Capítulo 13
( este capítulo empieza 1 mes después del hospital )
Un mes. Un mes sin saber absolutamente nada de ella, era como si Bella se hubiese borrado del mapa. Y me dolía, por las noches estaba ansioso de que viniera Ethan a casa y ver si me contaba algo sobre ella pero él no decía nada y las veces que le pregunté qué tal con ella respondía con un simple ‘’ben’’.

Desde que se marchó ese día del hospital no la había visto y en el último momento que pasamos juntos estaba cabreado cuando me dio a entender que solo estaba en el hospital por no dejarme solo y en cuanto vino Nicole vio una forma de escape.
En el hospital pensé… que tal vez… en el hospital me volví a ilusionar y punto. Era tan fácil estar con ella cuando estábamos solos y no había nadie por medio que me dijera que merecía mi olvido, ni mi consciencia gritándome ‘’ te engañó, te engañó’’ y tampoco estaba la maldita moral. La que hacía que hiciéramos las cosas bien o mal según las normas que regía la sociedad y no las que regía yo mismo.
Pero en cuanto llegó Nicole el mundo real volvió a mí cuando vi la maldita mirada de Bella cubierta por una capa trasparente que yo conocía muy bien. Era la capa que usaba cuando estaba en una situación incómoda o cuando se sentía fuera de lugar. Esa capa que a ojos de los demás no se apreciaba, a ojos míos podía ver que era como si los suyos estuviesen congelados.
Estuve en el hospital dos días más en observación, durante los cuales me habían venido a visitar Emmett, Jasper, mis padres, Ethan y Nicole. Ella no se separó de mí hasta que crucé las puertas de cristal para salir a la calle. Me había estado cuidando todas las noches ya que me dolía bastante la cicatriz cuando me movía. Sus cuidados eran tiernos y se desvivía por mis necesidades pero no eran los de Bella.
Nicole estaba a mi lado siempre pero me agobiaba, con Bella teníamos la facilidad de estar en la misma habitación y tener cada uno su espacio personal. Ella corría siempre que necesitaba o quería algo sin embargo Bella lo tenía preparado, como las cupcakes, que me sorprendieron gratamente ya que conocía tan bien mis necesidades como yo. Muchas tardes cuando estábamos solos en la habitación nos cubría un tenso silencio, ella leía libros de psicología mientras yo soñaba despierto o pensaba en el trabajo. Con Bella nunca faltaba la conversación, recuerdo que cuando estábamos juntos viendo la tele por ejemplo, la tenía que mandar callar.
Cuando salí del hospital mi madre me exigió que nos quedáramos en su casa hasta que pudiese moverme sin dolores. Al cuarto día de llegar, Alice y Jasper vinieron a comer como hacían todos los martes.
FLASH BACK
Estaba dando de comer a Ethan cuando sonó el timbre anunciando una visita. Mi madre estaba metida de lleno en la comida por lo cual no podía ir a abrir la puerta y mi padre estaba en su despacho escuchando a los Beattles a todo volumen así que no oía nada del exterior. Fui a abrir la puerta de cristal y vi que eran Jasper y Alice.
Estaba dando de comer a Ethan cuando sonó el timbre anunciando una visita. Mi madre estaba metida de lleno en la comida por lo cual no podía ir a abrir la puerta y mi padre estaba en su despacho escuchando a los Beattles a todo volumen así que no oía nada del exterior. Fui a abrir la puerta de cristal y vi que eran Jasper y Alice.
-Hermanito, ¿ya andas?- dijo mofándose de mí.
-Sí Jas, y también muevo el brazo -dije dándole una colleja.
-¿La operación te ha vuelto violento?- dijo riéndose.
-¿Y a ti las semanas gilipollas?- le contesté mientras entrábamos a la cocina. Me había dado cuenta de que Alice no me había dirigido ni una mirada pero lo más extraño es que prefería que fuese así.
Cuando terminamos de comer un riquísimo redondo relleno y una ensalada griega con el toque Esme me dispuse a recoger la mesa mientras mi madre preparaba el café y los demás se quedaron en la mesa charlando.
