La sala estaba llena de gente vestida de gala, hablando en pequeños grupos y los niños corrían entre la gente y por el jardín.
Yo estaba sentada en la gran mesa redonda y hueca en el centro, decorada de forma espectacular y llena de comida hablando con la madre de Rose, Allyson.Rosalie y Emmett no habían escatimado en gastos en la fiesta por el nacimiento de su hija Hayden. Habían contratado a un catering que había montado un gran lunch en el cual había todo tipo de invitados.
Estaban los vecinos de Rose y Em, los compañeros de trabajo de ambos, amigos de la infancia y por supuesto nuestro grupo de amigos.
Tanya y su marido Carter hablaban animadamente con Victoria y el marido de ésta, James. Ángela tenía cogida a la pequeña Hayden, que estaba dormida en sus brazos y detrás estaba Ben sosteniendo a su hija de 5 años. A Ángela la rodeaba mucha gente ansiosa por conocer a la pequeña y poder tenerla en sus brazos y entre ellos se encontraba Rose, quien no quitaba el ojo de encima a su bebé.
También estaban Alice y Jasper mezclados entre la multitud. Estaba segura de que ellos me habían visto pero nuestras miradas no se habían cruzado. En cierto modo prefería que fuese así, no quería ver el merecido odio en sus ojos o lo que podría ser peor; la indiferencia y estaba aterrada de que me hablasen.
Un rato después terminé de hablar con Allyson y Rose desde el otro lado de la habitación, con una mirada me pidió que subiera a Hayden a su cuna. Me acerqué a una mujer de unos 30 años que supuse sería compañera del trabajo de Rose, la cual cogía a la niña y la agitaba en el aire. Hayden soltaba pequeñas burbujitas de su boca y apostaba a que si la dejo 10 minutos más la vomitaría encima de su caro vestido de D&G demasiado escotado y corto para la fiesta de un bebé.
Después de arrebatar a la niña de la bruja de D&G y que la plantara un beso en la frente dejándola la marca roja de su pintalabios la subí a su cuna en la habitación de Rose y Emmett. Nada más ponerla en la cuna se durmió y me quedé observando a mi ahijada. Sí, Rose me había pedido o más bien exigido que yo fuese la madrina de su primera hija de mes y medio, la cual era más pequeña de lo habitual.
FLASH BACK
-Él bebé será prematuro- dijo Emmett al otro lado del teléfono.
En ese momento cogí una bolsa de deportes y metí dos camisetas, el pijama, un pantalón de yoga, deportivas, el cepillo de dientes y la tablet.
Salí corriendo de casa y me monté en el coche como si me persiguiera alguien. De camino al Harborview Medical Center me encontré con un atasco y eso me puso nerviosa y algo histérica. Al llegar al hospital casi ladré a la recepcionista al preguntarle por Rose.
Estaba aún en la habitación y al llegar al pasillo simplemente me deje guiar por los gritos. Justo cuando abrí la puerta Rose paró de gritar y se oía la voz de Emmett animándola a tranquilizarse.
-Rose- dije en cuanto entré en su campo de visión.
-Bella- me llamó como si fuese una aparición.- Bella me duele, me duele mucho. No voy a ser capaz, no voy a poder…
-Rose tranquila, seguro que te acuerdas de las clases para la preparación al parto respira hondo…- la risa de Emmett interrumpió mi intento de tranquilizar a Rose.
-¿Preparación para el parto dices? ¡Ja! Fue durante dos días y no volvió diciendo que las cosas que la enseñaban las podía ver en las películas sin necesidad de levantarse del sofá.
-Es que los primeros días solo me ayudaban a respirar y a empujar con fuerza eso yo…. Aghhhhh.- mi amiga levantó su cara de la cama hacía arriba con un expresión de dolor.
-¿Por qué no la ponen la epidural?- dije mientras inmovilizaba una de las piernas de mi amiga sobre la cama y ella continuaba gritando de dolor.
-Porque todavía no ha dilatado lo suficiente.- me explicó Emmett.
-¿Quedrás decir que no he sufrido lo suficiente?- contestó Rose cabreada pero sin dolores -¿Bella, con Ethan fue así?
