abro la boca y haciendo contacto visual con Edward, que me observa desde
arriba, me introduzco su pene en mi boca todo lo que me da de sí. Él suelta un
gemino y veo como frunce sus labios en señal de placer. Chupo su pene y le
succiono un par de veces hasta que noto que Edward me agarra de la cabeza con
suavidad y él es quien comienza creando el ritmo en el que su pene entra en mi
boca. Cuando entra yo cierro mis labios con fuerza sobre él simulando que es mi
vagina. Actualmente Edward me está follando la boca y sé que le falta poco para
correrse porque cada vez lo hace más rápido.
De repente noto que para, sale de mi boca y antes de que pueda protestar,
me ha arrastrado hacia el borde de la bañera donde él está sentado y su pene
está totalmente empinado esperando por mí. Yo no me hago esperar y colocando su
pecho contra mi espalda me siento encima de él y poco a poco voy dejándome caer
hasta que noto como su pene está totalmente dentro de mí.
Cuando termina por acomodarse en mi interior, me siento llena y giro mi
cabeza hacia la derecha para besarme con Edward mientras empiezo un movimiento
de vaivén hacia delante y hacia atrás. A los pocos minutos tenemos que dejar de
besarnos porque yo suelto un alto gemido el cual Edward responde con otro aun
más feroz. Miro hacia delante y nos observo en el espejo. Veo su ceño fruncido,
la presión de sus manos sobre mi cuerpo, mi cara de placer y sobre todo me
excita ver su enorme polla dentro de mí.
-Edward- gimo mientras siento que me falta muy poco para llegar al orgasmo.
-Bella… aguanta un poco…. más-me pide con voz rasposa por el movimiento que
está haciendo.
-Más rápido- pido.
Sus embestidas comienzan a ser más rápidas y yo siento que es cuestión de
segundos que me corra.
-Me corro- digo con susurros debido al placer.
-Sí, sí, sí- dice una y otra vez mientras entra y sale de mí.
Sus palabras desencadenan en mí por fin un placer brutal que me recorre de
pies a cabeza.
-Ahhh-grito mientras disfruto con los ojos cerrados. Está sensación es
brutal, siento la polla de Edward dentro
de mi moviéndose.
-Oggg- Grita Edward mientras sus movimientos se vuelven increíblemente más
rápidos-Ohh, Ohh- repite gritando aun más.
Cuando aun siento los resquicios de mi orgasmo en mi cuerpo, comienzo a
sentir la humedad y la calidez del semen de Edward derramarse en mi interior.
Edward finalmente se tensa y siento aun más su semen en mí.
Poco a poco normalizamos nuestras respiraciones y al minuto siento como
Edward sale de mí. Con sus manos me insta a ponerme en pie entre sus piernas y
besa el espacio que hay entre mis pechos antes de que yo me agache y le bese
con fervor. Mientras nos besamos noto como Edward extiende su brazo hacia un
lado y seguidamente oigo el agua caer en la bañera.
-Enséñame mi semen dentro de ti- me pide.
-¿Cómo?- le pregunto extrañada pero con tremendas ganas de hacer lo que me
pide. Acabo de tener una liberación de placer pero sigo sintiéndome lujuriosa y
caliente.
-Pon un pie aquí- me indica poniendo una de sus manos a su lado, sobre el
borde de la bañera. Está posición deja expuesta mi vagina y Edward se baja del
borde de la bañera donde estaba sentado y se arrodilla justo debajo de mí,
teniendo unas vistas perfectas de mi vulva.
Edward mira hacia dentro de mi vagina y con un dedo me penetra,
seguidamente lo saca y lo esparce por mis labios vaginales. Veo como Edward
acerca la cara hacia mi vagina y la imagen es tan erótica que tengo que cerrar
los ojos. Siento como la lengua de Edward me da una lamida a toda mi vuelva,
desde el clítoris hasta donde acababan mis labios mayores.