- Siento no haber ido al hospital- dijo una voz a mi lado.
-No importa Alice, tampoco quería verte.- La dije mientras bajaba la mirada para verla. Sus ojos estaban muy brillantes producto de las lágrimas que se acumulaban en ellos.
-Edward, lo siento mucho- dijo en un susurro.
- ¿Y qué sientes exactamente Alice?, -dije dejando caer un plato al fregadero el cual produjo un fuerte estruendo- ¿el haber aireado lo horrible que es mi vida delante de todos mis amigos y algunos compañeros del trabajo, incluso de mi hijo que estaba en el jardín en ese momento?, ¿o de que mi hijo vaya a ser señalado toda su vida?
-Lo siento en serio- dijo entre sollozos- no sé porque lo hice. Perdona por haberte hecho tanto daño Edward, te quiero como si fueras mi hermano…
-Pues yo si sé porque lo hiciste- la corté en tono brusco- porque eres una niña consentida que quiere que todo sea como ella dice. ¿Pero sabes qué Alice?, que las cosas no son así. Que en tu vida puedes hacer y deshacer lo que quieras pero en la mía y en la de mi hijo solo decido yo y Bella, porque por poco que te guste Bella es la madre de Ethan y exijo que la respetes.- en ese momento me di cuenta de que todos estaban callados debido a mis voces.
-Edward no lo hagas, por favor…- dijo refiriéndose a lo que iba a pasar.
-No voy a permitir que tu lengua de víbora afecte a Ethan.
-Yo nunca voy a hacerle daño a Ethan, le quiero como si fuese mío.
-Pues ese es exactamente el problema, que no lo es.
-Por favor no lo alejes de mí, es lo más cerca que voy a estar de ser madre.- dijo desesperada.
-Tú te lo has buscado. Comprendo que lo haces porque te preocupas por nosotros pero esta vez te has pasado, nos has jodido Alice…
-Ya basta Edward- dijo mi hermano cogiendo a su mujer de los hombros.
-¡No Jasper, tiene que saberlo joder!
-Estoy arto de que todo el mundo me diga lo que tengo que hacer, lo que tengo que sentir, como debo actuar- dije al borde de los nervios- ¿Qué pasaría si dijese ahora mismo que he perdonado a Bella y que volvemos a estar juntos?
-No…no puedes…, es demasiado pronto. Ella no se ha hecho perdonar, te volverá a engañar hijo. Además pensé que Nicole…- dijo mi madre con un golpe en la mesa.
-Ya estoy arto mamá. Tengo 33 años sé cuidar de mí mismo, de mi hijo, tomar mis decisiones y querer a quien crea conveniente. Nicole es una amiga, es un apoyo nada más. Por mucho que os pese sigo queriendo a Bella.
-Pero Nicole te conviene más que ella- apuntó mi madre.
-¿Lo ves?, decidís por mí. No estoy con Bella podéis respirar tranquilos, pero no me digáis a quien tengo que querer porque hasta ahí podíamos llegar.- dije mirando a todos fijamente. En este momento agradecía que mi hijo estuviese arriba dormido.

-Jasper ya está bien.- gritó mi padre.
-Sí ya está bien de meteros donde no os llaman, me voy- dije saliendo por la puerta. Pero mi madre me agarró de la sudadera antes de salir.
-Por favor Edward no, hijo no nos dejes.- dijo mi madre llorando.
-Hay límites que nunca se deben cruzar. Pero tranquila verás a Ethan todos los sábados, le podréis ver casi todos- dije excluyendo a mi hermano y mi cuñada que mientras no acepten las decisiones que tomo, no van a saber más de mí.
Desperté a Ethan después de recoger la ropa que había traido para pasar la semana y me fui de casa de mis padres dejando a mi madre y a Alice llorando en el sofá y a sus lados sus respectivos maridos. Antes de irme escuché el inicio de una conversación y me quedé detrás de la puerta a escuchar.