-No, porque me hicieron cesárea. En cuanto me conectaron al monitor y vieron que Ethan no estaba colocado del todo me anestesiaron y me operaron.
En cuanto terminé de hablar la puerta se abrió dejando pasar en una camilla a una feliz madre con su bebé en brazos y un sonriente padre detrás.
El bebé lloró durante un rato supongo que parte de la culpa fueron los gritos de Rose.
-¿Eres primeriza?- dijo la mujer de cabellos rubios al otro lado de la habitación.
-Ajá. ¿Y tú? ¿Qué tal tu bebé?
-Yo soy cuarta y créeme después del de unas mellizas los demás son fáciles. Mery es la cuarta y última ¿verdad cariño?- preguntó con sarcasmo a su marido.- no te preocupes todo pasará demasiado rápido, para cuando te des cuenta tendrás a tu bebé en brazos.
-¡Dios! ¡Emmett llama al jodido médico!
Emmett no le había llamado peo el ‘jodido médico’ estaba en medio de la habitación junto a una enfermera con un traje azul claro.
-Bueno en las últimas dos horas has dilatado 5 centímetros. Creo que es hora de la epidural.
-¡Oh gracias! Alguien se ha debido de compadecer de mí ahí arriba.- gritó con sarcasmo.
En menos de tres minutos se llevaron a mi amiga hacia la sala de parto mientras Emmet se ponía la ropa esterilizada en el baño, cuando salió su cara era un poema.
-Tranquilo Emmett todo va a estar muy bien, ya verás.
-Solo espero que no se complique demasiado, no quiero que Rose lo siga pasando mal.
-Emmett para traer a alguien nuevo a este mundo es necesario sufrir un poco. Con Ethan creía que no saldría del quirófano, pensé que iba a morir pero Edward estaba allí apoyándome, diciéndome palabras tranquilizadoras al oído, dándome la mano y con la otra mano me pasaba una toalla húmeda por la frente. Te recomiendo que hagas lo mismo.
-Gracias Bella. Realmente eres una amiga. Sé que es un caso perdido pero puedes irte a casa hasta que Rose dé a luz, te llamaré…
-Sabes que no Emmett. Cuando salgáis estaré en esta habitación para ser la primera en saber si es niño o niña- le aseguré con una sonrisa.
-Gracias Bella- repitió antes de irse.
La primera hora pasó lenta, la segunda y la tercera me quedé dormida, a la cuarta fui despertada por Mery que lloraba para que su madre la alimentara, a la quinta me puse a leer, a la sexta a hablar con los padres de Rose y Emmett que acababan de llegar y a la séptima no paraba de dar vueltas por el pasillo me sabía los carteles de memoria. Estaba en mi 6 ida y venida por el pasillo cuando una camilla tirada por varias enfermeras se acercó con una brillante y emocionada Rose abrazando a su bebé y Emmett iba a su lado mirando embobado a su hija o hijo.
-¡Rose!- grité emocionada.
-Bella, mira- dijo alejando un poco de su cuerpo a su bebé- te presento a Hayden. ¿No es la bebé más guapa?
-Oh que chiquitina. Bienvenida Hayden- la saludé dándola un beso en la frente y acariciándola una de sus pequeñas manos.
-Bella quiero que seas la segunda madre de esta niña.- me quedé mirándola asombrada. ¿Rose quería que yo fuese su sustituta después de haber destruido mi propia familia?
-Rose gracias pero creo… creo que tu madre o la madre de Emmett serían más adecuadas. Aunque yo seguiré siendo la tía Bella tranquila.
-Bella no digas sandeces, ¿quieres? Soy yo quien decido quien será la madrina de mi niña y he dicho que serás tú. Además ni mis padres ni los de Emmet viven cerca y quiero que su madrina la pueda ver por lo menos una vez por semana.
-Oh Rose muchísimas gracias de verdad, esto es… muy importante para mí.
Esa tarde me quedé con Rose y Emmett en el hospital. Fui testigo de la primera comida de Hayden, su primer cambio de pañal, su primer baño…
FIN FLASH BACK
Hayden era prematura y había tenido que estar en el hospital durante 5 semanas pero ahora estaba completamente sana y estaba en casa.