Cuando abro los ojos Edward está frente a mí ya de pie y me besa. Noto mi
sabor en su boca y levemente también noto el de su semen.
-Eres preciosa y espectacular- me dice besándome uno de mis parpados- me encanta
hacer el amor contigo- confiesa.
-A mí también me encanta hacer el amor contigo, pero lo que acabamos de
hacer no es hacer el amor si no follar- digo- y me ha encantado cada minuto que
me has follado- le digo mirándole con picardía. Sabía que hablar sucio y
concretamente decirle la palabra follar le alteraba de sobremanera.
-Bella…-dice en tono de advertencia.
-Vamos a la bañera, necesito relajarme- le digo mientras le ayudo a entrar
a la bañera. Una vez él está apoyado contra la fría superficie yo me apoyo en
su pecho y me relajo con el sonido del agua y sus caricias. Una de sus manos
está siempre sobre nuestro bebé el cual está más alterado ahora que hace un
rato y supongo que es por el sexo.
-Como se mueve…-dice fascinado con una sonrisa en sus labios.
-Ajám- responde- y a todas las horas. Porque me encanta como se siente
esto. Y por supuesto me encanta sentir al bebé moverse dentro de ti- me dice
dándome un beso en el cuello.
-Dentro de unas pocas semanas podrás escuchar su corazón acercando tu oído
a mi tripa. Recuerdo que con Ethan te quedaste dormido en esa posición en
muchas ocasiones-
-Así es, y con este pasará igual- me dice acariciando en círculos mi tripa-
me encantas embarazada, me produce un frenesí terrible pensar que dentro de ti
está creciendo una parte de mí. Tengamos muchos hijos- me dice girando mi cara
para besarme.
Yo me rio por su última frase ya que él sabe que no tendré más de tres
hijos.
Esa noche estuvimos mucho tiempo en la bañera, hasta que el agua se enfrió
totalmente. Cuando salimos nos secamos y nos vestimos con ropa interior o en mi
caso me limité a ponerme la bata negra trasparente que Edward me había quitado
antes, solo que ahora se veían mi vulva y mis pechos sin dificultad.
Pedimos comida china para cenar, que hacía mucho tiempo que no la comíamos.
Obviamente Edward abrió la puerta poniéndose un albornoz sobre el calzoncillo.
Cenamos en el salón tumbados en el sofá haciéndonos bromas entre nosotros tal y
como lo hacíamos cuando éramos novios.
Esa noche volvimos a hacer el amor, esta vez de un modo más romántico y
lento, sobre una manta en el jardín e iluminados por unas cuantas velas que
habíamos llevado. Nos dormimos agotados, satisfechos y desnudos.
Al día siguiente lo primero que hicimos fue llamar a Ethan para saber qué
tal le estaba yendo por Forks y después nos vestimos para salir a dar un paseo
por uno de los parques de alrededor. Comimos fuera y por la tarde llegamos a casa
donde nuevamente tuvimos varias sesiones de sexo hasta la hora de cenar, está
vez fue en la cocina y en la alfombra del salón. Sobre la alfombra del salón me
había hecho una pequeña rozadura en la espalda en la zona baja, pero en ese
momento poco me importó. Esme nos había llamado en ese momento para invitarnos
a comer a su casa porque habían venido unos amigos suyos de Alemania y querían
que les conociésemos.
Reacios a dejar nuestro nido de amor y sexo nos vestimos y fuimos a casa de
Esme y Carlisle donde cenamos un increíble pollo asado con un puré de castañas
y de postre tarta de queso de Esme, que me encantaba. Esa noche llegamos
tardísimo a casa y agotados como estábamos decidimos irnos a acostar nada más
llegar. Edward se aseguró de poner la alarma a las 10 porque a las 12 tenía
cita con el ginecólogo. Por fin íbamos a ver a nuestro bebé.