-¿Y tú no vas a decir nada?- exigió mi madre a mi padre.
-Con ella nunca va a ser feliz- dijo mi madre con decisión.
-Es con la única que lo va a ser, y lo sabéis- aclaró mi padre.
-Pero es que los que engañan una vez suelen repetir, ¿por qué si la ha perdonado una vez no la va a perdonar más?
-Sabes que opino que todas las personas necesitan otra oportunidad Esme.
-¿Pero Carlisle y si le hace daño de nuevo? Mi hijo esta desecho, no quiero verle así y desde que ha conocido a Nicole ha mejorado mucho.
-Pero él no la quiere- dijo Alice con voz rota.
-Puede darla una oportunidad al menos.
-Creo que deberíamos dejar a Edward en paz, es el motivo por el que se ha ido- dijo mi hermano.
No quise escuchar nada más y cuando llegué a mi casa disfrute de mi hijo, de las cosas más pequeñas que hacía, como patalear en la bañera para crear espuma cosa que le enseñó Bella.
Después de que Ethan se hubiese dormido fui hacia nuestro dormitorio para dormir y acabar con ese fatídico día.
Pero al volver del baño escuché unas risas que conocía muy bien. Y la vi.
Estaba en posición de voyeur, estaba viendo una escena íntima desde afuera pero de la cual era partícipe.

-¿Es qué acaso tú no quieres?- la pregunté dándola besos ascendentes hasta detrás de su oreja el cual era su punto débil y comenzó a reír de nuevo.
-¿Es qué te he dicho alguna vez que no quiera? Pero si me haces cosquillas no puedo contestarte- dijo moviendo el cuello.
-Vale ya te dejo el cuello- dije bajando por su clavícula con mi boca mientras mi mano bajaba a su zona más sensible la cual estaba cubierta por una fina capa de seda azul cielo la cual rompí y comencé a acariciarla suavemente, solo por encima sin introducir mis dedos.
-Edward…- dijo arqueándose.
La cogí por las rodillas y la llevé hasta el baño en el cual solo estaba la bañera y un lavamanos provisional.
-Me has dicho que tú también querías estrenar las habitaciones de la casa, ¿no? Bueno pues nos falta el baño, la habitación del fondo, la cocina y el balcón. Y ahora voy a empezar por el baño y recuerda mañana no tengo que trabajar- le insinué volviendo a acariciar su centro pero introduciendo tan solo las puntas de mis dedos.

De repente un dolor en las rodillas me hizo abrir y cerrar los ojos dándome cuenta de que eso había sido una alucinación y que el dolor era debido a que había caído de rodillas en el suelo. Seguía en mi casa, estaba divorciado, mi hijo dormía en la habitación de al lado y hoy había tenido la discursión más fuerte con mi familia.
Me levanté del suelo a duras penas y me metí en la cama cerrando fuertemente los ojos para quitar todas las imágenes que se encontraban en mi mente en esos momentos.
A la mañana siguiente me levanté confuso. Tenía la sensación de que había estado con Bella, que cuando abriera los ojos ella estaría a mi lado en la cama. Pero no estaba, me tapé los ojos con una mano ocultándome así de la claridad.
-Me estoy volviendo loco- susurré para mí mismo- necesito una señal que me indique que hacer, como continuar…- dije mirando al techo.
Y en ese momento la tuve. Vi la señal, mi móvil sonó y cuando fui a cogerlo vi en el identificador de llamadas que era Nicole.
FIN FLASH BACK
Y a partir de ese día mi vida había dado un giro de 180 grados. Nicole era mi mayor apoyo pero me sentía culpable de estar de alguna manera utilizándola así que accedí a tener con ella una relación que implicaba más contacto que lo que indicaba el término amigos. Se podría decir que era mi…. ¿novia?
Esa sería una etiqueta para lo que tenía con Nicole a ojos de los demás y quizás también para ella. Aunque desde un primer momento la dejé claro que no la quería de ese modo, que en mi corazón aún estaba Bella, ella lo aceptó.