Bajé de nuevo hacia el salón dónde el ánimo había cambiado por completo. Ahora ya no había pequeños grupos hablando había una persona hablando y las demás la rodeaban expectantes.
-Bueno lo primero, felicidades pareja. Ahora ya tenéis a vuestra bebé en casa y es una muñeca realmente preciosa –las demás persona aplaudieron- sois tan felices como lo era mi familia hace unos meses. Se ve que os queréis mutuamente y espero que no hagáis estupideces que os puedan separar y hacer sufrir a vuestra bebé. Porque en una separación los que más sufren son los hijos. Yo lo estoy viendo cada semana en mi hermano, como se rompe por dentro y en mi sobrino que ya no es el niño alegre y despreocupado que era antes y todo por culpa de su madre. La que debería protegerle y hacerle las cosas más fáciles le ha jodido la infancia. Pero claro eso da igual con tal de poder divertirte, ¿no es así Bella?- me preguntó Alice. Estaba dando un gran discurso sobre los errores en mi vida delante de nuestros amigos, de gente que ni conocía, delante de la familia de mis amigos, delante de sus padres y delante de Edward.
Todo el mundo se giró para poderme observar, lo cual era muy fácil debido a que todavía estaba en las escaleras y sobresalía sobre el resto. El silencio era sepulcral y la tensión en el ambiente asfixiaba. Bajé la cabeza y los escalones restantes hacia el salón donde varias personas me cubrían al ser más altas que yo y lo agradecía enormemente.
Vi como Jasper cogía a Alice y la llevaba hacia la cocina, Rose intentó acaparar toda la atención de sus invitados y poco a poco parecía que todo volvía a ser como antes. Según avanzaba entre la multitud me agarraron del brazo pero sin fijarme en quién era me deshice de él para ir a la sala de los abrigos coger el mío e irme con la poca dignidad que me quedaba.
Salí al jardín dónde había varias personas vigilando a sus hijos y algunas que llegaban al lunch.
-¡Bella espera!- me gritó Edward desde la puerta de la entrada de Rose. Yo seguí mi camino sin mirarle pero él era más rápido que yo y me alcanzó antes de traspasar las verjas y salir finalmente de la casa de mi amiga.
-Bella espera, déjame hablar por favor- en ese momento lo miré. En su cara tenía un gesto de preocupación y miedo- perdona a Alice, ha bebido algo de vino y ya sabes como la afecta…
-¿Qué la perdone Edward? ¿Por qué?- dije en un tono cortante.
- Ella no debería haber dicho nada, no es su vida es la nuestra y… había muchas personas que son importantes para ti.
-No tengo nada que perdonarla. ¿A caso no ha dicho la verdad?, ¿a caso no es verdad que te sigo haciendo daño incluso divorciados?, me lo dijiste la última vez que nos vimos ¿qué mi hijo va a crecer en una familia desestructurada por mi jodida culpa? ¿Acaso no es verdad…
-Da igual que sea verdad o no. Ella no tenía derecho…
-Edward, ¿es que no ves que ahora todo lo que no sea mi hijo me da igual? En serio déjalo, no importa vuelve adentro y discúlpame con Rose por favor.
-Bella, no tienes porque irte. Eres la mejor amiga de Rose y la madrina de Hayden. Te encantan los niños y…
-Edward vuelve a dentro por favor. Tengo que irme porque Ethan vendrá esta noche y mi casa está patas arriba. Así que... adiós Edward.
-Adiós Bella.
Llegué a mi casa triste, desanimada… y llena de vergüenza. ¿Cómo iba a volver a mirar a los padres de Emmett y de Rosalie a la cara? ¿Cómo iba a estar a la altura de ser la madrina de Hayden?
Ethan no vino esa noche. Edward me mandó un sms diciendo que se había quedado dormido en casa de Rose de tanto jugar así que me fui a la cama más pronto de lo normal intentando escapar de este horrible día.
Me desperté a las 2 de la mañana debido al sonido de mi móvil. Era Edward.
-¿Edward pasa algo con Ethan?- dije con la voz soñolienta.
-¿Señorita Bella?- me preguntó una voz totalmente desconocida al otro lado del teléfono.