Al día siguiente nos levantamos antes de las 10 porque ambos estábamos
ansiosos por ver al bebé. Nos duchamos juntos y Edward insistió lavarme el pelo
él mismo. Casi hace que tenga otro orgasmo debido al placentero masaje capilar
que me estaba dando. Finalmente tuvimos que parar el masaje para empezar a vestirnos
para ir a la consulta.
Una vez allí me atendió la doctora Walsh. Me palpó el vientre y los pechos
y me dijo que aparentemente todo estaba yendo bien. Me dio una bata médica y me
la coloque bajo la atenta mirada de Edward detrás de un biombo, para después
ser inspeccionada por la doctora. Finalmente llegó el momento tan deseado
cuando la doctora me esparció el líquido frio y pegajoso por mi abdomen antes
de acercarme el sensor.
-Bien… el tamaño es bueno. Mide 38 cm y por lo que puedo ver el latido de
su corazón es fuerte- nos dijo mirando el monitor.
Edward tenía una mano sobre mi cabeza y estaba inclinado hacia la camilla
mirando anonadado la pantalla, como yo.
-Pero de momento no nos deja ver el sexo- dijo la doctora.
Edward y yo nos miramos un poco decepcionados con su respuesta porque
esperábamos de verdad conocer hoy el sexo del bebé. Yo presentía que sería niño
pero eso no me confirmaba nada.
-Nos está tomando el pelo y aun no ha nacido- dijo Edward- no quiero ni
imaginar cómo será con 15 años- aligeró el ambiente con la broma que surtió
efecto, pues los tres reímos.
-Bueno esperar- dijo mirando el monitor y moviendo el sensor por mi
abdomen-se está girando- dijo sonriente mirándonos.
-Vamos bebé, déjanos verte- le pedí dándome golpecitos suaves con los dedos
en mi tripa. Edward puso su mano justo al lado contrario donde estaba el bebé
para que se girase hacia ese lado. Poco a poco en el monitor en 3D vimos como
nuestro bebé se giraba mientras se chupaba el dedo. Las lágrimas me inundaron
los ojos al observar ese gesto tan tierno y noté como Edward me besaba la
frente aun con su mano en mi abdomen.
-Mirarle aquí le tenemos- dijo la doctora moviendo una vez más el sensor-
me complace felicitaros porque vais a tener un niño guapísimo y muy sano- nos
informó con una sonrisa mientras señalaba en la pantalla los genitales de
nuestro bebé.
-Otro niño Edward- digo colmada de felicidad mientras abrazo a mi marido
por el cuello y le beso.
-Es estupendo. Yo quería a la niña pero bueno, para la próxima- me dijo
guiñándome un ojo.
-Está sentadito chupándose el dedo, es adorable- dijo la doctora.
Nos dejó unos minutos a solas con el monitor encendido para que pudiésemos
disfrutar de la noticia a solas. Edward hizo una foto al monitor con el móvil,
este era uno de los momentos más especiales en nuestra vida.
Después la doctora me dio unas breves recomendaciones y me quité la bata
para poderme volver a poner mi ropa. Ahora que sabía que lo que venía era un
niño, estaba aun más feliz de que mis presentimientos se hubiesen cumplido. Iba
a ser excelente para Ethan tener un compañero de juegos.
Salimos del hospital y nos dirigimos al coche aun embobados. Cuando nos
montamos, Edward conducía y yo iba de copiloto, estuvimos un buen rato
besándonos.
-Estoy tan feliz- le digo a Edward.
-Y yo, no tengo palabras. ¡Otro niño Bella!- me dijo agarrándome las
mejillas con las dos manos.
-Verás cuando se enteré Ethan- le dije sonriendo. Ethan había dicho en
numerosas ocasiones que quería un hermanito y no una hermanita, así que así
todos estábamos felices.