Por las mañanas mi rutina era la misma, solo que después del gimnasio me iba a casa de Nicole dónde hablábamos y nos dábamos algún pequeño e insignificante beso en vez de volver a mi casa y torturarme con recuerdos.
Al principio fue violento para mí, el compartir un beso con alguien al que no quieres. Después me iba a mi casa donde Ethan llegaba sobre las 8 y me metía de lleno en la faceta de padre. Las noches que antes eran tortuosas para mí, se habían convertido en el único momento en el que me sentía a gusto conmigo mismo. Dónde no tenía que mentir ni fingir. Bella ya no ocupaba mi corazón al 100% quizás el 60% la distancia y el tiempo habían ayudado pero no me engañaba, sabía que en cuanto la volviese a ver todas mis resoluciones se irían a la mierda por lo tanto mi objetivo ahora era evitarla. Sentía que estaba sanando, que ya no me dolía tanto pensar en los momentos que compartimos.
Nicole y Ethan se llevaban muy bien y Nicole llenaba los huecos que le faltaban a Ethan de madre, de tía… porque no había vuelto a hablar con Alice ni con Jasper. Iba los domingos por la mañana un par de horas a casa de mis padres para que Ethan estuviera con sus abuelos pero me iba antes de la comida, donde era más posible que aparecieran.
Las navidades estaban a la vuelta de la esquina y hoy íbamos a decorar el árbol. Otros años lo decorábamos el sábado por la mañana, en pijama y después de desayunar las galletas de jengibre que preparaba Bella ese mismo día y que aún guardaban el calor.
Este año iba a ser diferente solo le íbamos a adornar Ethan y yo pero iba a ser por la noche cuando volviera de estar con Bella. Hoy no había ido a casa de Nicole ya que me había dicho que tenía consulta hasta las 9. Así que estaba en mi casa sacando las cajas del desván las cuales estaban llenas de polvo. En cada una de ellas con la letra de Bella ponía su contenido; las luces, las figuritas, las bolas, la estrella, el espumillón, las pegatinas para las ventanas, las velas…
-Señor Cullen- oí la voz de la señora de los servicios sociales que se encargaba de llevar a Ethan a casa de Bella y traerlo de vuelta.
-Ahora bajo- dejé las cajas al pasillo del segundo piso y bajé las escaleras para coger a mi hijo en brazos y darle un beso en la oreja.
-Gracias de nuevo- la dije en forma de despido. Cuando salió por la puerta miré a Ethan el cual se frotaba los ojos lo que era señal de que estaba agotado.
-¿Qué tal con mamá Ethan?- pregunté como todos los días.
-Ben, hoy hemos pueto el árbol-
-Oh que bien, esta navidad vas a tener dos árboles. ¿Sabes lo que estaba haciendo cuando has llegado?- negó con la cabeza- estaba sacando los adornos para ponerlos en casa.- instantáneamente una sonrisa se pintó en su boquita pero no duró mucho porque soltó un bostezo- pero mañana los ponemos. Ahora vamos a cenar y a dormir, ¿vale?- Ethan asintió y lo bajé al suelo para quitarle el abrigo y ponerle el pijama.
Nos acostamos pronto pero no sin antes prometer a Ethan que mañana le despertaría muy pronto para poner el árbol.
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Me levanté a las 8 y media debido a que era sábado y no tenía que trabajar y lo primero que hice fue ir a despertar a Ethan para decorar la casa.
-Ethan, vamos campeón que el árbol te está esperando-solo me bastó decir estas palabras para que levantara la cabeza y saltara de la cama corriendo escaleras abajo. Yo salí corriendo detrás de él pero cuando llegué a las escaleras él ya estaba abajo y percibí el olor a algo dulce cocinándose en la cocina y oí el llanto de Ethan.