-Si soy yo.
-Le llamamos desde el Seattle Grace.
No sé que más me dijeron pero salí volando hacía el hospital. Cuando llegué me dijeron que esperase en la habitación a la que llevarían a Edward cuando terminase la operación.
La doctora que me llamó por teléfono no me dijo nada más que fuera rápido que Edward estaba ingresado. Pero no sabía con exactitud que le pasaba.
Esperé una hora despierta a base del café pero terminé quedándome dormida. Me despertó un pitido continuo y al abrir los ojos vi a Edward dormido en una camilla conectado a la máquina de pitidos.
Pasé 20 minutos observándolo. Lo echaba de menos y era consciente de ello pero no lo había sentido hasta ahora, cuando cogí su mano. La cual solté en cuanto entro un enfermero con un informe.
-¿Qué le ha pasado? ¿Va a estar bien no?- pregunté rápidamente y atosigándole.
- Señora cálmese, su marido solo ha sufrido apendicitis. Pero ya ha sido extirpada y se podrá ir a casa en dos días. Despertará dentro de poco pero cuando lo haga que no se mueva demasiado.- asentí
Edward se despertó a los pocos minutos mirando a todos los lados.
-Shh Edward para, no te muevas- dije poniendo una mano sobre su brazo para que parara de moverse.
-¿Qué haces aquí Bella?- dijo forzando la voz.
-Me han llamado cuando te han traído al hospital- le contesté dándole un poco de agua.
-Mmm… lo siento olvidé cambiarte por mis padres en la memoria del teléfono por si me pasaba algo.
-Edward no me importa que me llamen si te pasa algo, sigues siendo importante para mí- dije mirándolo para que pudiera observar la verdad de mis palabras.
-Lo sé pero deberías estar dormida cuando te llamaron.
-Sí lo estaba, pero da igual. ¿Qué te ha pasado? Una apendicitis no es algo instantáneo, te llevaría doliendo varias horas.
- Me empezó a doler ayer por la noche pero no le di importancia pensando que había cogido frío y continúo esta mañana en casa de Rose. Por la noche fue insoportable así que dejé a Ethan con el señor Looper y me vine al hospital pero creo el señor Looper llamó a una ambulancia porque no me acuerdo de haber conducido hasta aquí.- dijo riendo.
-Eres incorregible. Deberías haber dicho algo a tus padres o a quién fuese no esperar a ver si aguantabas, machote- le regañé dándole un golpe en el hombro.
-Bueno no podemos ir atrás en el tiempo.
-No, no podemos- dije en voz baja mirándonos fijamente y sabiendo ambos que ahora no hablábamos de su apendicitis. -¿te tiran los puntos?- pregunté apartando la vista.
-Un poco- dijo torciendo la boca.
-Llamaré a una enfermera.
-No hace falta Bella estoy bien.
-¡Qué curioso! esto ya lo hemos vivido antes pero era yo quien te pedía que no llamaras a una enfermera. Pero también recuerdo que lo hacías de todos modos y te descojonabas mientras me agobiaban a preguntas. Así que te la debo- salí riéndome de la habitación para ir a la cafetería mientras el gritaba ‘’no, Bella en serio no lo hagas’’.
Volví con dos cafés y dos cupcakes de limón como le gustaban a Edward.
-¿Y la enfermera?- dijo mirando detrás de mí.
-¿Qué enfermera? Te ha afectado la anestesia Edward- dije dejando los cafés en la mesa auxiliar.
-Ibas a buscar a una enfermera.
-No. Dije que iba a buscar café- dije riéndome. Edward odiaba los hospitales tanto como yo, decía que si ibas a un hospital sano saldrías enfermo y si ibas con algo leve saldrías con algo grave.
-Vale ya te has reído de mí, me has metido miedo, ahora dame ese café lo necesito.
-Tómate esto primero- dije dándole las dos cupcakes.
-¿Uh de limón?- dijo mirándome emocionado.
-De limón.
-¿De dónde las has sacado? En Seattle no las encuentro.
-De la cafetería del hospital.
-¿Quieres?- dijo con una en la boca y ofreciéndome la otra.
-Mmmm no gracias estoy con la operación bikini navideño.