Pusimos rumbo a casa de los padres de Edward para darles la noticia. Estábamos
pletóricos y necesitábamos gritarle al mundo nuestra felicidad. De camino llamé
a mis padres para informales de la noticia y les contagié con mi felicidad, los
dos se alegraban por nosotros y nos animaban a ir a por la niña. Yo me reía
ante eso porque aun no tenía en brazos a mi segundo hijo y era incapaz de
volver a pensar en otro embarazo.
Cuando terminé de hablar con mis padres les prometí que les pasaría por
whatsapp la foto del bebé.
-¿Dónde tienes tu móvil cielo?- pregunté a Edward.
-En el asiento de atrás- me informó.
Intenté llegar hasta él pero entre el cinturón y la barriga no podía. Así
que me desabroché el cinturón para alcanzar el móvil y cuando lo tuve en mis
manos los desbloquee. Busque la foto, la cual me quede nuevamente mirando
embobada y se la pase desde el móvil de Edward a mis padres y a Bree con la
frase ‘’Este es vuestro nieto’’ y ‘’este es tu sobrino’’ respectivamente.
Cuando envié los whatsapps, volví a mirar a Edward y este me miró
devolviéndome la sonrisa. No hacía falta palabras, así que me acerqué y le besé
en la comisura de los labios.
Iba distraída mirando por la ventanilla mientras cruzábamos el West Seattle
Bridge sobre el Duwamish Waterway. Había mucho tráfico, los 4 carriles estaban
ocupados y aunque no íbamos ralentizados, tampoco era posible correr. Algo
extraño me sacó de mis pensamientos, un golpe, en la parte de atrás. Miré a
Edward extrañada y vi que miraba con el ceño fruncido el retrovisor.
-¡Mierda Nicole!- dijo lanzándome una mirada de angustia.
Miré asustada por los retrovisores para ver un Hummer negro detrás de
nosotros, tan solo nos separaban escasos dos metros entre el parachoques de su coche
y nuestro maletero.

Entonces el coche de delante frenó asustado por el golpe y Nicole volvió a
embestirnos por atrás esta vez con más impulso, que conjunto a la velocidad, el
frenazo de Edward para evitar el inevitable choque con el coche de delante y
finalmente el choque con el coche de adelante, hizo que me lanzará contra el
parabrisas.
Edward PVO
Sentí como mi cabeza rebotaba contra el reposacabezas del asiento tras el
brutal embiste que acababa de darnos Nicole por atrás, mientras a cámara lenta
veía como nos acercábamos al coche de delante. Íbamos a chocar, conducía a
120km por hora, intenté frenar para evitar el choque o disminuir la potencia de
este pero solo fui consciente como a cámara lenta del tremendo impacto que
sentí, el sonido de cristales rompiéndose a mi lado, el sonido de las llantas
chirriando contra el asfalto, metal contra metal de los coches y el airbag que
comenzaba a cubrirme la cara. En ese momento asustado miré hacia donde estaba
Bella, en el asiento del copiloto y no vi nada. Antes de caer inconsciente
recordé un aspecto que había sido crucial hace tan solo unos minutos.
Bella se giró hacia atrás para coger mi móvil, no lo alcanzó y se quitó el
cinturón.
Bella se había quitado el cinturón de seguridad.
Yo estaba en el coche porque el cinturón me había retenido contra el
asiento.
En el asiento del copiloto no había nadie.
Bella se
desabrochó el cinturón.
Bella se
desabrochó el cinturón.
Bella se
desabrochó el cinturón.
Que fic tan bueno recien descubri esta historia el viernes y no he parado de leer hasta llegar a este capitulo, porfa que a Bella no le pase nada tan grave y la bruja de nicole no se escape que se de su buen tortazo...............
ResponderEliminarDamaris
Muchas gracias :) La historia en el blog no está completa, en fanfiction sí
EliminarPor dios recien veo q tienes un blog y las imagenes que pones son buenisimas. Hasta ahora nunca habia visto una autora tan jugada con la imagenes.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras. La verdad intento que las imágenes se ajusten a la historia
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