Baje corriendo las escaleras para atender a mi hijo el cual estaba de rodillas en frente del árbol llorando. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que el árbol estaba decorado, incluso las luces estaban encendidas. Di un vistazo por la estancia y vi que en la barandilla de las escaleras había espumillón rojo y dorado enredado entre los hierros que la formaban, que en el salón a cada lado del fogón había pequeños árboles con bolas de colores pero algunas ramas estaban pintadas de blanco simulando nieve. También en el fogón había 3 calcetines, siempre había habido tres calcetines pero este año solo debería haber dos. Totalmente confundido me dirigí hacia donde estaba Ethan llorando y lo cogí en brazos.
-Shhh cariño tranquilo- dije acariciándole la nuca.
-Eres un metioso papá- dijo levantando la cabeza de mi hombro y dándome un pequeño tortazo con su pequeña mano.- has pueto el árbol sin mí. Y no has pueto mi estela- dijo entre hipidos señalándome la copa del árbol dónde había un gran lazo rojo y no la estrella que mi hijo hizo en la guardería y que era tradición poner en el árbol.
Ahora me fijé más en el árbol y no estaba decorado…’’normal’’. Los adornos no eran los nuestros y la colocación era demasiado formal, demasiado perfecta, demasiado impersonal. Parecía un árbol para un centro comercial, los cuales son adornados por profesionales con la función de ser bonitos pero no de compartir un momento con la familia.
Mi cabeza era un caos. ¿Quién podría haber sido? Podría haber sido Alice, pero no tendría las agallas de venir a cambiar nada en mi propia casa. También podría haber sido mi madre, pero no, porque ella me lo hubiese dicho y desde luego hubiese hecho partícipe a Ethan. Incluso podría haber sido… Bella. Con este último pensamiento se me pasó un poco el cabreo, si había sido ella no me importaría tanto como si hubiese sido otra persona pero no tuve que deducir mucho más. De la cocina y con un delantal con motivos navideños que se me hacía muy conocido salió Nicole.
-Buenos días chicos- dijo acercándose para darme un beso en la mejilla y otro a mi hijo- he pensado que podríamos desayunar juntos y luego ir a patinar sobre hielo.
-¿Has decorado tú el árbol?- le pregunté omitiendo sus planes.
-¿Por qué?- dije cada vez más cabreado. Y es que no había cosa que más me enfadara que el que alguien se metiera en los asuntos que no le llaman y mucho menos en romper mis tradiciones con mi hijo. No me gustaba que se rompieran las tradiciones, no me gustaban los cambios.
-Como el otro día me contaste lo que solíais hacer en navidad y ese año ella ya no iba a estar… pensé… pensé que si hacia esto os resultaría más llevadero- mi hijo el cual todavía soltaba hipidos empezó a removerse entre mis brazos para que lo dejara en el suelo. Le solté y corrió hacia el fogón mirando los calcetines. Cogió el de la izquierda y le soltó de su gancho.
Volví la cabeza para ver a Nicole y vi que estaba a punto de llorar.
-Bueno… vamos a desayunar.- dije caminando hacia la cocina. Cuando entré todo estaba lleno de harina y desordenado. En el fregadero había una pila de cazuelas y platos sucios.
10 minutos más tarde estábamos desayunando Nicole y yo, uno en frente del otro un chocolate caliente y las famosas rosquillas Vulturi. Ethan tenía una rabieta y estaba sentado en las escaleras sin querer hablar ni moverse. Solo había dicho un pequeño no cuando Nicole le preguntó si quería desayunar.
-¿Te gustan… las rosquillas?- me preguntó con cautela.
Por primera vez desde que nos sentamos en la mesa la miré. El delantal que me había parecido tan conocido vi que tenía una mancha marrón y mis dudas se esfumaron. El delantal era de Bella. Ella siempre lo usaba para las comidas y cenas que se hacían en navidad y no solo en los días destacados sino durante todas las vacaciones de navidad. Ese delantal de lo había comprado con mi madre en un mercadillo hace 3 años y era rojo con pequeños árboles de navidad verdes, campanas amarillas y muñecos de nieve.
Volviendo a la pregunta de Nicole. Las rosquillas no estaban malas pero estaban demasiado dulces para mi gusto y quemaban.