-Dudo mucho que en Minneapolis puedas ponerte bikini en navidad.
-No creo que vaya a Minneapolis.- dije en tono apagado y bajando la mirada.
-¿Y… dónde pasarás las navidades?-
-Supongo que con Bree.
-¿Con Bree y con tus padres no?
-No, solo Bree, Diego y yo. Al menos en noche buena. Noche vieja la pasaré aquí con Rose.
-¿Y porque con tus padres no?
-Mis padres… llevan separados 2 meses.
Edward paró de beber y supongo que me estaba mirando pero no lo sabía a ciencia cierta puesto que yo miraba hacia abajo. De repente sentí una mano enredarse entre mi pelo y sujetándome la cabeza. Las lágrimas comenzaron a salir sin control y dejé caer la cabeza sobre las piernas de Edward mientras él seguía acariciándome la cabeza.
-Bella lo siento, lo siento mucho. Debes de estar pasándolo fatal tus padres… son muy importantes para ti.
-Las cosas están un poco tensas ahora. No hablo con ellos desde que me lo vinieron a decir y ni siquiera la semana pasada en Acción de Gracias me llamaron. Ninguno de los dos.
-Shh tranquila. ¿Pero porqué no me lo habías contado? No seré tu marido pero seguimos siendo amigos Bella.
-¿Cuándo te lo iba a contar? ¿Cuándo fui a casa hace mes y medio, terminamos discutiendo y Ethan entró en una crisis? ¿O cuando fuimos a firmar el divorcio? Da igual Edward ahora… ahora somos personas diferentes y solo nos une Ethan.
-Sí Bella- dijo levantando mi cabeza de sus piernas y mirándome- somos diferentes personas pero… por el bien de Ethan y por el bien de los dos me gustaría seguir siendo amigos. Que nos contáramos las cosas que nos ocurren, y desde luego la separación de tus padres es lo suficientemente importante como para que me lo hubieses contado.
-Ahora yo… yo no puedo ser amiga tuya ahora Edward. No puedo hablar contigo y contarte mis cosas como si siguiéramos casados. No puedo, ahora por lo menos no.- le miré y en su cara había dolor y anhelo.
-Lo entiendo.
-Pero seguiremos teniendo una relación cordial y ahora llamaré a tus padres para que lo sepan.
-Eso desde luego- me pareció oírle susurrar- pero llama a mi padre. A Esme la dará algo.
Salí de la habitación y llegué hasta un parque con una fuente en el centro donde había varias enfermeras sentadas en bancos tomando café.
Llamé a Carlisle a su móvil desde el móvil de Edward sabiendo que era demasiado pronto para llamarlo al trabajo, Carlisle trabajaba en la bolsa.
-Edward, ¿qué pasa hijo?- dijo con voz soñolienta.
-Carlisle siento despertarte pero Edward está ingresado.
-¿Bella?- dijo extrañado
-Sí, soy yo.
-¿Qué le pasa a Edward?
-Tenía apendicitis y ya sabes cómo es de orgulloso. Hasta que no ha visto que no podía más no ha decidido ir al hospital.
-¿Pero está bien?
-Sí, está despierto y consciente pero le tiran un poco los puntos.
-De acuerdo ahora mismo vamos.
-Está en el Grace en la 348.
-Adiós.
Volví a la habitación dónde Edward hablaba con una enfermera la cual le estaba mirando los puntos. Me senté en la silla al lado de la cama en la que había estado antes esperando a que la enfermera terminase mientras hacía un gran esfuerzo para no reírme por las caras que me ponía Edward de desagrado.
Cuando salió se subió la sabana hasta el cuello con una actitud infantil.
-Malditas enfermeras solo intentan meter mano.- ahí ya no pude más y solté una carcajada y Edward me acompañó. Cuando terminé de reírme me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no me reía así y no me sentía culpable por hacerlo. Además de que desde hace 8 meses no me reía con Edward.
-¿Qué te ha dicho mi padre?
-Que ahora venían- dije levantándome para abrir la persiana y que entrara la poca luz del amanecer.
Antes de sentarme Edward me cogió del brazo y me miró de una forma que hizo que me ruborizase.
-Gracias Bella, de verdad. Por estar aquí.
-Ya te he dicho Edward que no es nada, no me importa estar en un hospital contigo siempre y cuando no sea yo la que este en la camilla.- terminé con una sonrisa. Edward también sonrió y nos quedamos prendados en los ojos del otro durante varios minutos volviéndonos a reconocer, viendo la mirada de Edward, esa mirada que ponía siempre antes de besarnos, iba a dar ese paso lo sabía, lo veía justo cuando se abrió la puerta.
-¡Oh Edward! Qué susto me has dado.- una chica de mi estatura, morena y con los ojos verdes se inclinó hacia Edward para darle un abrazo. Edward pasó el brazo que no tenía conectado al suero por su cintura levemente.
-Nicole estoy bien.- la dijo con una sonrisa.
-Anoche no me llamaste y pensé que te habías entretenido en casa de tu amiga con su hija pero esta mañana tampoco has venido a la consulta así que llamé a tus padres y me lo acaban de contar. Menos mal que vivo a la vuelta de la esquina y he podido venir rápido y….- La corté carraspeando y me dirigí a la silla en la que había estado las últimas 5 horas recogiendo mi abrigo, la bufanda y el bolso.
-Bella- dijo Edward como si acabara de recordar que estaba presente- esta es Nicole mi psicóloga- dijo señalándola con la mano.
-Oh tu eres Isabella, su ex mujer ¿no?- golpe bajo. Era la primera vez que usaban ese adjetivo para definirme cuando hablaban de mi relación con Edward.
-Sí, su ex… y la madre de Ethan, su hijo- dije poniendo una sonrisa falsa en mi cara y dándole la mano.
-Ethan… si es un cielo de niño. No sé es tan... alegre y risueño.
-Sí lo sé, soy su madre.
-Bella…- empezó Edward. Sabía que me iba a pedir algo supongo que un tráenos café o sal un momento.
-Edward tengo que trabajar y recoger a Ethan de la casa de tu vecino. Además ya no te quedas solo y tus padres estarán al llegar- dije dándome vueltas al cuello con la bufanda- espero que te recuperes pronto- le di una última mirada y parecía como si al Edward que había estado viendo durante toda la madrugada hubiera sido otro. Este Edward tenía la cara encogida en un gesto de dolor, los ojos grises más que verdes y los brazos cruzados sobre el pecho sin un amago de sonrisa.
-Claro Bella. Adiós.
-Adiós Edward, Nikki….- lo hice a propósito para molestarla pero no me escucharon porque en cuanto Edward se despidió de mí se metieron en una conversación profunda y dudo mucho que supiesen exactamente en qué momento me había ido.
Caminé por los pasillos del hospital dirigiéndome a la salida hasta que vi a Esme y a Carlisle caminar cogidos de la mano. Andaban deprisa pero sin correr.
-Bella- me saludó Carlisle.
-Buenos días.
-¿Qué tal está Edward?- me preguntó Carlisle. Esme me miraba peor era como si mirase a una pared.
-Está muy bien, ahora mismo está con su psicóloga.
-Bien.
-Adiós- me despedí.
-Bella- su voz me hizo pararme y dar la vuelta.
-¿Sí Esme?
-Gracias. Estoy segura de que te sacaron de la cama anoche y aunque Edward y tú ya no estáis juntos has venido y lo has cuidado igualmente.
-No ha sido nada. Lo haría de nuevo.- le dije desde el corazón.
-Aún así gracias.
Asentí con la cabeza y se despidió con un amago de sonrisa hacia la habitación de su hijo.
Según conducía hacia la casa del señor Looper a recoger a Ethan me daba cuenta de que lo que me pasaba era que tenía celos. Tenía celos horrorosos de esa tal Nicole. Sería su sicóloga y todo lo que tú quieras pero estaba segura de que ella quería más que una relación paciente-doctora o una simple amistad.
Lo que más me molestaba era el que yo no podía hacer ni decir nada porque Edward no era nada mío. Ya no lo era. Solo podría protestar si le hacía algo a Ethan pero por lo que me ha dicho Nicole ya le conoce y Edward no presentaría a nuestro hijo a nadie que no fuese buena persona.
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