-Sí claro, están muy buenas- dije sin emoción. Volví a mirar a mi taza de chocolate y oí un sollozo.
-Pues… no lo parece porque… no has dicho nada todavía. Ni si quiera me has dado un beso.- dijo entre sollozos y saliendo de la cocina.
Con un suspiro dejé caer la cuchara dentro de la taza y arrastré pesadamente la silla hacia atrás para ir a buscar a Nicole. La situación en el hall no era mucho mejor que en la cocina minutos atrás. Ethan estaba tumbado encima de las escaleras con la cabeza hacia abajo y tapándosela con sus brazos. Detrás de las escaleras se oyó un portazo supuse que de la puerta del baño.
Mi prioridad era mi hijo así que me acerqué hacia él para levantarle y que no cogiera frío.
-Cariño vamos, levanta que te vas a poner malito- nada ni se inmutó- Ethan… si te constipas no va a venir Papá Noel- ahora solo descubrió un poco su cabeza retirando los brazos. Me acerqué a su oído y le susurré: - Ethan si te levantas ahora y vienes conmigo a la cocina a desayunar cuando se vaya Nicoles quitaremos este árbol y lo decoraremos otra vez solo nosotros dos. Y pondremos tu estrella.- parece ser que la estrella funcionó ya que levanto la cabeza y con la cara llena de lágrimas bajo los últimos escalones y entró en la cocina.
Ahora me tocaba Nicole… Llegué a la puerta del baño y llamé tres veces. Todas sin contestación.
-Nicole… vamos abre.- dentro solo podía escuchar sollozos y como se limpiaba la nariz.
-Déjame Edward.
-Nicole vamos no es para ponerse así.- iba a llamar otra vez ero la puerta se abrió de un tirón.
-Edward me he levantado a las 7 de la mañana para venir, decorar la casa y haceros el desayuno y ni si quiera me has dado las gracias.- vale eso me había llegado. Estaba triste por Nicole, ella había venido a ayudarnos y darnos una sorpresa y nosotros no le hemos dicho ni un simple ‘’gracias’’.
-Gracias. Pero Nicole cuando te dije el otro día esta tradición, es eso una tradición familiar que me hubiese gustado compartirla solo con mi hijo, ¿entiendes?- dije sosteniéndola el rostro.
-De acuerdo. Perdóname por tomarme libertades que no me correspondían- dijo resignada. Me acerqué poco a poco a sus labios y los acaricie suavemente con los míos. Mis manos seguían a cada lado de su cara mientras que las suyas estaban en mi espalda baja y una de ellas comenzaba a colarse por debajo de mi camiseta.
Me separé rápidamente de ella y en ese momento su móvil sonó evitando tener que darla explicaciones de por qué había cortado el beso tan bruscamente. Volví a la cocina donde Ethan estaba sentado y con los codos apoyados en la mesa esperando para desayunar.
A Ethan no le puse chocolate porque el azúcar hace de las suyas en él le puse un vaso de leche con Nesquik que ya era suficiente pero si le permití comer una rosquilla aunque este ni la probó dijo que no le gustaba solo con verlas.
Nicole volvió minutos después con el móvil en la mano y una gran sonrisa en la cara.
-¿Era importante?- dije sentándome.
-Bueno… tengo que ir a trabajar a las 6 así que no podré pasar con vosotros todo el día pero si gran parte.
-¿Porqué trabajas tanto ahora?- era verdad hace tan solo 2 semanas Nicole solo trabajaba por las mañanas y ahora trabaja hasta por las noches.
-Por que el lunes me voy a ir a Los Ángeles a pasar toda la navidad con mi familia y no voy a volver hasta el 6 de enero por lo tanto tengo que adelantar consultas.
-Ahhh- dije.
Para agradecer lo que había hecho, aunque no me había gustado, le dije a Nicole que subiera a vestir a Ethan mientras yo fregaba. Estuve veinte minutos fregando hasta que pude volver a ver la cocina.
Extrañado de que Nicole no hubiese bajado ya subí a ver qué pasaba. A lo mejor Ethan había tenido otra rabieta y le estaba poniendo las cosas difíciles a Nicole pero esa teoría se borró de mi cabeza cuando subí al segundo piso y escuché a Ethan hacer ruidos de coches sin rastro de la voz de Nicole, pasé por el baño pero la puerta estaba abierta y la luz apagada entonces solo me quedaba una habitación y esperaba por su bien que no estuviese en ella.
La puerta del dormitorio principal estaba abierto por lo tanto no necesité hacer ruido para abrir la puerta y entré sigilosamente.

-¡Nicole! ¡Fuera!- grité
-Edward, no es lo que parece. No soy una cotilla pero Ethan entró y vine detrás y quedé prendada por la decoración…
-¡Me da igual! Sal de aquí ahora mismo antes de que te saque yo.
-Pero Edward…- dijo intentando llegar a mí.
-Pero nada. No tienes derecho a meterte en sus cosas, ¡sal!
-Lo siento-dijo con la cabeza baja antes de salir por la puerta. Me quedé en el centro de la habitación sujetándome el puente de la nariz e intentando tranquilizarme. No salí de mi habitación hasta que escuché la puerta principal cerrarse y fui a la habitación de Ethan. Ahora ya no estaba jugando se estaba… ¿poniendo el pijama de nuevo?
-¿Hijo qué haces?
-Vamos- dijo cogiéndome de la mano y arrastrándome escaleras abajo. Paramos en frente del árbol y con una sonrisa malévola comenzó a quitar todos los adornos que había puesto Nicole y como los lazos estaban atados y no podía soltarles tiraba de ellos con fuerza hasta que salían. Yo me quedé mirándole asombrado y divertido.
-Papi ayuda- dijo señalando la parte de arriba del árbol.
-Si hijo- lo agarré de las caderas y lo subí hasta que pudo llegar a la copa del árbol y lo primero que hizo fue quitar el gran lazo rojo tirándolo al suelo.
Mientras él terminaba de quitar los adornos llegó un repartidor con una cesta de navidad del trabajo. No sé para qué me auto-envió cestas con postales navideñas felicitándome a mí mismo la navidad.
Fui a tirar la postal al fogón del salón que raramente estaba encendido pero hoy era un día especial y vi de nuevo tres calcetines colgados de él en este orden:
Papá, Ethan y mamá- sonreí tocándoles suavemente hasta que divisé un trozo de tela sin quemar a un lado del fogón. Lo saqué con las tenacillas y vi el nombre que tenía; Nicole.
No pude evitar una carcajada al darme cuenta de la furia y frustración que había sentido mi hijo cuando vio que Nicole se intentaba meter en su familia. Me sentí mal después al pensar que nunca más vamos a ser esa familia que él tanto ama, nunca vamos a volver a ser una familia perfecta.

. A la hora de comer nos pusimos los dos mano a mano a hacer la comida. Hicimos un pastel de carne que nos comimos los dos por completo y pasamos la tarde viendo una película que ponían en la tele con las luces del árbol de navidad y el fuego del fogón como única iluminación. Y por primera vez desde hace meses fui completamente feliz y conseguí pasar una noche entera sin soñar con Bella.
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NINGUNA DE LAS IMAGENES ME PERTENECEN, LA MAYORIA SON DE GOOGLE Y ALGUNA DE TUMBL CONCRETAMENTE DEL DE:lovesexlatenights
me da pena ethan que tiene que sufrir :(
ResponderEliminarno quiero qe edward este con niccole no me caeee
quiero qe bella vuelva aunque sea por navidad :(
en fin me gusto mucho este cap que edward voto a niccole jajjaa
:)
mm si Ethan se lleva la peor parte como siempre cuando se separan los padres los que peor lo pasan son los hijos lo unico que es pequeño y no se da cuenta de muchas cosas.
ResponderEliminara mi tampoco me gusta mucho que este con Nicole pero es necesario ya veremos porque.
hasta el proximo!!!